Tercer día de recorrido. Vamos llaneando poco a poco hasta llegar al incio de lo que es el glaciar del Baltoro en una hora. El glaciar no lo parece por la cantidad de piedras que hay encima.
Empezando a subir el glaciar del Baltoro
Empezamos por el glaciar entre un caos enorme de bloques de roca, sorteando alguna pequeña pared de hielo.
Caos de roca en el glaciar del Baltoro
A partir de aquí empezamos a divisar montes que siempre hemos oido y que constantemente hemos tenido en la cabeza. Montes emblemáticos con la Torre de Trango y La Catedral.
Divisando las emblemáticas Torres de Trango y la Catedral
Seguimos avanzando por el glaciar, a veces con tramos de hielo, pero sin problema, dada la cantidad de piedras que hay y que impiden que resbales. De hecho en esta jornada vamos con zapatillas de trekking, tal y como hemos ido los anteriores días.
Avanzando por tramos de hielo y piedra
Este día se nos está nublando y no hace calor. Sin embargo, un compañero que hizo este mismo trekking hace dos años, sufrió de lo lindo este día con el calor.
Parada para el lunch con buena compañía
El glaciar del Baltoro que vemos actualmente no tiene nada que ver con tiempos pasados. Se ve claramente como va desaciéndose el hielo y como va desapareciendo.
Los frecuentes bloques de hielo del glaciar deshaciéndose
Sorteando paredes de hielo
En unas 6 horas (sin contar la comida) de ruta, y unos 900m de desnivel, llegamos a Khoburse. Lugar caótico por donde lo mires.
Llegada a Khoburse. Lugar caótico.
El día se nubla más y acabe por llover. El viento arrecia y alguna tienda ha salido volando. Los porteadores se arreglan en sus refugios como pueden.
Los porteadores descansando después de la dura jornada
Aunque el campamento es muy caótico, el lugar es muy bonito dada la confluencia de valles que hay en él.