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Rutas 10
         
         

5. A LA CONQUISTA DEL POLO SUR (1907-1912)

 

En la lucha de veinticinco años contra el banco de hielo ártico, Peary no tuvo que vencer sino a los elementos. En el duelo entre el hombre y el medio ambiente la victoria era cuestión de tiempo y de técnica. En el sur, tomó giro distinto y dramático, porque el Polo fue la apuesta de una partida en la que la seguridad se sacrificó al éxito.

Tres hombres de carácter diferente se disputaron el Polo Sur entre 1907 y 1912. E1 primero, Shackleton, escapó por poco a la catástrofe (1907-1909). El segundo, Amundsen, consiguió superar todas las dificultades (1911); el tercero, Scott, alcanzó el Polo, pero pereció al regreso con todo su equipo (1912).

 

a) Fracaso de Shackleton (1907-1912)

Ernesto Shackleton, irlandés, estaba dotado de toda la independencia y tenacidad de su raza, demostradas ya por Mac Clure y Mac Clintock.

Entretanto que su antiguo jefe Scott se hallaba absorbido por proyectos matrimoniales, entregó el 12 de abril de 1907 un artículo al Times, exponiendo su propósito: establecer una base en el mar de Ross, alcanzar el polo magnético y el polo geográfico. Sin embargo, con objeto de no herir la susceptibilidad de Scott, Shackleton, por mediación de Edward Wilson, amigo de ambos, se comprometió a no utilizar ni el fondeadero del estrecho de Mac Murdo ni el de la bahía de las Ballenas.

Compró el irlandés un foquero, Nimrod, con cuarenta años de existencia y 200 toneladas, buen velero mixto que fue dotado de máquina nueva; transportaba una tienda desmontable de 9,90 por 3,60, aislada por medio de corcho y de fieltro; trineos ligeros, de 26 kg., provistos de depósitos para petróleo; como medio de locomoción, poneys de Manchuria, y una novedad completa consistente en un tractor automóvil. Partió de Inglaterra el 7 de agosto de 1907, y abadonó el 1 de enero de1908 la escala neozelandesa de Lyttleton. Después de haber comprobado un retroceso de la Gran Barrera y no pudiendo, como esperaba, establecerse sobre la costa de Eduardo VII, buscó refugio en la isla Ross, en el estrecho de Mac Murdo. El nuevo punto de atraque era cabo Royds, a 77º 35' S., solamente a 23 millas de Hut-Point, donde invernara el Discovery.

Se bajó el material a tierra y se construyó la casa, cuyo interior estaba dividido en siete cabinas para alojamientos de dos hombres cada una.

 

El tractor, montado sobre ruedas, procuró algún servicio sobre el hielo del mar, pero resultó completamente inútil en terreno más quebrado. El Nimrod volvió a partir el 22 de febrero.

El 5 de marzo de 1908 dos grupos de seis hombres, bajo la dirección de David y Adams, abordaron el volcán Erebus. En tres días, con un frío de -30º alcanzaron la altitud de 2.025 m., punto en que la ventisca les obligó a soterrarse. Las observaciones efectuadas en la cumbre dieron 13.350 pies, es decir, 4.069 m.

«Ante ellos se abría un ancho abismo, rebosante de nubes de humo, y del que surgían espantosos ruidos. Según sus observaciones, la profundidad puede calcularse en 240 ó 270 m., y su anchura mayor en 8oo.»
El 19 de septiembre de 1908 el primer grupo de exploración primaveral abandonó el cabo Royds a la búsqueda del polo magnético. Formaban el grupo tres hombres: David, Mawson y Mackay. No tenían ni perros ni poneys y debían arrastrar a lo largo del litoral una carga cuyo peso se acercaba a la tonelada.

 

Recorrieron así casi 200 km. hasta la base del glaciar Drygalski, punto en que instalaron un depósito, y prosiguieron el ascenso con cargas aliviadas. La superficie, cortada por las grietas, era temible. El 20 de diciembre no habían alcanzado más que una altura de 1.200 pies y parecía inminente el abandono de la empresa.

Sin embargo, en enero se prosiguió la marcha interrumpida por las observaciones científicas, y el día 16, a 72º 25' S., y 155º 16' E., se alcanzó el objetivo. Faltaba volver a la costa antes del 1 de febrero, fecha de cita con el Nimrod, cuyo itinerario de regreso estaba previsto en consecuencia. Por improbable que tan frágil socorro pareciese a los tres hombres al llegar a la costa, pudo realizarse.

Shackleton, el «cacique», como le llamaban sus compañeros, se reservó la exploración del Polo.

Conforme a los cálculos efectuados durante el invierno, la distancia a vuelo de pájaro desde el cabo Royds al Polo, a saber, 11º 35', o sea 695 millas, casi i.300 km., debía cubrirse, ida y vuelta, en noventa y un días, a una media diaria de 30 km. Shackleton emplearía ciento diecisiete días, para fracasar al final.

E128 de octubre de 1908, con cuatro trineos tirados por cuatro poneys (de los11i importados habían muerto siete), Shackleton, Adams, Marshall y Wild partieron del campamento de cabo Royds. Hasta 83º S., Shackleton pudo alimentar la esperanza de que el hielo de Ross se extendiese hasta el Polo, pero hubo decepción, porque las montañas, al principio paralelas a la marcha a través de Tierra Victoria, comenzaban a desviarse en dirección este, de través a la ruta prevista. Después de tres semanas hubo que sacrificar el primer poney, y luego otros dos al comenzar diciembre. Por fin, la realidad apareció desnuda: sería necesario franquear una barrera montañosa de 3.000 m. de altura.

