5.
LA DERIVA TRANSPOLAR (1879-1896)
La proeza náutica
de Nordenskjöld y de su capitán Palander resolvió
una sola de las cuestiones que planteaba el océano
Ártico, cuestión marginal,
si se quiere, porque el
Vega
había utilizado los canales de aguas libres que, durante
la estación suave, se abren entre el banco de hielo
y la costa asiática, pero el interior mismo de la cuenca
ártica permanecía ignorado. El primer conocimiento
obtenido respecto a la inmensa región -10 millones
de km.2, el verdadero mediterráneo universal- fue resultado
de una empresa audaz, seguida de una catástrofe. En
una palabra, de la expedición de la
Jeannette.
a)El
desastre de la «Jeannette»
(1879-1881)
Gordon Bennett,
magnate americano de la prensa, director del
New York Herald,
proyectó en
1878
una expedición destinada a franquear el
paso del Nordeste, iniciando la navegación por el estrecho
de Bering. El relato de hazaña semejante, si tenía
lugar, aumentaría la tirada del periódico neoyorquino.
PERFIL
DE LA ISLA BENNETT

En
su desatinada navegación hacia el delta del Lena, donde
murieron todos de hambre los náufragos de la
Jeannette
consiguieron desembarcar, del
29
de julio al 6 de agosto de 1881, en esta isla de acantilados
abruptos, bautizada con el nombre de Bennett en honor de Gordon
Bennett, director del
New York Herald,
que había suministrado los fondos para la trágica
expedición De Long
(Dibujo de I,. Haffner)

El
3 de septiembre de 1879, el ballenero
Sea Breeze
(a la izquierda) divisó por última vez a la
Jeannette
(al fondo, a la derecha), proa al norte, cerca de la isla
Herald, a la salida del estrecho de Bering en el océano
Ártico
(Dibujo
de 1,. Haffner)
Se
confió al teniente De Long el mando de la
Jeannette,
anteriormente
Pandora,
barco de tres palos inglés con máquina auxiliar,
que había
navegado bajo la dirección de Allen Young en las aguas
norteamericanas; partió de San Francisco el 8 de julio
de 1879 con
32
hombres, franqueó el estrecho de Bering, embarcó
perros de Alaska e hizo ruta al oeste. No encontró
a Nordenskjöld, pero, en Serdzekamen -cabo de la Roca
en forma de corazón-, durante una escala, supo al mismo
tiempo que el sueco había invernado en Kuliuchin y
había vuelto a partir. E1 paso perdía, pues,
su atractivo periodístico de "primerísimo".
Entonces, De Long se resolvió a ejecutar la segunda
parte de sus instrucciones: llegar al Polo Norte con su barco,
ni más ni menos.
Empresa que la ignorancia característica de la época
en esta cuestión no hacía más sensata,
sino todo lo contrario; la
Jeannette,
cuyo casco resultaba inadecuado por su forma y solidez a las
enormes presiones del hielo, estaba sentenciada al aplastamiento.
De Long hizo rumbo hacia la tierra de Wrangel, divisó
el 4 de septiembre
la isla Herald, así llamada por Kellet en 1849, quedó
pronto
bloqueado y comenzó a derivar al noroeste.

Aprisionado
por los hielos a partir de octubre de 1879, y derivando en
espiral durante veintiún meses, "el 21 de junio
de 1881 -escribe el teniente Danenhowerlos hielos se aproximaron
y el barco hubo de soportar espantosas presiones... Un terrible
crujido se dejó oír y el mecánico Lee
subió precipitadamente al puente, gritando: el hielo
penetra en el almacén de carbón... Luego no
se escuchó más ruido que el del agua que invadía
la cala. Rápidamente se iba hundiendo el barco...
como si fuese un tonel desfondado, sostenido tan sólo
por la presión del hielo. Se izó la bandera
en el palo de mesana... A la una de la mañana, el
buque se encontraba tan inclinado que las vergas bajas tocaban
el banco de
hielo. A las tres, no se veía más que el extremo
de la chimenea por encima del
hielo. A las cinco desapareció la Jeannette"

