ARTICO

HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES POLARES

Catástrofe que permanece siendo un enigma: El final de Sir John Franklin.

Catástrofe que permanece siendo un enigma: El final de Sir John Franklin

Pero el misterio permanece hasta ahora. 1.º ¿Por qué hombres tan agotados para llevar herramientas cargaron con cubiertos de plata? ¿Era un testimonio de veneración por su antiguo jefe, o se trataba de conservar recursos para cuando llegasen a los puestos de la bahía de Hudson, o bien, sencillamente, de codicia? 2.º La cifra elevada de muertos contradice la experiencia adquirida, porque en caso de extremo peligro polar los oficiales, a causa de su moral superior, son los últimos en perecer. ¿Hubo tal vez un motín que costó la vida a Franklin? 3.º ¿Cómo explicar la ausencia casi total -tan extraña- de documentos, cuando los exploradores acechados por la muerte se muestran generalmente pródigos en dar noticias (cf. De Long, y más tarde Scott)? Podría explicarse por el cuidado de hacer desaparecer toda prueba. ¿Había recibido Mac Clintock la consigna de silencio?
Estado mayor de las tripulaciones desaparecidas del Erebus y del Terror (J. Franklin en el centro)

Pero ¿qué significa el documento descubierto por Hobson en el monumento edificado por James Ross? La noticia escrita por Crozier y Fitz-James parece extremadamente lacónica. Tal vez el centenario de la expedición, en 1957-1959, procure al Almirantazgo británico la ocasión de hacer luz, por fin, respecto a página tan importante de la historia polar.
El Erebus y el Terror. Fuente: www.jamiskoli.tumblr.com

¿Envenenados?

Una de las teorías más extendidas es que la tripulación murió por envenenamiento por plomo. Es posible que las latas de comida estuvieran contaminadas o que el aparato de filtrado del agua marina liberara plomo.

El caso es que ésta es una teorías más coherentes, pero más difícil de probar porque por aquellas, en la época victoriana, era habitual tener altos niveles de plomo y es difícil discernir en los cuerpos hallados si realmente tenían un nivel superior al normal.

Simon Mays es especialista en el análisis de huesos humanos, de la Universidad de Southampton. Cuando era un niño leyó la historia de la expedición Franklin y le cautivó.
En Octubre de 2014 el gobierno de Canadá confirmó el descubrimiento de los restos del Erebus.

Siempre ha estado atento a las novedades, a las investigaciones al respecto. Él mismo está contribuyendo a aclarar el misterio y acaba de publicar un estudio, en el Journal of Archaeological Science, sobre uno de los cuerpos recuperados hace un siglo.

Fotografía más detallada de los restos del Erebus

Fue unos 25 años después de la tragedia, un grupo de exploradores fue en busca de los cadáveres. Un guía inuit sabía dónde había uno. Les llevó a unos 200 kilómetros del lugar donde se supone que los barcos habían quedado atrapados. Había una tumba con un esqueleto completo.

Llevaron el esqueleto a Reino Unido, lo analizó un prestigiosísimo biólogo, Thomas Huxley, y lo identificó como el Teniente Henry Le Vesconte.

Fuente: www.rtve.es
En Septiembre de 2016 se descubren los restos del HMS Terror. Buceador explorando los restos

Diagnósticos enfrentados

El diagnóstico fue muerte por escorbuto, que se produce por la falta de vitamina C por no consumir alimentos frescos en estos viajes.

Se enterró en el Franklin Memorial de Greenwich y ahora se ha vuelto a analizar, lo han desenterrado, y Mays lo ha analizado. Ha concluido que no pertenece al teniente, sino al médico y científico de la expedición, Harry Goodsir. Y el diagnóstico tampoco concuerda con el escorbuto.

Mays dice que algo raro debió pasar. Algo que les desconcertó y a lo que no sabían cómo enfrentarse y por eso huyeron.

El hecho de que el cadáver estuviera enterrado con mimo, en una tumba, indica que el resto de la tripulación aún estaba en forma, es decir, no tenían hambre y/o su enfermedad aún no era grave.

Además, las marcas que se hallaron en los huesos pertenecen a mordiscos de zorro ártico y no de cuchillo, como se ha especulado alguna vez, haciendo intuir que se lo querían comer.

Restos exhumados en 1984 de varios cadávers. Museo de Anchorage

Así que Mays no deja a un lado la teoría de la intoxicación por plomo y ahora examina otros esqueletos victorianos bien conservados para establecer el nivel mínimo de plomo que debía tener por aquellas la población.
Mapa (en inglés) de donde se han encontrado los dos barcos

Pretende compararlos con los registrados en otros huesos que se han hallado dispersos a lo largo de la ruta por tierra que hizo la tripulación y que pertenecen a los que iban muriendo poco a poco hasta que no quedó ninguno.

Fuente: www.rtve.es
Otro mapa más sencillo