Sin embargo, Shackleton no desistió, porque un glaciar presentaba una vía de acceso; le llamó Beardmore, nombre de uno de los mecenas de la expedición. Socks -el caballo más meridional del mundo- pereció en una grieta y los cuatro hombres acometieron la empresa de transportar sus 450 kg. de carga restante (3 de diciembre). El día de Navidad alcanzaron 2.850 m. de altura, a 85º 55' S. La meseta comenzaba, por fin, a dibujarse a unos 3.000 m. de altura.

El terreno era otra vez favorable: extensión de nieve endurecida y nivelada, en la que la marcha había de resultar rápida y fácil; sí, se podía proseguir caminando, pero las raciones, mermadas por el esfuerzo originado en el ascenso del glaciar, hubieron de reducirse. El 9 de enero de 1909, a 88º 23' S. y 162º E., cuando ante él, y al alcance de sus gemelos, se extendía la meseta polar sin obstáculos hasta perderse de vista, Shackleton izó la bandera de la Unión Jack y, prudentemente, dio media vuelta a 175 km. de la meta: «Sintiéndolo mucho, hemos hecho lo más que podíamos hacer.»


Agotados, enfermos a causa de la disentería, los cuatro hombres ayudados-por el viento que soplaba del sur, se encontraron cerca de su objetivo el 27 de febrero de 1909, pero había que apresurarse porque el Nimrod no debía retrasar la partida más allá del 1 de marzo.

Dejando a Marshall, muy enfermo, al cuidado de Adams, Shackleton con Wild alcanzó a marchas forzadas de 30 millas Hut Point, donde le aguardaba otro grupo. Por fin, el 1 de marzo se encontraron todos a bordo del barco, incluido el grupo Armytage, que durante la buena estación había estudiado el glaciar Ferrar, que desciende por el oeste. El Nimrod levó el ancla el 4 de marzo para volver a Nueva Zelanda.

El fracaso de Shackleton en la conquista del Polo -fracaso admirable, por otra parte- no puede imputarse sino a la insuficiencia de su aprovisionamiento, consecuencia de un método de transporte inadecuado.

b) Amundsen supera a Scott (1910-1912)

Enterado de los preparativos efectuados por Shackleton, Roberto Falcon Scott no cometió el error de precipitar los suyos. Partió de Inglaterra el 1 de junio de 1910 a bordo del Terra Nova, el mayor ballenero de Escocia, que le había prestado auxilio en 1904. La expedición tenía especialmente carácter científico; en ella tomaron parte dos físicos, tres geólogos, dos biólogos, un realizador de cine. El programa era amplio: alcanzar el Polo Sur y proseguir la exploración del mar de Ross.

 

A este efecto habían de establecerse dos bases, una al este, en la bahía de las Ballenas, desde cuyo punto se estudiaría la tierra de Eduardo VII; la segunda al oeste, en el estrecho de Mac Murdo, para explorar desde allí Tierra Victoria. Sobre el terreno había de decidirse cuál de las dos bases era la más conveniente para emprender la marcha hacia el Polo.

A esta primera incertidumbre inicial se añadía otra: la elección de los medios de transporte. Scott llevaba consigo dos trineos orugas probados por Charcot en los Alpes, poneys y perros, lo que suponía tres tipos de especialistas. Además, la locomoción automóvil se encontraba entonces en los comienzos y era superfluo intentar superar en las regiones polares la fase experimental. Los poneys resultaron de escasa utilidad para Shackleton. Quedaban los perros, pero Scott conservaba mal recuerdo de su servicio en tentativas precedentes.

Por último, Scott debía arriesgarse al asalto final sin tractores, sin poneys y sin perros. Esto era lo que con exactitud había previsto Amundsen. El vencedor del paso del Noroeste, después de una prolongada serie de conferencias en diversos lugares, volvió a establecerse en Noruega, donde Nansen le confió el Fram.


Preparaba una gran expedición al Ártico, cuyo anuncio originó vivo entusiasmo entre la población noruega. Pero en el otoño de 1909 se recibieron en Oslo dos importantes noticias al mismo tiempo; una, que la bandera estrellada de los Estados Unidos acababa de ser izada en el Polo Norte; otra, que en el extremo opuesto del eje terrestre, Shackleton había fracasado. El Polo Norte perdió al momento todo interés para Amundsen.

En resumen, pensaba Amundsen, el explorador que partiese de la bahía de las Ballenas tendría sobre Scott una ventaja igual a la diferencia de latitud, calculable en unos 100 km. por lo menos; si ese explorador utilizaba perros, partiría antes, avanzaría con mayor rapidez y quedaría expuesto a menores riesgos. Scott no tendría sobre él sino una ventaja: la de utilizar el itinerario del glaciar Beardmore, ya reconocido por Shackleton.

Durante el invierno de 1909-1910 Amundsen meditó el problema y resolvió intentar el acceso al Polo Sur. Pero era necesario vencer los escrúpulos de Nansen. Después de pesar el pro y el contra, Amundsen decidió subordinar los medios al fin y mantener secreto su verdadero propósito. Solamente Nilsen, comandante del Fram, fue puesto al corriente del plan.

Sin embargo, debiera haber parecido extraño que cargase a bordo del Fram una casa desmontable -¿para edificarla sobre qué tierra?y que embarcase, para transportarlos dos veces seguidas a través de la zona ecuatorial, un centenar de perros groenlandeses, cuando era fácil procurarse animales en Alaska y aun en Siberia oriental.

 

Todo el plan de la expedición se preparó hasta el menor detalle. Los víveres, bajo el control de un especialista, se embalaron en cajas de cinc y de madera. Al pemmicán tradicional, a base de grasa y carne, vinieron a sumarse legumbres y harina de avena, preparándose para los perros dos clases de pemmicán, uno a base de carne, otro a base de pescado, con adiciones de leche en polvo y harina, divididas en raciones de 500 gramos.