La
Jeannette a la una de la mañana, cuando las vergas
bajas tocaron el banco de hielo
(Dibujo
de L. Haffner)
Aun
cuando el barcó se hubiese
deformado a causa de los primeros choques en el banco de hielo,
no fue triturado hasta el 13 de junio de 1881, a 77º
17' N. y 153º 48' E.
La vida a bordo hasta entonces fue bastante soportable, descubriéndose
también en mayo dos islas nuevas: Jeannette y Henriette;
hasta fue posible el desembarco en la segunda.
Sobre el hielo que derivaba en dirección norte comenzó
entonces una agotadora retirada hacia el sur. De Long halló
77º 42' N., y ocultó el resultado de sus observaciones.
El 10 de julio, a 76º 38' O. y 168º E., se tocó
una tierra nueva: la isla Bennett. Después el mar,
más despejado, permitió botar al agua las tres
chalupas que se habían remolcado a fuerza de brazos.
Se tocó en Fadeiev, Kotelnoi, Stolbovoi, Semenof; el
12 de septiembre se hizo vela al sur en dirección al
delta del Lena. Allí la suerte se volvió contra
ellos. El teniente Chipp, con siete hombres, desapareció
en el mar. El grupo De Long pereció en octubre de hambre
y de agotamiento; el 30 no quedaban con vida más que
el doctor Ambler, De Long y su cocinero chino Ah-Sam. Sobrevivieron
solamente los hombres del grupo Melville, recogidos por los
indígenas, y dos marineros enviados por De Long a buscar
socorro, pero que, incapaces de hacerse comprender, no llegaron
a tiempo; uno de ellos se llamaba Ninderman, y el otro Noros.
Cuando se conoció la tragedia del
Jeannette,
alcanzó gran resonancia, provechosa para el
New York Herald,
pero que aumentó entre el público la mala reputación
de las expediciones polares, fama que debía agravar
todavía más en 1884 el lamentable regreso de
Greely.
b)
La deriva del «Fram» (1893-1896)
Durante el verano de 1884 unos esquimales descubrieron sobre
un témpano de hielo cercano a la costa oriental de
Groenlandia restos de material, procedentes probablemente
de la
Jeannette,
e identificados gracias a una chaqueta y una gorra con las
marcas personales de Noros y de Ninderman. De este modo llegó
a conocerse el punto de partida y el de llegada de una deriva
transpolar, así como la duración del recorrido,
aproximadamente tres años; en cuanto al itinerario,
había discurrido seguramente por la cuenca polar y,
tal vez, cerca del Polo.
F. Nansen estudió la idea. Se había ejercitado
en aguas del mar de Noruega y en el interior helado de Groenlandia.
Koldewey había encontrado ya, entre la leña
arrastrada por la deriva hasta la costa este de Groenlandia,
alerces de Siberia y, en 1888, el propio Nansen encontró
diatomeas cuya réplica pescara el
Vega
en el mar de Chukotski.
Fridtjof
Nansen -ya famoso- presentó en 1891 a la Sociedad de
Geografía de Cristianía, Oslo en la actualidad,
un nuevo proyecto: construir
un buque especial, capaz de resistir al aplastamiento, y seguir
el itinerario de Nordenskjóld hasta el punto en que
el «embácle» aprisionara
a la
Jeannette, y esperar
allí la deriva.
Aquel barco, el
Fram,
tenía la forma recogida de un zueco, o de
una cuchara. La quilla no formaba sino un saliente insignificante
y
el barco giraba como una boya. Sus 400 ton. le permitían
cargar con
800, y los 220 caballos de la máquina facilitaban una
marcha de seis
o siete nudos. Nansen embarcó en Oslo el 24 de junio
de 1893. Bajo
el mando de Otto Sverdrup, el
Fram puso
proa hacia el extremo norte;
en Tromsoe, Nansen contrató el décimo tercero
tripulante. Después de
haber embarcado en Jabarova perros samoyedos procurados por
Von
Toll, penetró el 4 de agosto en el mar de Kara, y dobló
el cabo Cheliuskin
el 10 de septiembre, encontrando el banco de hielo el día
20
a 77° 44' N. Y 138° E. Comenzaba la deriva.
Dos invernadas sucesivas no aportaron ninguna sorpresa desagradable;
a pesar de los peligros, especialmente con las grandes mareas,
el
Fram
soportó victoriosamente la prueba; su forma, el espesor
de su tablazón
(60 cm.), de su puente (40 cm.), el entrelazado de los puntales
y de las
traviesas le permitían levantarse antes de haber sufrido
avería. La disciplina
estricta y el silencioso compañerismo reinaban a bordo,
sin que
faltase nunca trabajo.
La deriva hacia el norte era lenta; en lugar de bajos, el
océano Ártico
presentaba profundidad de unos 3.000 m. Cuando después
de dieciséis
meses de deriva Nansen comprobó que había avanzado
solamente 360
millas al noroeste, calculó que jamás el
Fram
pasaría por el Polo.
Emprendió entonces la tarea de realizar la segunda
parte de su plan,
que consistía en efectuar un raid sobre el banco de
hielo acompañado
por un solo hombre, con perros, trineos y cayucos groenlandeses.
Consultó
con Sverdrup, pero aun cuando el capitán había
soñado con el
Polo, su puesto estaba a bordo del navío. El 19 de
noviembre Nansen
advirtió a Hjalmar Johansen que le acompañaría
en la ruta del polo;
Johansen, oficial de reserva, era buen esquiador y buen gimnasta,
dotado
de una serenidad y una tenacidad ejemplares, hasta entre los
rudos marinos noruegos. El proyecto era arriesgado, porque
al regreso
resultaría imposible encontrar al
Fram;
era preciso pensar en llegar a
Spitzberg o a Francisco José por medios propios.
Después de una tentativa fracasada el 25 de febrero,
se verificó la
partida el 14 de marzo a 84º N. y 102º E., con tres
trineos, 27 perros
bien entrenados y 600 kg. de carga.

