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CATAROS

MONTSEGUR

MONTSEGUR

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Como capital, los cátaros han elegido, en la Ariege, en el versante norte del macizo de San Bartolomeo, un pilón rocoso a 1207 metros de altitud, que domina las colinas del Plantaurel y, más a lo lejos, el Lauragais. Se denomina Montsegur, el monte seguro. Ningún otro sitio simboliza con tan mudo fervor la resistencia de un pueblo, que sólo quería tener derecho a pensar y a vivir libremente en sus tierras.


_LA HISTORIA

Reconstruido en 1204 por Raymond de Pereille, ha pedido de los cataros, Montsegur fue durante todos estos acontecimientos, un lugar sagrado de los cataros y el símbolo de su resistencia al invasor. La intensidad de las cruzadas y las cláusulas rigurosas del tratado de Paris no alteran las actividades en torno al -pog-. Los peregrinos afluyen por centenas. En 1232, frente a las amenazas cada vez más precisas contra la iglesia catara, Guilhabert de Castres, obispo cátaro, decide refugiarse en este lugar tan bien defendido, para poner en seguridad la estructura madre del catarismo. Raymond de Pereille, consciente del enorme peligro que al albergar a la iglesia catara, acepta que su castillo se convierta en la capital de esta. Es un verdadero desafió a la iglesia católica y al orden real. 



Quizás habría que asombrarse del poco caso que los cruzados y la Inquisición han prestado a Montsegur. Pero hay que tener en cuenta que el país está sujeto a miles de revueltas por todas partes y que los nuevos señores del Languedoc no logran mantener el orden en todo el territorio a la vez. Es solamente en 1241, que el poder real recuerda a Raymundo VII que se ha comprometido a combatir a los herejes en todo el territorio y que este pone sitio a Montsegur. Sitio simbólico, que el conde de Tolosa levanta a los pocos días. 



Todo deja suponer que el castillo de la región de Olmes ocupa un lugar primordial en la resistencia religiosa y quizás, incluso política. 



Los defensores de Montsegur se dedican exclusivamente a escoltar a los perfectos que recorren las rutas del Mediodía. Su primera intervención militar se sitúa hacia 1242, cuando 60 hombres armados, bajo la dirección de Pierre Roger de Mirepoix, se alejan del astillo en dirección de Avignonet. Allí, ayudados por cómplices locales masacran a miembros del Tribunal de la Inquisición, que se acababa de instalar en esta ciudad. Esta expedición, cuyo objetivo indudable era vengar los abusos de la Inquisición, es el acto que va a precipitar la condena del santuario cátaro. En efectos, a comienzos de 1243, el concilio de Beziers decide que hay que destruir Montsegur.


_EL SITIO

Durante el corriente del mes de mayo de 1243 seis mil hombres, a las órdenes de Hughes des Arcis, senescal de Carcasona y de Pierre Amiel, arzobispo de Narbona, toman sitio frente al -pog- (pilón). La relación de fuerzas es absurda. El número total de personas que residen en el castillo es de unas quinientas personas, entre los cuales se cuentan los ciento cincuenta hombres de la guarnición. 



Es difícil aislar una ciudadela como Montsegur, situada en una topografía difícil, a lo que se agrega la dimensión del sitio. En esas condiciones, solo los puntos estratégicos deben beneficiar de una estrecha vigilancia. Además, los del castillo han contratado algunos mercenarios del pueblo de los alrededores, en particular de Camon, para que vigilen la vertiente norte del Pog. 



Cuando los franceses instalan el sitio de Montsegur, se encuentran en una situación difícil, poco ventajosa, ya que no conocen la Montana ni cómo hacerse traer provisiones. Los cataros en cambio, tienen organizado un servicio de aprovisionamiento con los pueblos vecinos, que los franceses no logran interceptar. 



Las semanas pasan y el ejército real comienza a perder paciencia. Hughes des Arcis toma la decisión de contratar algunos gascones, gente que conoce la montaña, para que le ayuden. Estos se acercan de noche a la fortaleza, toman desprevenidos a los guardias del acantilado hoy DIA -Roc de la tour- e instalan un trabuco en lo alto de la cresta, a la orden de Durand obispo de Albi. Este trabuco o catapulta, replica de una maquina construida por Bretrand de la Vacalerie, se instaló hacia enero de 1244. El sitio del castillo se prolonga dos meses más, con constantes combates sangrientos y mortales, bajo condiciones climáticas muy duras, es un invierno extremadamente frió y nevoso. Los víveres comienzan a faltar y las condiciones de vida se tornan cada vez más difíciles. Cuando los cataros se dan cuenta que no pueden ya contar con ayuda del exterior, deciden negociar su rendición.