Los sacos de dormir, hechos de piel de reno, con eliminación de las partes más delgadas, se encerraron para su transporte en mochilas de lona. En cuanto a la casa, medía 7,80 por 3,40 m. y la parte superior de la cubierta se hallaba a 3,60 m. del suelo. Constaba de una pieza de seis metros de largo, para habitación de estar y dormitorio, y otra de dos metros, destinada a cocina; se subía al granero por una rampa y había diez literas superpuestas dos a dos. El conjunto se sometió a baño de alquitrán repetidas veces, y no se omitió el detalle de anillos en la parte exterior, que permitiesen la sujeción necesaria en razón de las tempestades antárticas.


También se incluyeron 15 tiendas, capaces de alojar 16 hombres cada una, más otras seis de diferente modelo para tres hombres, que se pensaban utilizar en los raids. Este último género de tiendas constaba de una sola estaca, y eran de cierre hermético la entrada estaba formada por un saco cuya abertura podía atarse desde el interior.

Se fabricaron 10 trineos con patines de nogal americano, de cuatro metros de longitud revestidos de acero; la armazón era de fresno de Noruega; eran sólidos pero tenían el inconveniente de ser pesados.La carga estaba ordenada en cajas de modelo homogéneo, de madera con tapa circular de aluminio que podía abrirse sin tocar a las correas. Para el té, se utilizarían cocinillas del modelo Primus; las de modelo Nansen, demasiado voluminosas para la tienda se dejaron a bordo. El vestuario preparado para los grandes fríos estaba copiado del de los esquimales betsilik de Rey Guillermo.

En cuanto a los perros, Amundsen adoptó el sistema de atelaje en hilera utilizado en Alaska, porque juzgó más fácil y porque los perros pasaban por encima de las grietas de uno en uno y no todos de frente a la vez. El equipo científico era del menor peso posible. Se embarcaron los perros en último lugar, el 9 de agosto de 1910, a bordo del Fram anclado bajo las defensas de Akherso, e inmediatamente de levar anclas cada uno de los futuros invernantes se hizo cargo de diez perros con objeto de estudiar su psicología.

 

El Fram, lento de marcha, lo mismo a vela que a vapor, hizo escala el 6 de septiembre en Madera, en la rada de Funchal, donde la prensa local, por pura fantasía o por error, publicó que el barco se encaminaba al Polo Sur. El 9 de septiembre de 1910 Amundsen reunió a la tripulación sobre el puente, Nilsen abrió un mapa del hemisferio sur y se reveló el verdadero proyecto. No hubo una sola defección. A1 mismo tiempo, Amundsen despachó un telegrama a Melbourne, punto en que Scott debía hacer escala así concebido: "I'm going south"(Voy al sur) (1).

El 1 de enero de 1911, a las tres de la mañana, a 175º p. y 63º S., apareció el primer iceberg. El día 13 penetró el Fram en la bahía de las Ballenas para explorar el punto más favorable para el desembarco. Scott partió de Inglaterra el 15 de junio de 1910 con 19 poneys, 39 perros de Siberia, 45 trineos y tres tractores oruga.

 

ROALD AMUNDSEN VENCEDOR DEI, POLO SUR (15 DE DICIEMBRE DE 1911),
ANTERIORMENTE A SCOTT (17 DE ENERO DE 1912)




Abajo izquierda: Robert F. Scott momentos antes de emprender la marcha final
hacia el Polo Sur.

Abajo derecha: Foto tomada por el capitán Scott: el trineo arrastrado con aerzo desesperado:
"estos hombres han hecho el camino a fuerza de voluntad..."



Los ingleses llegan al Polo para hallar en él la tienda los noruegos,
que se les habían adelantado...




LA FABULOSA HAZAÑA DEL IRLANDES
E. H. SHACKLETON EN EL MAR DE WEDDELL (1914-1915)



El Endurance fotografiado durante el día por Frank Hurley
(autorización de lady Shackleton)




El Endurance fotografiado durante la noche
Foto Frank Hurley.

Ernest-Henry Shackleton (1874-1922)
hacia el año 1908, aproximadamente.

Foto Illustration.




Después de una deriva de nueve meses entre los hielos que le trituraron, el barco
Endurance naufragó el 27 de octubre de 1915, a 200 millas de tierra.
Shackleton recorrió en un bote de 6,70 m. la distancia de 800 millas,
antes de llegar a un puesto noruego.

El nutrido estado mayor científico iba reforzado por el noruego Gran, experto del esquí, y por el ruso Gerov, especialista en la cuestión de los perros. E1 26 de noviembre, el Terra Nova, bajo el mando de Pennell, partía de Nueva Zelanda; tuvo que soportar tempestades continuas, sin que pudiese realizarse el desembarco en cabo Crozier (al este,de la isla de Ross), y arrojó el ancla en cabo Evans, a 12 millas al norte de Hut-Point, en la isla de Ross.

Scott construyó una casa de madera rodeada de un muro protector de losetas, una cuadra para los caballos, perreras y observatorios científicos. Una vez depositado en tierra el material, el Terra Nova volvió a partir en dirección este (25 de enero) hacia la bahía de las Ballenas y de la Tierra de Eduardo VII, donde seis hombres, bajo la dirección de Víctor Campbell, debían establecer una estación científica, pero Pennell no consiguió abordar la costa.

