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| 3.
TRIUNFO DE PEARY
(1891-1909) |
| Robert
Peary, oficial de la marina americana, era gran admirador
de Cristóbal Colón; después de la hazaña
náutica del navegante descubridor,
no podía haber otra gloria semejante, excepto "ascender
a la cima del mundo". Al regreso de una travesía
al istmo de Panamá resolvió ir al Polo, comenzando
a obrar en consecuencia.
Permaneció trece meses, en 1891-1892, , entre los esquimales,
a la entrada del estrecho de Smith, acompañado por
un servidor negro; Matthew Henson, que nunca más volvió
a separarse de él. En la primavera partió al
asalto del
inlandsis (2),
alcanzando el 27 de junio el fiordo Independencia, en la costa
noroeste. Reconoció el glaciar Academia y regresó
a su base el 5 de agosto, después de setenta y seis
días de ausencia.
Al año siguiente volvió con
13
hombres y su mujer, que, a 77º 40', había de dar
a luz una niña: Mary-Anighito. Tal récord formaba
parte de su preparación. Por este detalle puede calcularse,
así como en el caso del negro Henson, el imperio ejercido
por Peary sobre quienes le rodeaban, imperio que no tardó
en adquirir también sobre los esquimales. Estos últimos,
sin embargo, no se dejaron subyugar fácilmente; para
lograrlo hubo de echar mano no sólo de los recursos
de la civilización, sino del perfecto dominio de las
técnicas propias de los indígenas.
El 1 de abril de 1894 Peary se puso en marcha con Henson y
Lee; al undécimo día comenzaron a desandar el
camino los auxiliares esquimales. A pesar del frío
y de haber perdido casi todos los perros, los tres hombres
alcanzaron una altitud aproximada de
3.000
m., descendiendo luego hacia el fiordo Independencia, lugar
en que se salvaron gracias al encuentro de bueyes almizclados.
Efectuaron el regreso en veinticinco días y con un
solo perro, después de haber agotado los víveres.
A su retorno a los Estados Unidos en 1896-1897, Peary presentó
a la American Geographic Society su plan definitivo, del que
los anteriores trabajos eran únicamente preparación.
Es notable, por otra parte, que los grandes exploradores polares
-Nansen, Amundsen, Nordenskjöld y luego Papanin y Byrd-
hayan comenzado siempre por proponerse objetivos modestos.
Primeramente, Peary, disfrutando un permiso de cinco años,
pensaba buscar una base de partida bastante septentrional,
hacia la salida norte del estrecho de Robeson. A este efecto,
tenía que explorar a fondo la costa norte de Ellesmere,
o Tierra de Grant, y las tierras mal determinadas en que se
aventuraron Beaumont y Lockwood.
Había de agrupar la expedición un reducido número
de blancos para encuadrar un grupo mayor de esquimales con
sus familias, porque parecía indispensable el concurso
de los indígenas.
|
| A
su tránsito por Londres en diciembre de 1897, ofrecieron
a Peary el yate Windward, que tres años antes
aprovisionara a la expedición Jackson en la Tierra
de Francisco José, repatriando a Nansen en 1896. El
pequeño barco se hallaba provisto de una minúscula
máquina, gracias a la cual alcanzaba una velocidad
de 3,5 nudos. Partió el Windward de Nueva York
el 4 de julio de 1898, quedando bloqueado el 21 de agosto.
El desembarco se verificó en cabo Urville.
Con los esquimales de cabo York, recorrió Peary la
costa de Ellesmere,
en la que estableció en muchos puntos escondites con
víveres de carne, y depósitos de material, con
miras a futuras expediciones. Ni siquiera el invierno interrumpió
el trabajo preparatorio. Peary llegó a Fort Conger,
antigua base de Greely, con un frío de -50º. A
su regreso
al Windward, el 3 de marzo siguiente, fue necesario
amputarle los dedos helados de un pie.
Al final del mes lanzó de nuevo, en dirección
a Fort Conger, una columna de tres grupos; avanzó después
hacia el este más allá del canal
Robeson, alcanzando la punta extrema de tierra que en la actualidad
lleva su nombre: el cabo Morris Jesup (a 83º 39' N.),
llamado así a causa del presidente del Peary Artic
Club, fundado en 1898.
Partiendo hacia el norte sobre un suelo de hielo desigual,
alcanzó 83º 50' N. Al regreso, recogió
en un monumento el escrito depositado por Lockwood el 16 de
mayo de 1882. Se hallaba de vuelta en Fort Conger el 10 de
junio de 1899.