_LA RENDICION - LA HOGUERA

El miércoles dos de marzo se inician las negociaciones entre Pierre Roger de Mirepoix, jefe de la guarnición de Montsegur y el Senescal de Carcasona, Hughes des Arcis. Las condiciones obtenidas por los rebeldes son bastante favorables, lo que deja suponer que estos disponían de un margen de maniobra importante, a pesar de tantos meses de sitio. El ejército real ha sufrido tanto durante el rudo invierno que puede proponer cláusulas de rendición suficientemente aceptables por los cataros. Las condiciones pueden resumirse así: 



• Se concede una tregua de quince días a los rebeldes. Algunos rehenes quedan como garantía durante la tregua. 



• En los términos de la capitulación, a los defensores de la fortaleza se les perdonan sus pasadas culpas, entre ellas, la matanza de Avignonet. 



• Los soldados quedaran libres después de haber comparecido ante los tribunales de la Inquisición. 



• En cuanto a los -perfectos- o todo otro habitante de Montsegur podrán quedar libres si abjuran su fe. Ninguno abjuro. Unos doscientos mártires del catarismo fueron pasto de las llamas. 



¨Porque Pierre Roger de Mirepoix pidió este respiro de quince días 



Confía en la llegada de refuerzos¨ 



¨O los sitiados necesitan esta tregua para poner en orden sus asuntos¨ 



No lo sabemos con certidumbre. Aprovecharon lógicamente estos quince días para prepararse a la muerte. También sabemos que Bertrand Marty -consoló- varis hombres y mujeres antes del final de la tregua. Y que algunos soldados se convirtieron al catarismo, a pesar de saber el destino que les aguardaba. 



En la mañana del 16 de marzo el arzobispo y el senescal de Carcasona toman posesión del castillo. El caballero de Montsegur, Raymond de Pereille y su yerno, Pierre Roger de Mirepoix, que había dirigido la guarnición, entregan las lleves. En cuanto a los cataros, precedidos de Bertrand Marty, caminan sin hesitar hasta el cercado de palos y estacas situado al pie de la montaña. Con la ayuda de unas escalas de madera se precipitan a la hoguera. A los heridos se los arroja en la hoguera con sus parihuelas. 225 personas mártires, quemadas vivas en la hoguera. La fortaleza de Montsegur, punto culminante de la resistencia catara y símbolo máximo, cae a manos del ejército real. Cuarenta años de historia, diez meses de sitio, 225 mártires: Montsegur ha pagado duramente su entrada en la leyenda.


_EL TESORO

Todos los perfectos no se han precipitado en la hoguera, en realidad. A pedido de Bertrand Marty, Pierre Roger de Mirepoix ha escondido, en una cavidad rocosa, a cuatro perfectos. Se organiza la salida de estos cuatro personajes llevando consigo el tesoro de los cataros. Descienden encordados a lo largo del acantilado y atraviesan el puerto de La Peyre. En una gruta, escondido, recuperan el tesoro que otros dos perfectos ya habían puesto a salvo en Navidad. Después siguen su camino pasando por Cussou, Montaillou y llegan así al castillo de Usson, donde se reúnen con uno de los herejes que había escondido el tesoro. Después se les pierde la pista. 



¨De que está constituido ese famoso tesoro¨ 



Desde que se ha evocado su existencia, escondido en una gruta cerca de Sabartes, la imaginación lo ha dotado de todo; oro, plata, y una infinita cantidad de monedas y piedras preciosas, textos sagrados e incluso el Grial. 



Piezas de moneda seguramente había, se las encuentra más tarde en Lombardía, así como la pista de uno de los herejes. 



¨Pero sería el dinero la única cosa importante en este tesoro¨ ¨Los perfectos habrían sido capaces de violar las cláusulas del tratado de rendición solo por un problema económicos Eso sería contrario a su integridad. Además, esta actitud podía haber ocasionado sendos problemas a Pierre Roger de Mirepoix. ¨Que le habría sucedido si se hubiera descubierto la verdad¨ Con seguridad que las condiciones ventajosas de la tregua no se hubieran mantenido. O sea que poner a salvo dinero no parece haber sido una razón suficiente del cuidado con que los cataros han programado la salida del tesoro de Montsegur. En cambio, si tomamos en consideración que en esa época los manuscritos era cosa rarísima y valiosa y que los cataros aparentemente tenían en su posesión textos traducidos en lengua vulgar, es decir en occitano, podemos comprender mejor el esmero con que la iglesia catara salvaguardo el tesoro de manuscritos rituales o sagrados.