Entretanto, Amundsen había montado su propio estacionamiento, al que llamó Framheim, y a partir del 16 de enero de1911, 100 perros comenzaron a caminar a través del hielo. El 4 de febrero comparecieron los ingleses. «A las seis y media de la mañana, como de costumbre -escribe Amundsen-, partimos para buscar las cargas al borde de la bahía, cuando el hombre que marchaba a la cabeza de la columna comenzó a gesticular como un loco... Llegado al mismo punto, el segundo se entregó a una pantomima no menos animada, gritando algo que no pude comprender... Apresuré el paso y me reuní rápidamente con los camaradas, descubriendo un barco grande de tres palos, allí, junto al hielo, exactamente al sur del Fram. Era el Terra Nova, el navío del comandante Scott; había llegado durante la noche. En aquel momento, el hombre de rancho a bordo del Fram bajó para tomar una taza de café. Cuando regresó al puente advirtió un segundo navío anclado ante la Barrera.»

«El teniente Campbell, jefe del grupo encargado de explorar la tierra del Rey Eduardo VII, se apresuró a visitar a Nilsen, diciéndole que, no habiendo podido abordar, se dirigía a Mac Murdo para llegar desde allí al cabo Norte e instalarse en la parte septentrional de Tierra Victoria. Inmediatamente después de mi llegada, Campbell se presentó de nuevo en el Fram para confirmarme las anteriores noticias.»

Campbell regresó a Mac Murdo y comunicó lo sucedido a Scott. No faltaron exaltados que hablaron de ponerse en marcha al momento para ajustar las cuentas a los «intrusos» noruegos. Después de esta explosión platónica, Scott, como caballero, resolvió que el plan previsto se realizaría como si nada hubiese ocurrido. De este modo Wilson, Bowers y el zoólogo Cherry-Garrard llegaron a cabo Crozier donde, en completa oscuridad, los pingüinos habían vuelto a ocupar su lugar habitual para la puesta de huevos. Fue un raid particularmente penoso. Entretanto, Scott trataba de instalar sus depósitos intermedios, pero tropezó con detestables condiciones atmosféricas y perdió cinco poneys al regreso de One-Ton-Camp, cuyo emplazamiento estaba situado nada más que a 79º 30' S. Desde aquel momento comprendió que la lucha prevista para la primavera implicaría para él un fuerte obstáculo inicial.


Amundsen, más afortunado, realizaba su empresa sin retraso y sin otra pérdida que la de un reducido número de perros. Mientras que el Fram se hacía otra vez a la mar el 10 de febrero, Amundsen se dirigió hacia el sur con tres trineos, 18 perros y tres hombres. Jalonando el camino con ayuda de bambúes coronados por banderolas, alcanzó el 14 de febrero el paralelo 80, construyendo en aquel punto un primer depósito. Al regresar, fue marcando el recorrido con un estocafís cada 500 m. como mojón. Los seis hombres que dejara en Framheim terminaron durante ese tiempo la instalación y comenzaron a cazar focas, logrando obtener 30 ton. de carne.

El 22 de febrero, Amundsen partió de nuevo después de haber repasado y mejorado su equipo, en particular el calzado, cuya suela rígida facilitaba la colocación de los esquís. El 4 de marzo a -45º se construyó el depósito previsto en el 80 S. El 5 de marzo regresaron tres hombres a Framheim, donde Lindstróm había quedado solo, mientras Amundsen se encaminaba hacia el paralelo 82 para establecer en él su tercer depósito. Al comienzo de abril de 1911 se transportaron aún 1.200 kg. de carne de foca hasta el depósito situado a 80º S.

Luego, el equipo entero se entregó al trabajo con objeto de acondicionar el estacionamiento y preparar la campaña de primavera. Se cavaron túneles que uniesen las diferentes partes del campamento y hasta se construyó un iglu especial para baños de vapor.

E1 8 de septiembre de 1911, a las 13,30 horas, dio comienzo el raid tan esperado en dirección al Polo. Los perros tiraban como locos, aprovechando todas las ocasiones para entregarse a peleas. Pero el frío no tardó en ponerles a prueba: el termómetro marcó -55,5º el 11 de septiembre al despertar, y -52° el día 12; Amundsen redujo su plan al paralelo 80, donde depositó las cargas de los trineos. El 13, estaban a una temperatura de -56,2º y el 14 a -56º. Durante la carrera de regreso, el 15, se les helaron los talones a Hanssen y Stubberub, cuando todavía Framheim se hallaba a 75 km. Por fortuna, al día siguiente la temperatura era de -40º. «Con fríos semejantes, unos grados de más o de menos se dejan sentir mucho y la diferencia entre -40º y -56º es enorme.» Hubo que abandonar en el camino a los perros extenuados. El día 16 se encontraba de regreso la expedición. Amundsen modificó el plan de batalla. Presterud, Stubberud y Johansen se encargarían de explorar los alrededores de la bahía de las Ballenas, mientras que él, acompañado por Hanssen, Bjaaland, Hassel y Wisting, marcharía en dirección sur.


El 24 de septiembre, Bjaaland mató la primera foca, indicio de la proximidad de la primavera; el 29, una bandada de aves palmípedas de la especie petrel antártico revoloteó en torno al campamento. Por último, el 19 de octubre de 1911 fue la fecha de la partida decisiva; los cinco hombres designados contaban con 52 perros y cuatro trineos.

La distancia se acortaba por tramos de 30 km. diarios, y el día 22 se alcanzó el primer depósito. Se cargaron los trineos, cada uno de los cuales tenía un peso total de 400 kg., de los que 329 eran carga útil. El instrumental de cirugía estaba compuesto solamente por un gatillo de dentista y una gran tijera para recortar el exceso de barba, transformada en hilillos de hielo por la respiración. La tienda estaba formada por dos, de tres plazas, cosidas juntamente por sus caras y perfiladas para ofrecer menor presa al viento.