Al siguiente año (1900), después de haber intentado
en vano el avance en dirección al norte, regresó
a Puerto Payer, donde le aguardaba el Windward, a bordo
del cual se encontraban su mujer e hija.
Efectuó en 1902 un nuevo avance en dirección
al Polo; el 3 de marzo, seis trineos mandados por Henson partieron
de Etah y el 6, a las nueve de la mañana, otros 14
trineos salieron también. Peary partió a mediodía.
El punto de cita previsto era Fort Conger.
Volvió a partir el 24 de marzo con nueve trineos, siguiendo
la costa hasta cabo Hecla. Llegado allí, marchó
una vez más hacia el norte, pero avanzaba con dificultad
sobre el pack. Se detuvo el 20 de abril a los 84º
17' 21" N. Reflexionó luego sobre las causas de su
fracaso.
Efectuando la partida desde el 78º N., había ganado
más de 6º. Por
consiguiente, era necesario, conservando siempre el "sistema
Peary", adelantar la base de partida hasta casi el 84º
N. Para ello hacía falta un barco mayor, más
sólido y más rápido que el frágil
Windward.
Botado el
20
de marzo de 1905, el nuevo barco, de 154 por 35 pies, desplazaba
1.500 ton. y estaba dotado de una máquina de 1.000
CV. Fue "construido con madera americana, en astillero
americano, tripulado por americanos, pagado también
con suscripciones americanas, de las que algunas eran del
todo insignificantes y procedían de ranchos lejanos
del Oeste medio".
|
| Se
trataba, pues, de una empresa nacional, y el barco recibió
el nombre del presidente de los Estados Unidos:
Theodoro Roosevelt.
El casco era de madera, la tablazón de 60 cm. y reforzada
de acero; la proa era fina, la popa redondeada, el timón
se podía recambiar.
En el curso del verano de 1905 Peary se reunió con
los esquimales amigos en la bahía de Inglefield, embarcando
varias familias (40 personas en total) y más de
200
perros. Se sucedieron después bloqueos y libertad de
navegación, pero el
Roosevelt,
en el que el capitán Bob Bartlett, encaramado en el
juanete, animaba a la tripulación gritando: "¡Adelante,
Teddy, adelante!", consiguió forzar el canal de
Robeson, doblar el cabo Unión, emplazado a su salida,
y fondear cerca del cabo Sheridan (5 de septiembre).
Se amarró el barco junto a un talud helado, que se
cortó en plano inclinado para facilitar el levantamiento
de la popa en caso de presión. El
Roosevelt
hubo de experimentar la prueba esperada el 16 de septiembre,
porque un
floe,
empujado por el viento del norte, prensó al navío
contra su dique de hielo. Fue un momento emocionante, porque
el puente se arqueó y algunos remaches saltaron por
un punto o por otro, mientras crujidos semejantes a explosiones
sacudían las cuadernas. Mas el casco resistió
y el barco pudo enderezarse.
Bartlett partió el 19 de febrero de 1906 en dirección
al cabo Hecla, seguido por otros tres grupos y Peary a retaguardia.
El total estaba formado por seis blancos, Henson,
21
esquimales
y 120
perros. E1 propósito de Peary consistía en batir
el récord de Cagni, instalar una base en aquella latitud
y lanzarse al Polo en una rápida acometida. El 4 de
marzo los grupos escalonados partieron del cabo Hecla en dirección
norte.
Al principio todo iba "demasiado bien», luego se
hizo más intenso el frío y los perros apenas
avanzaban, a pesar del hielo favorable. El 26 hubo que hacer
alto frente a un amplio espacio de agua libre, que no se cerró
hasta el
2
de abril. Sin cejar por el viento, la deriva y los sobresaltos
nocturnos, prosiguió el avance. Henson, que marchaba
delante, se vio detenido el 10 de abril ante otra abertura;
los esquimales despedidos en dirección contraria, para
reunirse al grupo Marvin, volvieron contrariados porque hallaron
cortada la retirada.
El 19, los esquimales daban pruebas de moral baja y los perros
supervivientes parecían esqueletos. Al día siguiente
comenzó a verse el hielo cortado por canales y grietas,
de modo que el
21,
a 87º 06' N. Peary se detuvo. Avanzaba la estación,
el hielo se hacía excesivamente peligroso, los esquimales
se mostraban sin energía y los perros estaban en los
huesos. Peligraba la vida.
|
| Fue
costoso el regreso, puesto que a la fatiga se sumaba la desilusión
y hacía estragos la inflamación de los ojos.
