| EL
CASTILLO
El
Castillo de Peñíscola es obra de los
caballeros Templarios, acabada por los Montesianos
en el siglo XIV y modificada luego por el Papa Luna.
La puerta principal (1), en arco de medio punto, está
flanqueada por torres cuadradas y salientes que la
protegen. Sobre ella corre una faja de sillares con
emblemas heráldicos esculpidos de los primeros
comendadores del Temple.
Traspuesta la puerta, a derecha, se hallan las primeras
dependencias del castillo (2) una de ellas un antiguo
aljibe, y a izquierda un gran salón rectangular
(3), antiguo establo de bóveda ligeramente
apuntada, con otras habitaciones al fondo (4). La
plazoleta interior o patio de armas de la fortaleza
es amplio (5). A su derecha se alza el palacio residencia
de Benedicto XIII (6) y en su parte más elevada
el primitivo estudio de Pedro de Luna con sus armas
heráldicas sobre la pueta.
LA
IGLESIA
En
el lado opuesto del patio de armas, se encuentra la
iglesia del castillo, capilla de planta rectangular,
una sola nave, bóveda de medio cañón
y ábside semicircular (7), antiguamente dedicada
a la Virgen María y a los Tres Reyes Magos;
en el ábside la primitiva sacristía.
Entre la iglesia y el palacio pontificio se extiende
un amplio salón gótico, abovedado y
muros de silleria labrada; en su puerta de medio punto
hay blasones del comendador Cardona, le iluminan tres
amplios ventanales y otros dos geminados recayentes
a patios interiores (8). En su testero una pequeña
puerta comunica con palacio (9).
Del patio de armas y junto a la puerta de la capilla,
por una escalera empinada se desciende a un amplio
salón, iluminado por una claraboya y reducidas
aspilleras; en un costado se abre el acceso a primitivas
mazmorras de la fortaleza (10).
Fuera del recinto del castillo quedan residuos de
una atrevida escalera, labrada en roca viva, que desciende
hasta un embarcadero natural al mismo borde del mar.
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