Con Amundsen a la cabeza para abrir rastro, el convoy partió el 25 de octubre de 1911, dirigiéndose en dirección sur por etapas de 28 km., aun cuando se hubiera podido avanzar el doble, pero más tarde habría tiempo de acelerar el ritmo. Se franqueó el paralelo 81 el 28 de octubre y a partir de aquel punto la expedición fue levantando pequeños túmulos cada kilómetro. El 4 de noviembre se alcanzó el depósito 82, completándose el cargamento; los túmulos se alzaron desde entonces cada cinco kilómetros y comenzó a matarse los perros inútiles. El 8 de noviembre, 83º. La superficie de la Barrera comenzaba a elevarse e iba surgiendo un formidable paisaje montañoso a izquierda y derecha. Se inició el asalto a la cadena el día 17.

Durante la marcha del 18 de noviembre, la expedición franqueó penosamente un glaciar a través de una serie de amontonamientos de bloques de hielos. Desde lo alto, a 1.200 m., fue necesario emprender el descenso frenando los trineos con ayuda de cuerdas sujetas a los patines, para subir de nuevo a 1.320 m. por el glaciar Axel-Heiberg; tenía su origen en una ensillada situada a unos 3.000 m. entre las cadenas Fridtjof Nansen, a la derecha (noroeste) y Don Pedro Christophersen, a la izquierda (sudeste). Se levantó el campamento el 20 de noviembre por la tarde, a 3.180 m. de altura, sobre nieve de gran dureza amontonada por el viento. Latitud, 85º 36'; ante los noruegos se extendía la meseta, tal como la hallara Shackleton un poco más al oeste.

Como se había resuelto, se sacrificaron 24 perros, y después hubo dos días de pausa dedicados a distribuir de nuevo la carga entre los trineos; las costillas de los perros constituían el plato corriente, mientras que los animales supervivientes devoraban los restos de sus congéneres.

El 25 de noviembre, con viento muy fuerte e intenso frío de -27º, la expedición volvió a ponerse en camino. El 27 apareció al oeste un macizo montañoso. El 28 surgieron nuevas montañas al sudeste. Luego cayó una bruma impenetrable y solamente un claro de pocos minutos permitió observar la situación: 86º 21'.

Hasta el 6 de diciembre, a pesar de la bruma y del viento, se movieron con gran esfuerzo a través de un glaciar con muchas grietas. Hassel y Amundsen, atados con cuerdas, buscaban la pista. Gracias a los esquís, familiares a los noruegos desde la infancia, se preservaron en repetidas ocasiones de romper los puentes de nieve pulverulenta. El 3 de diciembre penetraron los exploradores en terreno tan difícil, que lo llamaron el «Dancing del Diablo». Grietas y amontonamientos de bloques de hielo se sucedían de modo continuo. Había puntos en que el suelo resonaba a hueco. El atelaje de Hanssen desapareció en una grieta, en la que quedó suspendido por los arneses. Después, Bjaaland hubo de ser salvado por medio de la cuerda. Mas a pesar del peligro, la etapa fue de 40 km. El día 6 quedó rebasada la zona peligrosa; la latitud era de 88º 9'.

Al día siguiente, 7 de diciembre, quedó batido el récord de Shackleton, instalándose el campamento a 88º 5'. La meseta helada, cubierta de nieve polvorienta, se presentaba perfectamente unida. El 14 de diciembre el pabellón nacional izado el día 7, cuando se batió el récord británico, volvió a salir de su caja.

«Avanzamos en el orden acostumbrado. Primero un hombre abriendo camino, después Hanssen, Wisting, Bjaaland y otro hombre a la retaguardia. Hacia las diez de la mañana se levanta una ligera bruma del sudeste que cubre el cielo. Resulta imposible efectuar observaciones a mediodía. La latitud calculada es en este momento de 89º 53'. A las tres, la columna se detiene. Los contadores (2) indican que desde la parada del mediodía hemos recorrido exactamente siete millas (12.950 m.). Hemos llegado, pues, a la meta.»

«Hicimos alto y nos felicitamos mutuamente. Después, celebramos una ceremonia llena de emoción. Se despliega la bandera nacional; ante el emblema de la patria se apodera de nosotros un sentimiento de orgullo; al mismo tiempo, nuestros pensamientos vuelan hacia el país amado, la ruda tierra de Noruega que idolatramos (3). Entre todos, no uno solo, plantamos el pabellón. Asiendo los cinco el asta, lo elevamos en el aire y de un golpe lo clavamos en el hielo.

--Enseña querida, emblema de la patria venerada -exclamé-, te hincamos en el Polo Sur de la Tierra, y la llanura que nos rodea la bautizamos Meseta del Rey Haakon VII, en honor de nuestro venerado soberano.»

La altitud era de 3.070 m. (4. Una observación practicada a media noche dio 89º 56'. En consecuencia, Wisting, Bjaaland y Hassel fueron enviados, respectivamente, al sur, al este y al oeste, para colocar 20 km. más allá el pabellón nacional y un documento; partieron utilizando esquís a las 2,30 horas del 15 de diciembre de 1911, y regresaron sin dificultad a las diez de la mañana. Efectuadas las observaciones, que dieron 89º 54' 30", Amundsen resolvió avanzar 10 km. más. Desde las 11,3o horas (hora de Gramheim) a las 18 horas, se practicó una primera serie de observaciones, renovadas al día siguiente. El 17, a
mediodía, pudo obtenerse la certeza de que los expedicionarios se encontraban junto al polo matemático; en la comida, llena de alegría, Bjaaland pronunció un pequeño discurso y ofreció al jefe cigarros traídos con esta expresa finalidad.