Además, Peary comprendió que no llegaría
a cabo Hecla, ya que, durante el alto de finales de marzo,
el banco de hielo había derivado mucho hacia el este.
Decidió entonces dirigirse al norte de Groenlandia,
conocedor de que en los puntos poco cubiertos por la nieve
pacen bueyes almizclados. Luego de una nueva parada ante otra
abertura liquida, continuó la marcha, en cuanto el
hielo reciente pudo sostener el peso de un perro. No había
posibilidad de detención y todos caminaban en silencio,
interrumpido de vez en cuando por un grito de alarma ante
el peligro de hundirse bajo la capa de hielo.
Con dos perros solamente, Peary, acompañado por Clark
y tres esquimales, tocó al fin en cabo Neumayer. Tuvo
la suerte de matar unos cuantos bueyes: dos machos, tres hembras
y tres terneros y, si bien al terminar el invierno los animales
estaban muy flacos, sirvieron de alimento durante dos días.
Sin incidentes, regresaron los exploradores al
Roosevelt
en el mes de mayo.
Buscando un punto de partida más septentrional que
el cabo Hecla, recorrió Peary la costa norte de Ellesmere,
advirtiendo
floes
enormes de 60 m. de espesor, que iban desprendiéndose
del litoral. Al rebasar la punta extrema alcanzada por Aldrich,
hasta llegar a la vista de la punta norte de Axel-Heiberg,
creyó divisar al noroeste una tierra nueva, que llamó
Crocker, nombre del nuevo presidente del Peary Artic Club,
sucesor del fallecido Jesup. Mas aquella tierra fue una ilusión
óptica, como se dan con frecuencia en las zonas polares.
Cuando a los cincuenta y dos años de edad Peary partió
una vez más para la conquista del Polo, era maestro
en su método y había elaborado un plan a fondo,
cuyas secuencias se articulaban entre sí con la exactitud
de una partida de ajedrez.
Por otra parte, publicó sin temor alguno, en mayo de
1908, las grandes líneas de su proyecto. "«Tengo
el propósito de utilizar el mismo barco, el
Roosevelt;
partiré de Nueva York a principios de julio; mi rumbo
al norte será el mismo... vía estrecho de Davis,
bahía de Baffin, canal deSmith; me serviré de
idénticos métodos, equipo y provisiones; me
acompañará un reducido número de blancos,
completado por esquimales, que contrataré, lo mismo
que los perros necesarios, en la región de Whalesound,
como anteriormente, y pienso llevar mi barco hasta una estación
de invernada idéntica o similar en la costa septentrional
de la Tierra de Grant, como hice durante el invierno de 1905-1906.
Comenzaré
el avance en trineo en febrero, como en 1906, pero quiero
modificar la ruta siguiendo primero la costa septentrional
de Grant, al oeste, hasta el cabo Columbia...Segundo: dejando
el litoral, marcharemos más al oeste que la otra vez,
con objeto de equilibrar la deriva hacia el este de los hielos
entre la costa septentrional de Grant y el Polo, costa reconocida
en mi última expedición."
|
|
Partió el
Roosevelt
de Nueva York el
6
de julio y se inmovilizó en cabo Sheridan el
5
de septiembre, con
15
minutos de anticipación respecto a su horario de
1905.
Se dedicó el otoño a la caza de morsas y de
ovinos, al entrenamiento de los equipos, a la fijación
de depósitos de víveres y de material en la
costa de Grant, hasta el cabo Columbia.
"Los equipos de trineos partieron del
Roosevelt
entre el
15 y el
22
de febrero, citándose en cabo Columbia; volvieron a
partir del cabo Columbia, cruzando el océano Ártico
en dirección al Polo. Se cruzó el paralelo
84
el
18
de marzo, el
86
el
23,
batiéndose el récord italiano al día
siguiente; se franqueó el paralelo
88
el
2
de abril, el
89
el
4,
alcanzando el Polo Norte el
6
a las diez de la mañana. Pasé treinta horas
en el Polo en compañía de Matt Henson, Ootah,
esquimal excelente que llegó conmigo hasta
87º 6'
en
1906,
entonces récord septentrional, y otros tres esquimales
que me acompañaron también en expediciones anteriores.
Los seis dejamos los
"90º N.",
tan anhelados, el
7
de abril, para emprender el viaje de regreso y alcanzamos
cabo Columbia el
23
de abril.»
