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2. HUMBERTO CAGNI ALCANZA LOS 86° 34' N. (1899-1900)

Luis de Saboya, duque de los Abruzos, dirigió a los veintiséis años de edad la primera expedición italiana a las regiones polares; la joven realeza romana renovaba de este modo la tradición de los capitanes descubridores de los siglos XV y XVI, uno de los cuales, Sebastián Cabot, operó en las costas de Labrador y de Groenlandia.

Organizada con esmero y dotada de los mejores auxilios técnicos, la expedición "Duca Abruzzi", a pesar de las muchas y habituales dificultades, batió el récord de Nansen alcanzando los 86º 34' al norte del archipiélago Francisco José.

El plan de conjunto era parecido al seguido por Nares, excepto en cuanto al empleo, accesorio por otra parte, de trineos de perros, y verificada la transición con el sistema que Peary, hacia la misma época, empleaba en los canales americanos y las tierras próximas; consistía en llevar el barco hasta el punto más avanzado posible en dirección norte, invernando a bordo o en una estación de tierra en caso de necesidad; a continuación, un equipo de diversos jalones había de partir en la primavera del siguiente año a través del hielo, para intentar alcanzar el Polo. La presencia de Peary y de Smith impedía seguir el mismo trayecto, por lo que el paso había de realizarse a través de Francisco José, con objeto de tratar de batir a los austriacos en su propio terreno. El presupuesto ascendía a 820.000 liras.

Se efectuó la compra del antiguo Jason, que transportara a Nansen frente a Angmagsalik y con el que C. Larsen había explorado el Antártico; después de reparado se le dio el nombre de Stella Polare. El capitán Evensen, antiguo comandante del Jason, fue contratado con parte de su tripulación noruega.

 



DESDE Y HACIA ARKÁNGEL

Itinerario de la expedición austro-húngara de Julius Payer, que descubrió
en 1872-1874 el archipiélago Francisco José, y de la expedición italiana del
duque de los Abruzos (a bordo del buque Stella Polare) que, partiendo del mismo
archipiélago, permitió a Cagni alcanzar en trineo los 86º 34' N. (1899-1900)

Algunos marinos italianos habían de completar el efectivo. El jalón de vanguardia agrupaba a las órdenes del duque de los Abruzos y del comandante Humberto Cagni marinos italianos y guías de los Alpes. El proyecto consistía en marchar a doble ritmo del conseguido por Nansen; si no se alcanzaban 10 ó 12 millas diarias, se iría menos lejos, pero con la certeza de batir el récord septentrional.

Habiendo cargado en Arkángel un centenar de perros samoyedos, el Stella Polare hizo vela al norte, llegando sin dificultad al cabo Flora. El 7 de julio se rebasó la isla Jackson, donde Nansen invernara. El 9 se rebasó el cabo Fligely, cuyas coordenadas fueron rectificadas a 81º 51' N. Pero se puso de manifiesto que las islas Petermann y Rey Óscar, divisadas más al norte por los austriacos, no existían. Fue un error de Payer, explicable por las vacilaciones de las brújulas, condicionadas por la presencia de mineral de hierro en las rocas de la costa. El barco regresó para invernar en la bahía de Teplitz, en la costa oeste de la isla Rodolfo.

Pronto quedó el barco evacuado porque presentaba vías de agua y daba de banda bajo la presión de los hielos. Se levantó una tienda doble y el material se transportó a tierra, incluso el carbón. Vaciado el casco por medio de bombas, quedó pronto-reparado y se inmovilizó el barco por medio de guindalezas. El otoño fue suave y el invierno tempestuoso, pero los perros, instalados en un refugio bajo tierra, no padecieron demasiado.

El 21 de febrero tuvo lugar el primer intento sobre el pack; el duque, que había sufrido la amputación de los dedos helados de la mano izquierda, abandonó a Cagni el honor de intentar el récord; la ración diaria pesaba 1.364 gr., 1.520 con el embalaje. La primera tentativa fue cortada por la intensidad del frío (-43º), y por el viento. Hasta el 11 de marzo de 1900 no se verificó la partida definitiva, a -28º solamente y con buen tiempo. No obstante su aspecto poco presentable, los perros se encontraban en forma excelente, gracias a su ración de 500 gramos. Una semana después, el 18 de marzo, Cagni enviaba en dirección a la isla Rodolfo, visible al sur, al primer grupo de hombres compuesto por el teniente Querini, el guía Ollier y el mecánico noruego Stökken; nunca más se les volvería a ver. El 31 de marzo llegó el turno al grupo Cavalli, que regresó a su base el 17 de abril. Cagni siguió adelante con el marinero Canepa y los guías Fenouillet y Petigax -ambos de Courmayeur, en Val de Aosta-, seis trineos y 49 perros; los guías marchaban en vanguardia con un trineo e iban abriendo la pista con los bastones de alpinistas.

Pero las dificultades iniciales habían originado un retraso importante, agravado todavía más por las ventiscas que hicieron su aparición a primeros de abril. Cada vez que se consumían 35 kg. de carga se sacrificaba un perro (1). Cagni decidió el 22 de abril -a pesar de haber encontrado los extensos y unidos "floes" del mar Ártico central- limitar su avance al 86º 30'; deteniéndose el 25 a 86º 34' con prudencia admirable.

Al principio el regreso fue rápido y fácil; el 7 de mayo se había recorrido la mitad del camino a medida que el avance proseguía hacia el sur, el comandante hallaba cauces o aberturas más numerosas y anchas. Combinando "kayaks"y trineos, forzado a matar los últimos perros para alimentarse, Cagni evolucionó sobre un hielo cada vez más difícil, navegando sobre témpanos mientras que, en su movimiento de primavera, el hielo se deslizaba en dirección oeste, alejando a los cuatro italianos de su objetivo.

El 10 de junio divisaron por fin la isla Harley, a la que llegaron el 13, y después la isla Ommaney; el 23 pisaron la isla Rodolfo, a la que arribaron por el sudoeste. Ya era hora; su ropa caía a pedazos y desde varios días atrás el único alimento era carne de perro; no disponían para cocinar sino de una cazuela y quemaban grasa de perro. Les quedaban siete animales. En primer lugar, se efectuó la exploración de los accesos al cabo Fligely, sin descubrir nada; no quedaba, pues, duda de la pérdida del grupo Querini. Se resolvió entonces desaprisionar el barco, que se juzgaba incapaz de soportar una nueva invernada. El 16 de agosto de 1900 el Stetla Polare abandonaba la bahía Teplitz dejando en ella un depósito de víveres y una reducida jauría de ocho perros; el 31 penetraba en aguas libres, dejando un segundo depósito en el cabo Flora; el 1 de septiembre partió del archipiélago Francisco José, los últimos hielos desaparecieron el 5, Noruega se hallaba a la vista.

El raid del Stetta Polare honra a la marina italonoruega y deja como memorable recuerdo el mando inteligente del comandante Cagni. Después de la muerte de Andrée, del fracaso italiano y de la renuncia de Sverdrup, quedaba solamente un hombre en la carrera del Polo Norte, Robert Peary, de nacionalidad americana.

(1) Un perro de trineo arrastra un carga de casi su propio peso; cada vez que se aligeran 35 kilogramos se ha inútil el tiro de un perro.

Documentación extraida del Tomo IV de la "Historia Universal de las Exploraciones" de la Editorial
ESPASA CALPE

 
 
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