A continuación, los noruegos erigieron una tienda de color oscuro. La estaca central, de cuatro metros de altura, se alargó con una bandera nacional, sobre la que se fijó una placa con el nombre del Fram. Amundsen depositó en el interior una carta para el rey de Noruega y otra dirigida a Scott, un sextante, un horizonte artificial y algunas ropas. Dejó también una placa con los nombres de los exploradores, denominando al lugar Polheim. Después, ordenó la retirada.

Caminaron al principio a un ritmo lento y metódico: la partida a las dieciocho horas, con el sol al oeste, marcha con el sol al sur, parada y acampamiento a las ocho horas, con el sol al nordeste. Las pausas intermedias, que interrumpían el ritmo, quedaron suprimidas el 24 de diciembre. Siguiendo de más cerca los montes Nilsen, fue posible evitar las hendiduras del glaciar del Diablo. La expedición disfrutaba de buen tiempo, y los perros se mostraban en forma. El 3 de enero de 1912, a -19º y con el viento en calma, los esquiadores y los conductores caminaron medio desnudos.

Después del rápido descenso de Axel-Heiberg se aceleró el paso, para cubrir 28 km. de una vez, seguidos de seis horas de descanso. Fueron recogiéndose los depósitos uno a uno, conforme se alcanzaban: 85º, el día 8 de enero; 84º, el 10; 83, el 11 82º, el 16; 81º el 19. Se dejó atrás el último túmulo el 21 de enero, a los 80º 23', y el 22, el paralelo 80. A las cuatro de la mañana del día 25 de enero Amundsen y sus cuatro compañeros despertaron sobresaltados a los guardianes de Framheim.

El barco había llegado el 8 de enero (1912) a la bahía de las Ballenas.

 

El 17 de enero (1912), el Kainan-Mayu, barco de la expedición japonesa, había arrojado el ancla a poca distancia, y Nilsen acudió para visitar a los recién llegados, manteniendo una conversación muy lacónica; los jefes japoneses se encontraban durmiendo. El capitán del Fram esperaba al día siguiente su visita a bordo, pero se levantó el viento, los dos barcos se hicieron a la mar y no tuvo lugar la visita de los japoneses.

El Fram soltó las amarras el 30 de enero, llegando el 6 de marzo de 1912 al puerto de Hobart.



 

Robert Scott partió de su base el 1 de noviembre de 1911; la articulación de la columna era complicada, y caminaban a la cabeza los poneys más lentos, después los más rápidos y, por último, el jefe de la expedición. Se acampaba para comer al mediodía. Dos trineos tirados por perros y dos tractores seguían el mismo itinerario independientemente. Los tractores se averiaron definitivamente los días 4 y 5 de noviembre. Al pie del glaciar Beardmore se sacrificaron los últimos poneys el
9 de diciembre; el 10, se comenzó la ascensión sobre la nieve blanda; el 12, se dispuso la retirada de dos equipos de perros mientras Scott proseguía avanzando con 11 hombres que tiraban de tres trineos. El 21 de diciembre despidió a Atkinson, Cherry-Garrad y Keohane, quedándose con dos trineos. Las etapas no rebasaban 28 km. El 4 de enero de 1912, a los 87º 50' S., Scott despidió al teniente Evans con Crean y Lashley, con un trineo, prosiguiendo la ruta hacia el sur acompañado por Wilson, Oates, Bowers y el suboficial Evans.

 

El grupo del teniente Evans alcanzó con dificultad la base de partida. El jefe padecía el escorbuto, pero logró llegar a pie a One-Ton-Camp (79º 30' S.), punto donde acudió a recogerle Atkinson -que regresó felizmente el 28 de enero-, transportándole en un trineo tirado por perros. Cherry-Garrard y Demetri regresaron a su vez al sur de HutPoint, con un segundo atelaje, en dirección a One-Ton-Camp, permaneciendo cuatro días bloqueados por la ventisca. Después de esperar hasta el último minuto la llegada del grupo Scott, regresaron el 16 de marzo a Hut-Point, en estado de enorme fatiga. Atkinson reunió a todos en consejo y se consideró como perdido el grupo sur. Los esfuerzos se enderezaron entonces en favor de Campbell, que.se encontraba operando en la costa Victoria, pero la tentativa se vio interrumpida por la ruptura del banco de hielo. Campbell logró invernar con tres hombres, regresando por sus propios medios en la primavera siguiente.

A principios de septiembre (1912), Atkinson comenzó a adiestrar para el arrastre las mulas desembarcadas por el Terra Nova durante la estación del estío, y partió el 30 del mismo mes con ocho hombres y siete mulas a la búsqueda de los restos del grupo perdido.

Llegó el 8 de noviembre a la altura del promontorio de Minna Bluff, y el 11 a One-Ton-Camp.

«Caminando directamente hacia el sur, a partir de aquel depósito, después de una marcha de 20 km., divisamos una tienda que, por estar en parte medio enterrada en la nieve, semejaba uno de los túmulos que se habían erigido. Cerca de la puerta encontramos palos de esquí clavados en el hielo y, delante, un bambú, probablemente un palo de trineo... Hallamos en el interior los cuerpos del comandante Scott, del doctor Wilson y del teniente Bowers. El diario del comandante nos explicó el desastre.»

El grupo de cuatro hombres con esquís, y Bowers a pie (abandonó los esquís en la subida), llegó al Polo el 18 de enero de 1912. Bowers divisó primero, el día 16, uno de los túmulos levantados por Amundsen. Llegaron luego a la tienda de los noruegos, en la que Scott recogió la carta dejada por Amundsen para el rey de Noruega, rogando a Scott la enviara a su destino en el caso de desaparición de los expedicionarios del Fram. Scott llegó con veintisiete días de retraso sobre la fecha prevista para el acceso al Polo: 22 de diciembre. La moral, que se encontraba baja, y el frío, agravado por la altura, comenzaron a mermar las fuerzas físicas de los exploradores, ya muy fatigados.