Cuando el 1 de marzo Peary despertó en su iglu de Crane
City, campamento de cabo Columbia, el cielo estaba claro,
las estrellas tachonaban la noche polar, pero el viento soplaba
excepcionalmente del este y el frío era intensísimo;
sin embargo, confiando en la experiencia de los equipos y
en la fuerza fresca de los perros, ordenó la partida.
Parte de los trineos eran de modelo esquimal clásico,
de una longitud de unos tres metros, otros del "modelo
Peary", de unos cuatro metros de largo, por
60
cm. de ancho, construidos en roble, con ligaduras de correas
de piel de foca o de morsa; los patines estaban guarnecidos
por una lámina de acero de un ancho de cuatro centímetros.
Se había distribuido escrupulosamente el cargamento
para cincuenta días de viaje. Comenzando por el grado
inferior, comprendía: pemmicán para los perros
en latas rojas, provisiones para los hombres en latas azules;
latas de leche condensada, té, bidones de combustible
para calefacción, una piel de buey almizclado y una
de foca para dormir, raquetas, un bastón de alpinista
para el hielo, un cuchillo para la nieve, calzado de piel
de foca, de estilo esquimal, para reponer el usado. El extra
de carga lo componían los instrumentos científicos.
Para cada hombre, la ración diaria era de una libra
de pemmicán, una libra de bizcocho, cuatro onzas de
leche, media onza de té, seis onzas de alcohol combustible
o de petróleo. Para cada perro: una libra de pemmicán.
Disponía Peary de
19
equipos con siete perros cada uno.
|
| El
grupo de vanguardia, formado por Marvin, Mac Millan y Goodsell,
estaba encargado de abrir camino en dirección al norte,
empleando la azada si era preciso. El
profesor Marvin, que desempeñaba las funciones de secretario
y ayudante científico, pereció ahogado en una
abertura líquida durante el viaje de regreso porque,
al parecer, los esquimales no se apresuraron a prestarle auxilio.
Goodsell era especialista de pulmón, Mac Millan antiguo
futbolista y púgil de Bowdon College, como el propio
Peary. Los demás blancos eran Robert Bartlett, capitán
del
Roosevelt,
originario de Terranova, y Borup, antiguo deportista de Yale,
único principiante polar del equipo. También
pertenecía al estado mayor Matthew Henson,
de raza negra, el cual, si carecía de iniciativa, estaba
dotado de gran abnegación y había adquirido
asimismo conocimiento asombroso de las técnicas polares.
Con Bartlett a la cabeza y uno por uno, después de
ser revistados por el jefe de la expedición, los trineos
fueron desapareciendo entre la ventisca en dirección
norte; el sonido del viento este ahogaba los ruidos. Una hora
después de Bartlett, partió a su vez Peary.
Ya el primer día fue preciso devolver a tierra dos
esquimales enfermos. Marvin y Mac Millan se encargaron de
los dos trineos y Peary se sentía optimista. Llevaba
seis días de ventaja respecto a su horario de 1906
y, además, realizada la salida desde cabo Columbia,
en lugar de cabo Hecla, más al sur, ahorraba dos
etapas sobre el hielo, de una jornada cada una.
Al segundo día se batió el récord de
Markham, pero se encontró la primera abertura, agua
oscura que humeaba entre el hielo. Solamente Bartlett, con
tres esquimales y cuatro trineos, consiguió pasar a
tiempo. Le siguió Peary al día siguiente, desde
el momento en que el hielo recién formado adquirió
resistencia. El 4 de marzo hubo cambio de viento, que sopló
del oeste, por lo que el termómetro marcaba
-9º,
temperatura que dio a los hombres la impresión de calor
asfixiante. El 5 de marzo, otra abertura, y primera aparición
del sol en el sur.
En tanto que comenzaba la espera enervante, se envió
a Mac Millan a buscar a cabo Columbia un cargamento que hubo
de abandonarse por las malas condiciones del trineo que lo
transportaba. Se esperó también el regreso de
Marvin y Borup, que habían partido en busca de un suplemento
de combustible. Los esquimales comenzaron a mostrarse inquietos.
