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Historia |
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La capital de Siria conoció diversas épocas de oro: en el siglo VII, por ejemplo, cuando dejó de estar en manos de la Roma de oriente, Bizancio (Estambul), y pasó a ser la sede de un imperio musulmán; de aquella época es la mezquita de los Omeyas. |
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Tuvo otra edad de oro en el siglo XIII, aunque ya cien años antes, cuando Jerusalén cayó en poder de los cruzados, la ciudad se había transformado en un sitio de resistencia islámica frente a los embates del “ejército de Dios”. |
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Pasaron los mongoles y los mamelucos y en el siglo XVIII, ya en poder de los turcos del Imperio Otomano, recobró el brillo que se había opacado un poco. De aquella época datan decenas de palacetes y residencias magníficas, nada ostentosas en el exterior pero lujosas puertas adentro. |
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Mucha historia cruzó por Damasco, ciudad que, además, fue durante siglos un punto obligado de reaprovisionamiento y descanso para las caravanas de veinte mil personas y diez mil camellos que iban camino de la sagrada Meca; todavía faltaba un mes por el desierto. |
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