Scott emprendió el regreso el 19 de enero de 1912 a -30º de frío. Al efectuar el descenso del glaciar, Wilson se hizo un esguince y Evans, agotado, sufrió una conmoción cerebral en una caída y probablemente, en una serie de caídas repetidas, un traumatismo craneano, muriendo urante la noche del 17 al 18 de febrero.

 

Oates comenzaba a flaquear. El 1 de marzo marcó el termómetro -40,8º. Los expedicionarios advirtieron que el petróleo de los depósitos era insuficiente, acaso por algún escape de los bidones.
El 16 o el 17 de marzo («he perdido el recuerdo de la fecha», escribe Scott), Oates se durmió con la esperanza de no despertar. Mas por la mañana se levantó y dijo: «Voy a salir, y acaso permanezca fuera un rato», desapareciendo para siempre entre la ventisca.

Los tres supervivientes llegaron el día 21 a su último campamento, con víveres para dos días y petróleo para una comida. «Martes 29 de marzo (1912). Desde el día 21, tempestad constante del oeste-sudoeste y del sudoeste... Nos hemos mantenido separados durante todo el tiempo para partir hacia el depósito, distante 20 km., pero no han cesado los torbellinos de nieve lanzados por la tempestad. Hemos de abandonar toda esperanza; resistiremos hasta lo último, pero nos vamos debilitando gradualmente, la muerte no puede estar lejos.»

«Es espantoso. No puedo resistir más.»

Así terminaba el diario de Scott.

Junto a él había doce cartas escritas durante los últimos días a Wilson, a Bowers, a sus amigos, a su madre, a su mujer. También un mensaje para la nación británica, en el que atribuía el fracaso a la pérdida de los poneys experimentada en marzo de 1911, a la ventisca que bloqueó la expedición del 5 al 8 de diciembre, a la ida, en la Barrera a los 83,5º; a la nieve profunda encontrada en el glaciar; al mal tiempo constante, a las ventiscas inexplicables (se trataba de vientos «catabáticos»), al accidente de Evans.

 

Atkinson hizo abatir la tienda sobre los tres cadáveres y levantar un gran montículo de nieve, rematado por una cruz formada con dos trozos de esquí.

Más al sur fue hallado el saco de dormir de Oates, erigiendo sobre el lugar un cenotafio de nieve. Conocedor Atkinson, por el diario de Scott, de que Evans había recibido ya los honores póstumos, ordenó el regreso.

El 25 de noviembre, al pasar de nuevo por Hut-Point, recogió un mensaje en el que se le comunicaba el regreso del grupo Campbell.

El 18 de enero de 1913 atracaba el Terra Nova, mandado por el capitán Evans, ya restablecido, el cual hizo erigir sobre la Barrera una inscripción tomada a Tennyson: «Luchar, investigar, no ceder jamás.»

Partió el Terra Nova el 20 de enero de 1913, llegando el 10 de febrero a Nueva Zelanda, desde donde se cablegrafió a Londres y al mundo entero la noticia de la heroica muerte de Robert Falcon Scott y sus cuatro compañeros en el Antártico, noticia que suscitó una emoción todavía no extinguida, y que las pasiones nacionales, excitadas por la prensa, transformaron en polémica enojosa: se llegó a reprochar a Roald Amundsen -y no sólo en Inglaterra- el triunfo logrado, precipitando así la catástrofe de la expedición inglesa..-



AURORA Y CREPÚSCULO POLARES

Arriba: Puesta de sol en el volcán Erebus (Antártico). Acuarela del Dr. Wilson.
(British Antarctic Expedition 1910-1913)

 

Abajo: Aparición del sol por vez primera tras la noche polar. Cromolitografía tomada
en Groenlandia. (Expedición de Quervain, 1913)





Robert Falcon Scott
(Foto Illustration. París)


La excusa de Amundsen destaca en una frase de A. Croft, de nacionalidad inglesa: «El gran explorador... no podía, y era natural, considerar el Polo Sur como una especie de propiedad británica.» (Polar Exploration, pág. 187.)

La excitación se fue amortiguando poco a poco y la heroica muerte de Amundsen la extinguió por completo.

Con el transcurso del tiempo se advierte que Scott, obsesionado por su proyecto, asumió el máximo de riesgos y que, al final, resolvió no sobrevivir a sus hombres, conforme a las tradiciones de la Marina Real Inglesa. Tomó su decisión con plena conciencia, seguro de que los resultados científicos podrían recuperarse en breve plazo. Entre él y su más afortunado rival la posteridad no tendría opción.

c) Fin del romanticismo polar

A pesar de todo, continuó la exploración de la Antártida.

En enero de 1912 el japonés Tchoku Chirazé avanzó en trineo a través de la Barrera 257 km. al suroeste, alcanzando 80º S., y descubrió en la orilla de la Barrera dos bahías más o menos estacionarias, la de Okuma (158º O.) y la de Kainan (162º O.).

W. Filchner, de nacionalidad alemana, con el Deutschland, penetró en 1911 en el mar de Weddell, con objeto de examinar si se hallaba en comunicación directa con el mar de Ross. De acuerdo con Scott renunció al intento de franquear en trineo el presunto istmo. Por otra parte, no le fue posible establecer la base de invernada sobre el banco de hielo poco seguro; divisó, sin embargo, tierra entre los 76 y 78º S., encontrando hacia los 78º S. una barrera idéntica a la de Ross, viéndose bloqueado por el hielo y con deriva en dirección norte. Quedó libre en noviembre de 1912.