Volvió a emprenderse la marcha el 11 de marzo, una
vez cerrada
la
abertura. La temperatura fue de -45º el día 12
y de -55º el día 13;
por la tarde, mientras se organizaba el campamento al amparo
de un montecillo, uno de los esquimales trepó hasta
la cima, descubriendo a lo lejos, en dirección sur,
una nubecilla, y corrió a comunicar la llegada de perros. |
|
Se trataba del esquimal Seeglo, del equipo Borup, precursor
de Marvin con el combustible. Al día siguiente Henson
partió a la vanguardia con tres esquimales, y luego
Goodsell, con otros dos, fue enviado a retaguardia para mejorar
la pista. El doctor había alcanzado los 84º 29'.
Faltaba por cubrir
5º
31', casi 600 kilómetros.
Borup se retiró también con dos esquimales,
el 19 de marzo, a los 85º 20' N., latitud calculada aproximadamente
porque no siempre el tiempo permitía las observaciones.
Bartlett se situó entonces a la vanguardia con Henson.
siguiéndole Peary con Marvin a una jornada de distancia
y, como siempre, el segundo jalón o equipo aprovechaba
el trabajo realizado en la pista por el equipo delantero,
y dormía en los iglus construidos por éste.
Al aproximarse a los 86º N., el cielo se hizo negruzco,
lo que anunciaba aguas libres. Renacía la pesadilla
de 1906, alejada un instante, pero se batió el récord
de Nansen, 86º 13'; Marvin anotó 86º 38';
observaba el sol bajo, tumbado sobre el hielo, con el lápiz
y el cuaderno en la mano. Se batió a su vez el récord
italiano. Sobre esto, Peary llevaba 32 días de ventaja
sobre el horario de Cagni y, con un período de tiempo
igual, podía beneficiarse de mejor hielo. El 26 de
marzo Marvin se retiró también con dos esquimales,
un trineo y 17 perros. En cada una de las paradas se dejaban
los trineos que ya eran superfluos, en reserva para el regreso.
Henson partió a su vez en dirección norte, siguiendo
las huellas de Bartlett.
El día 27 franquearon todos en buenas condiciones el
paralelo 87, batiendo Peary su propio récord (87º
6'). La comparación con el viaje de 1906 le inspiraba
grandes esperanzas.
Bartlett se vio detenido el 28 frente a una nueva abertura,
donde le alcanzó Peary. Para no turbar el descanso
del capitán, Peary levantó su campamento a cierta
distancia. La noche fue agitada porque se abrió una
grieta a un pie de distancia del sitio donde descansaban los
perros. Pudieron unirse ambos grupos, mas el 29 de marzo fueron
apareciendo hora tras hora en el norte, noroeste y nordeste
nubes oscurecidas por el reflejo de las aguas libres. Esta
vez, Bartlett practicó un sondeo sin hallar fondo.
El día 30 marcó el termómetro -30º;
una fuerte brisa soplaba del nordeste, pero la abertura comenzaba
a cerrarse. Bartlett partió con la esperanza de alcanzar
el paralelo 88, pero el banco de hielo derivaba al sur a consecuencia
del viento y una observación mostró 87º
46'; el capitán quedó decepcionado, si bien,
en calidad de nativo de Terranova, había batido con
mucho el récord británico.
|
| Después,
Bartlett desapareció también en dirección
al sur. Quedaban los equipos de Peary y Henson, con cuatro
trineos y 40 perros, los mejores de los
140
que dejaron el
Roosevelt. Los
cuatro esquimales restantes eran Ootah, treinta y cuatro años;
Egingwah, veintiséis años; Seeglo, veinte años,
y Ooqueah, veinticuatro años; el último se había
resuelto a partir para el Polo con el fin de obtener la mano
de una belleza juvenil de Whale-Sound, cuyo padre, Ikwah,
había servido a Peary desde 1891. Las provisiones eran
suficientes para cuarenta días, que podían prolongarse
eventualmente hasta sesenta matando en momento oportuno los
perros fatigados.
El 2 de abril, aproximadamente a la hora 0, Peary partió
en vanguardia para comenzar el salto final, mientras los demás
quedaban cargando los trineos. El sueño se redujo al
mínimo; el hielo era llano y cubierto de nieve endurecida;
las aristas de presión, raras; el tiempo satisfactorio.
Se caminaba diez horas de un tirón y los perros trotaban
e incluso galopaban; la primera etapa redujo en 37 km. los
248 que quedaban por cubrir.
Prosiguió el avance con regularidad los días
3 y 4 de abril. El viento áspero cortaba la cara, los
esquimales se quejaban de congelaciones. El 5 de abril se
levantó el campamento antes de la medianoche; a partir
del paralelo 87 se había entrado en el día ininterrumpido.
