HISTORIA
DE BALMASEDA
Las
primeras huellas humanas conocidas en nuestro término
municipal las encontramos en el túmulo de La Garbea, aunque
se debe
tener en cuenta que estos monumentos funerarios prehistóricos
son vestigios
de actividades pastoriles trashumantes.
La primera noticia cierta de que existía un asentamiento anterior
de población data de 1199, año de fundación de la villa, en
que se le conceden
sus propios fueros. En la creación de la villa se tendría
en consideración
lo favorable del terreno para un asentamiento entre el cerro
y el
río, y por tanto lugar apropiado para una población fortificada.
También pesaría
el interés por regular y fomentar el tráfico mercantil, potenciando
el enlace
Castro-Castilla y reutilizando para ello la vieja calzada
romana que pasaba
por aquí.
El ser Balmaseda paso obligado del comercio la convirtió en
plaza aduanera y en importante villa-mercado. Por ello, sus
gentes se dedicaron
principalmente al comercio, mesonería, industria artesanal, elaboración
del hierro y el cobre, etc. De la importacia del comercio
nos habla
el establecimiento de los judíos en la villa, y hay suficientes
datos para saber
que habían prosperado económicamente con su actividad cuando
se les
expulsa de la villa a finales del siglo XV.
Esta importancia como población mercantil y aduanera va no de Orduña y desviarse
paulatinamente por allí el trasiego de mercancías. Las guerras del siglo XIX castigaron especialmente a Balmaseda,
una vez más, por se paso entre la costa y Castilla, aunque
a juzgar
por las muchas obras emprendidas entonces, también hubo años
de bonanza
económica.

(Carlos
VII de Borbón con su Estado Mayor en su residencia de Balmaseda)
La llegada de los ferrocarriles a finales del siglo pasado marca
un resurgimiento económico, pues además, uno de ellos, el
de La Robla,
centra una parte importante de su actividad en Balmaseda.
La instalación
de los Talleres y otros servicios del f.c. en la villa atrajo
a gentes de
otras regiones, con lo que se repite la tradición que, desde
el medioveo, tenía
Balmaseda en este sentido.
ALGUNOS
HIJOS ILUSTRES DE LA VILLA DE BALMASEDA
Juan Ortiz de Balmaseda. Siglo XIV.
Prestamero
de Bizkaia y Justicia de Alava.
Enrique de Lucerga.
Militar.
Acompañó, junto a sus hijos, a Jaime I en la conquista de
Valencia.
Sancho Hurtado de la Puente. 1561-1647.
Historiador
y Jurista.
Diego Urrutia y de los LLanos. 1562-1640.
Militar
y marino.
Manuel Antonio de Horcasitas. Siglo XVIII.
Consejero
de Hacienda y Tesorero General del Reino en 1758.
Martin de los Heros e Hita. 1786-1859.
Escritor,
historiador, militar y político. Autor de la "Historia
de la Villa de Balmaseda".
Enrique de Vedia y Goossens. 1802-1863.
Escritor
e intelectual. Da nombre a la Biblioteca Municipal. Escribió
entre otros trabajos, "Memorias para la historia...villa
de Balmaseda", actualmente publicado.
Juan de la Granja. 1785-1853.
Comerciante,
ocupó puestos políticos importantes en América.
Pío Bermejillo e Ibarra. 1820-1899.
Indiano.
Fundó las Escuelas Municipales.
Martín de Mendia y Conde. 1841-1924.
Indiano.
Comerciante en México, fundó una Escuela de Comercio y Academia
de Dibujo.
Eusebio Abasolo "Vinagre".
Nacido
en Balmaseda en la primera mitad del siglo XIX, toreó con
frecuencia como novillero en Madrid.
Marcelo Altamira Marañón. 1878-1942.
Nacido
en Balmaseda el 16 de Enero de 1878, fue pelotari de fama
internacional.
Roberto Rodet Villa. 1915-1989.
Importante
artista balmasedano, pintor, poeta, director de cine, etc.
Fue también alcalde de la Villa de Balmaseda.
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