Shackleton recogió en 1914 el plan de Filchner y, en enero de 1915, a bordo del Endurance, divisó el continente, entre la tierra de Coats y la de Luitpold, descubierta por el alemán. Mas el navío se vio bloqueado a los 76º 30' S. y derivó al noroeste hasta el 28 de octubre fecha en que quedó triturado en los 69º S. y 51º 30' O. Los náufragos buscaron refugio en la isla Elefante (61º S. y 51º 30' O.), punto del que volvió a partir Shackleton el 24 de abril con la ballenera desprovista de puente y tripulada por cinco hombres, para buscar socorro. Hazaña fabulosa, en verdad. Después de dieciséis días y de un recorrido de 800 millas, tocó en la extremidad occidental de Georgia del Sur, franqueando a pie el casquete glaciar para llegar a Grytviken, base de los balleneros, situada más al este. La tripulación fue salvada en agosto de 1916 por el piloto segundo Luis A. Pardo Villalón, de la Armada de Chile, quien logró trasladar a los integrantes de la expedición Shackleton desde la isla Elefante a la ciudad de Punta Arenas en Chile. Al mismo tiempo, el Aurora desembarcaba sobre la isla de Ross (mar de Ross) a un grupo que debía establecer depósitos hasta el glaciar Beardmore y a la otra parte de él, en dirección al Polo Sur.

 

Pero el Aurora quedó igualmente bloqueado y la estación no fue repatriada hasta 1917. Shackleton murió en las islas Malvinas (Falkland) a bordo del Quest, a tiempo que conducía otra expedición más hacia el mar de Weddell (1920).

Douglas Mawson, australiano, a bordo del Aurora, foquero de Terranova de 600 ton. y mandado por John King Davis, partió de Hobart el 2 de diciembre de 1911, hizo escala en la isla Macquarie (54° 30' S. 159º E.), donde dejó una estación de cuatro hombres, y abordó tierra Adelia en la bahía de Commonwealth. Davis no halló la tierra Clarie, que divisara Dumont d'Urville, pero descubrió la Tierra de Wilkes, después la Tierra de la Reina Mary, donde desembarcaron ocho hombres mandados por F. Wild.

La invernada de Mawson fue muy penosa, especialmente a causa del viento que sopló a una media de 22 m. por segundo (unos 80 km. por hora), con ráfagas de 50 m. por segundo; es una región en la que después se han observado vientos de 90 m. por segundo. Mawson puso por título a su relato La Patria de la ventisca.

Mawson partió el 15 de noviembre de 1912 con el geólogo suizo X. Mertz y el teniente inglés B. E. S. Nimis, tres trineos y cuarenta y ocho perros. Exploraron la Tierra de Jorge V hasta 300 km. en dirección este. Nimis, que conducía el segundo trineo con la carga principal y los seis mejores perros, desapareció con todo el atelaje en una grieta (24 de diciembre). Mert y Mawson, al asomarse al precipicio, divisaron sólamente el cadáver de un perro sobre una cornisa, a unos 50 m. de profundidad. Quedaban víveres para diez días y diez perros. Pero Mertz, enfermo de disentería, murió el 7 de enero de 1913. Mawson, solo, con los pies helados y el cuerpo en carne viva, cayó por una hendidura, logrando salir de ella y arrastrarse hasta el depósito de Aladdin Cave, cerca de la bahía, donde pudo rehacerse un poco; encontró en el refugio, bien a la vista, una piña de América y tres naranjas, señal de la llegada del Aurora.

El 8 de febrero alcanzó la base, en la que esperaban su llegada seis voluntarios, porque el barco había zarpado. Aun cuando se le llamó por radio, la tempestad le forzó a seguir la navegación, y Mawson hubo de invernar con los seis hombres. El grupo entero fue repatriado en 1914.

Fue una de las expediciones más importantes por su efectivo y resultados, que exploró 20 grados de costas, entre los 132 y 152° E. El grupo del teniente Bage penetró casi 500 km. al sudeste, acercándose al polo magnético. Se practicaron observaciones que permitieron comprobar una variación importante y rápida de los diferentes factores que constituyen el campo magnético terrestre, inclinación, declinación, intensidad; la noción del polo magnético hubo de revisarse desde entonces; no se trata de un punto, sino de una zona bastante extensa y móvil, cuyo estudio no está terminado.


Bage situó esta zona hacia los 72º S. y 155° E. Wild fue repatriado en 1913, luego de haber efectuado un estudio de 425 km. de costas nuevas en el sector de Rey Guillermo II, entre los 90 y 110º E., e identificado el banco Shackleton, extensa península de hielo que se dilata por más de 200 km. hacia 100º E., apoyada sin duda sobre islas bajas o sobre bajos.

Estos resultados permiten considerar la expedición australiana de sir Douglas Mawson, durante 1911-1914, como una de las más fructuosas emprendidas en el continente antártico. Fue la iniciadora del camino que trataron de seguir las exploraciones ulteriores porque supo evadirse del romanticismo de los polos que, a partir de 1900, dominaba la investigación polar, y logró atraer la atención sobre lo esencial: la exploración de la propia Antártida.

 

(1) Scott no habla en su Diario de este telegrama. Según M. Lindsay, inglés, lo recibió en Melbourne el 12 de octubre.
(2) Una rueda de bicicleta sujeta a la parte trasera de los trineos.
(3) Alusión a las primeras palabras del himno nacional noruego.
(4) La medida dada por Scott fue 2.765 m. 

 
     
 
Documentación extraida del Tomo IV de la "Historia Universal de las Exploraciones" de la Editorial
ESPASA CALPE
 
     

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