"El tiempo estaba cubierto y la luz grisácea no
daba sombra; el cielo sin color se desvanecía poco
a poco en lo oscuro del horizonte; el hielo era de un blanco
triste, muy distinto de los campos de hielo deslumbradores
bajo el cielo azul, recorridos en los cuatro días anteriores."
En este paisaje gris, avanzaban como autómatas los
esquimales. Después
de una ventaja calculada de 15 millas (28 km.); parada, té,
comida. Luego otra etapa de 15 millas, es decir, una distancia
total de 56 km. recorrida en doce horas.
Se iba acelerando la marcha a medida que se reducía
el número de los trineos, porque las detenciones para
reparación, que inmovilizaban cada vez una columna,
eran menos numerosas.
La última marcha hacia el norte tuvo fin a las diez
de la mañana, el 6 de abril de 1909. Posición:
89º 57'. Comida, doble ración a los perros, construcción
de iglus y una breve siesta. Al despertar Peary después
de un ligero sueño escribió en su diario: "El
Polo, por fin. la recompensa de tres siglos. Mi sueño
y mi meta desde hace veinte años. Es mío por
fin. Me parece imposible. ¡Da la impresión de
algo tan sencillo y banal!"
|
| A
las seis de la tarde (hora del meridiano del cabo Columbia)
todo se hallaba dispuesto para las observaciones de control,
pero el cielo permaneció abierto. Entonces, acompañado
por dos esquimales, con un trineo y los instrumentos, Peary
avanzó algunas millas (2), primero hacia el norte y
luego -sin haber cambiado de dirección- ¡hacia
el sur! Se despejó el cielo y pudieron efectuarse las
observaciones. ¡Se había alcanzado la meta! Nuevas
observaciones en el campamento, que fue bautizado con el nombre
de Morris Jesup: 89º 55'. Sondeo: casi
3.000
m. sin tocar fondo. Durante este.tiempo Peary partió
de nuevo en trineo 8 millas hacia adelante, realizando otras
observaciones que confirmaron las anteriores.
No podía el comodoro comer ni dormir, ni permanecer
quieto; se paseaba sobre el terreno reflexionando en la singularidad
de su posición geográfica: se encontraba al
norte del universo, anulados el este, el oeste y el norte;
ante él, el cabo Cheliuskin, a la izquierda el estrecho
de Bering; a la derecha, Spitzberg.
Se izaron cinco banderas ante un montecillo elevado; Ooqueah
sostenía la de la
Navy League,
Ootah la de la
Association Delta-KappaEpsilonn,
Henson la que confiara al comodoro su mujer quince años
antes, Egingwah la de la libertad y de la Paz del Mundo, Seeglo
la de la Cruz Roja. Sobre el montecillo ondeaba la bandera
estrellada.
En una botella depositada sobre una arista de presión
-¿qué habrá sido de ella?- Peary depositó
un breve resumen de su expedición y un documento afirmando
la toma de posesión de los lugares en nombre del presidente
de los Estados Unidos. Redactó también una tarjeta
postal con la dirección de su esposa.
Los
expedicionarios trataron luego de entregarse al sueño,
pero fue imposible. -Vamos,
Matt, volvamos a casa -exclamó Peary.
La acometida en dirección sur comenzó el 7 de
abril a las dieciséis horas. "La gran abertura"estaba
helada. Más lejos, Bartlett, a su regreso, habría
posiblemente abierto una nueva pista en dirección sur,
pero se mantenía el mismo ritmo.
Las etapas fueron de dieciséis horas cada veinticuatro,
disminuía el peso de los trineos y el tiempo era claro.
El
23
de abril, a las seis, Peary llegó a Crane City. Estaba
cumplida la obra de su vida.
Pero cinco días antes, el 18 de abril, Harry Whitney,
deportista yanqui llegado a bordo del
Roosevelt
para invernar y dedicarse a la caza de morsas con los esquimales,
divisó, caminando lentamente a lo largo de la costa
en dirección a Etah, tres siluetas con un solo trineo
sin perros.
Whitney se presentó.
Uno
de los hombres era blanco, el doctor Frederick A. Cook.
Dio a entender que regresaba del Polo.
|
| (1)
Inlandsis, voz no traducida en el original y que significa
"tierras heladas interiores".-Nota de la traductora.
(2)
Una milla marina igual a un minuto de arco terrestre. |
Documentación
extraida del Tomo IV de la "Historia Universal de las
Exploraciones" de la Editorial
ESPASA CALPE
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