_LA ARQUITECTURA DEL CASTILLO

El visitante queda impresionado y a la vez intrigado por la arquitectura del edificio. Hay que ascender durante unos 30 min. por un sendero escarpado, pero bien marcado. Se entra al castillo por una puerta que da a un patio de unos 700m2, cercado de altas murallas. Frente a la puerta de entrada se levanta una poterna y a su derecha, una escalera conduce a las fortificaciones. A la izquierda está el torreón, que presenta dos aberturas. Se pueden percibir restos de construcciones. Las paredes están abiertas a intervalos regulares y presentan agujeros, en los que se apoyaban las vigas. Algunos vestigios de muros que sobresalen a penas del suelo nos dejan presuponer que había cimientos. Había también unas especies de galpones en el patio principal, que tomaban apoyo sobre los muros y que dejaban un pozo de aire en el centro. Es lógico preguntarse dónde Vivian las quinientas personas durante el sitio de la fortaleza. Se supone que la guarnición, o parte de ella, se alojaba en el recinto donde también se guardaban las armas y las municiones. El resto de la población habría construido un pequeño pueblo al pie de la fortaleza. Se han encontrado vestigios de habitaciones en las laderas norte y oeste del pilón. El pueblo debía estar protegido por una empalizada de madera. En lo que respecta a Raymond de Pereille, señor del castillo y su yerno, Pierre Roger Mirepoix, Vivian en el torreón con sus familias. La puerta de entrada del torreón estaba en el patio, a la altura del primer piso. Se accedía a las habitaciones por una escala móvil que unía las murallas con un bacón, del cual vemos todavía restos en la parte de abajo. Hoy DIA se entra al torreón por una abertura practicada en el muro oeste. Al entrar esta una pieza que era la antigua cisterna y después se pasa, atravesando un segundo muro, a la sala baja cuya bóveda esta derrumbada. El acceso a esta segunda pieza solo era posible mediante una escalera atornillada de la cual se ven restos al fondo, a la derecha.


_LAS DEFENSAS MILITARES

Este emplazamiento goza de defensas naturales incalculables. Los acantilados del pilón son abruptos y escarpados. Se ha debido, sin embargo, fortificar las defensas naturales. La ladera del suroeste, que era la que presentaba mayor facilidad de acceso, ha sido protegida por tres hileras de murallas. Se ha elevado una atalaya en la extremidad oriental del pilón, en la cima del -IOC de la Tour-. El pueblo que se extendía a los, pies del castillo ha sido protegido por una empalizada de madera y se ha erigido una barbacana al este. El camino de acceso que es naturalmente la cresta, se interrumpe al pie de la ciudadela. Esta fractura es simplemente la cantera de donde se han sacado las piedras que han servido a la construcción del edificio. Si se ha elegido este sitio e tanto porque estaba cerca de la construcción principal, pero también porque permitía crear un sistema de defensa cercano. 



En la cima de la montaña los muros del castillo constituyen la última muralla. La puerta sur, que nos sorprende por su tamaño, estaba protegida por una galería de madera en desplome, sujetada por lo alto a la muralla. El umbral estaba bastante alto y se accedía gracias a unos escalones de madera escamoteables. Tres escaleras permitían acceder al camino de ronda. La ladera oriental ha sido reforzada y mide más de cuatro metros de ancho y presenta unas muescas que era donde se apoyaban las vigas que, desbordando hacia el exterior, tomaban a su vez apoyo gracias a unos puntales sobre un modillon que todavía se ve. Así se había armado una plataforma fortificada que podía eventualmente soportar un trabuco.


_EL SOLSTICIO DE VERANO EN MONTSEGUR

El castillo está construido de una manera tan curiosa que se ha elaborado toda serie de hipótesis bastante desconcertantes sobre el porqué. Primero, se constata que el edificio está orientado en base a los puntos cardinales. El alineamiento más espectacular tiene lugar por la mañana del solsticio de verano. Ese DIA, al alba, los primeros rayos de sol se perfilan en las saeteras orientales de la sala baja del torreón y resurgen por las saeteras del oeste. El astro sigue su camino y a medida que avanza la mañana, recorta dos aberturas en forma de rectángulos de luz que recorren los flancos oeste de las saeteras opuestas. Estos rectángulos desaparecen antes de que sean iluminados los muros de la sala.



Estas curiosas características arquitectónicas han hecho pensar a ciertos historiadores que el castillo había sido un templo solar. Nosotros nos contentamos con constatar estas particularidades, pero nos cuidamos de interpretarlas religiosamente. La relación entre el catarismo y un culto solar es imposible y este tipo de curiosidad arquitectónica se puede explicar a través de las tradiciones de la cofradía de obreros constructores medievales.



A esto agregamos que el edificio que vemos no es exactamente el que reconstruyo Raymond de Pereille en 1204 a pedido de los cataros. En efecto, después del sitio de 1244, Montsegur fue confiado a la familia de los Levis, a quienes Simón de Montfort había concedido el castillo desde el comienzo de la cruzada. A partir de este momento, el castillo estuvo ocupado un tiempo por esta familia y después paso a albergar guarniciones militares, lo que seguramente condujo a que se efectuaran ciertas modificaciones.