Equipando el barco
Se permitió a Amundsen reutilizar en el *Maud* algunos materiales y equipos del *Fram*, incluidos el timón, el cabrestante del ancla, la hélice y los mástiles. Tanto el timón como la hélice podían izarse para protegerlos de los daños causados por el hielo, tal como se hacía en el *Fram*.
Amundsen consideraba que una tripulación de ocho hombres era el mínimo necesario para manejar el barco; por ello, alrededor del salón del *Maud* se disponían diez camarotes individuales, todos amueblados de forma idéntica y básica: con escritorio, lavabo y litera individual. Había cocina, por supuesto, y también un laboratorio. Amundsen describe el interior en su libro sobre la expedición:
«En las paredes colgaban fotografías. El suelo estaba cubierto de linóleo, sobre el cual se habían colocado alfombras alargadas de fibra de coco. Alrededor del salón se situaban los diez camarotes, uno para cada hombre. Estaban equipados con escritorio, litera con ropa de cama, linóleo con una alfombra encima, y cortinas para ventanas y puertas. […] Unos amigos habían acondicionado mi camarote, y lo hicieron con tal buen gusto y belleza que me sonrojé y bajé la vista la primera vez que entré en él. Cualquiera habría pensado que me iba de luna de miel».