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Rutas 10
         
         

D) PARRY AL NORTE DEL SPITZBERG (1827)

 

Desde la época del capitán Constantin J. Phipps (1773) se pensaba que el banco de hielo al norte del Spitzberg era plano, y que más allá del cinturón de hielos se dilataba el mar libre. No lo juzgaba así Parry, que era el único hombre verdaderamente capacitado para comprobarlo.

Salió de Inglaterra en abril de 1827 a bordo del Hecla, en el que James Ross y Crozier (de quienes volveremos a ocuparnos) eran oficiales, y se dirigió hacia Spitzberg, lugar de cita secular de los balleneros, y en el que las aguas atlánticas del Gulf Stream rechazan hasta el extremo norte de la barrera de hielos. Hizo escala el 18 de julio en la tierra del Nordeste, un poco al sur del 80º N.

Contaba partir en dirección norte con un equipo de renos y de instrumentos especiales: trineos anfibios. Idea audaz, pero impracticable sin locomoción mecánica.

«Las embarcaciones tenían el fondo aplastado; su longitud era de veinte pies, la anchura mayor, de siete... A los dos lados de la quilla llevaban delgados patines de metal, semejantes a los de un trineo. Sobre el hielo, los patines sostenían completamente el bote; un braguero de cuero les rodeaba por delante, y a éste se sujetaban dos cuerdas de arrastre, de crin. Tenían las embarcaciones dos baos, un departamento cerrado a cada extremo y, a los lados, armarios con provisiones y trajes de recambio; un mástil de bambú, una vela curtida, catorce remos y un remo de cola.

»Llevaba Parry víveres para setenta y un días. Cada barco pesaba 1.539 libras; el peso total con las provisiones era de 3.753 libras, es decir, 268 por hombre. I,a ración cotidiana era por cabeza: 10 onzas (300 gr.) de bizcocho, 9 (270 gr.) de pemmicán, 1 (3o gr.) de chocolate, 25 centilitros de aguardiente. No había jugo de limón. Durante el día se dormía en el bote, al abrigo de las velas que formaban dosel; se viajaba durante la noche.» (Markham.)

Sabía Parry lo que podía pedir a sus hombres, y por cuánto tiempo. Cuando los renos previstos se revelaron inutilizables, sus marineros se sujetaron al atelaje. No había de llegar al Polo, es cierto, pero en el Spitzberg, como en el norte de América, batiría un récord, enseñando el camino; no se trataba de un fracaso, sino de una experiencia.

«Las embarcaciones hendieron el mar hasta el 23 de junio, fecha en que fue necesario arrastrarlas sobre el hielo (81º 12' 50"). Avanzaban sobre floes pequeños, limitados por mogotes. Después de treinta días (23 de julio de 1827), alcanzó Parry el punto más septentrional de su viaje: el paralelo 82º 45' N., aproximadamente. Ninguna observación exacta fijó la latitud. Habían recorrido 92 millas de trayecto sobre el banco de hielo, y 200 en mar libre; pero en linea recta distaban del Hecla solamente 172 millas. La deriva de los floes fue el mayor obstáculo. El 21 de agosto Parry y sus hombres regresaron al barco, y el 6 de octubre desembarcaron en Inglaterra.» (Markham.)

esta fue la carrera ártica del gran explorador inglés. Muy merecidamente, una parte del archipiélago del norte de América, del que exploró lo esencial, lleva su nombre.

 
     
 
Documentación extraida del Tomo IV de la "Historia Universal de las Exploraciones" de la Editorial
ESPASA CALPE
 
     

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