El
Fram, construido por Nansen. E1 casco estaba proyectado para
evitar
el aplastamiento y provocar el levantamiento por los hielos
(Dibujo
de I,. Haffner)
El
avance era forzosamente lento
a través del Pack ondulado; el 8 de abril Nansen
izó el pabellón noruego
a 86º 14 ' N., nuevo récord, porque se encontraba
320 km. más elevado que Lockwood.
El regreso -670
km. hasta Francisco José- fue muy penoso, porque la
deriva caprichosa y el deshielo superficial transformaban
la marcha en una pesadilla. Durante todo el mes de junio los
dos hombres, caminando en dirección sudoeste, no ganaron
un minuto. Cuando las provisiones estaban a punto de agotarse,
el 3 de julio tres osos se presentaron providencialmente a
tiro de fusil. El 24 de julio divisaron tierra, sin que pudiesen
alcanzarla hasta el 6 de agosto. Se trataba de una de las
islas al nordeste de Francisco José. Ni siquiera podían
calcular exactamente dónde se hallaban, porque Nansen
olvidó un día dar cuerda al cronómetro
y le era imposible calcular la longitud. El
15 de agosto comieron el último trozo de pemmicán
y las últimas patatas, conservados expresamente. Diez
días antes habían matado los dos
últimos perros para alimentarse con su carne. Kaiphas
y Suggen,
que así se llamaban los animales, habían prestado
tanto servicio que
se puso fin a su vida con una bala de fusil, sin que murieran
estrangulados o ahogados como se había hecho con sus
compañeros, con objeto
de ahorrar cartuchos.
A
finales de agosto se instalaron para invernar, sin saber que
a 150 km.
de allí Jackson había construido un puesto confortable.
Improvisaron
una cabaña de piedra en la que habitaron hasta el 19
de mayo de 1896,
matando osos y más osos, comiendo carne de oso, cocida
al mediodía,
asada por la noche, y durmiendo el resto del tiempo. La lámpara
de
grasa les cubría de hollín y de sebo, pero el
estado físico se mantuvo
satisfactorio.
El 17 de junio los exploradores llegaron al cabo Flora, después
de
escapar por un punto al ataque de las morsas, arrojando sobre
el hielo
sus cayucos desfondados. Hacia el mediodía Nansen dejó
a Johansen
en la cocina y subió sobre un montecillo, desde el
cual le pareció oír
a lo lejos ladridos de perro. Lanzando un grito, se puso a
correr,
encontrando huellas de patas. Divisó luego dos hombres,
uno de los cuales,
confortablemente vestido, calzado con botas de goma y que
exhalaba
olor de agua de colonia, se le acercó para decirle
en inglés:
-Bienvenido.
-Gracias, digo lo mismo -respondió Nansen.
El noruego había reconocido a Jackson, pero éste
vacilaba pensando
si aquel salvaje hirsuto, grasiento y andrajoso, sería
un pescador de
focas, náufrago. Mas no tardó en aclararse el
breve malentendido. Ambos
exploradores fueron pronto reconfortados y pudieron lavarse
y cambiar
sus ropas. Pero nadie tenía noticias del Fram.
El 26 de julio, el Windwayd, que venía para
aprovisionar a Jackson,
recogió a los dos noruegos, partiendo el 7 de agosto;
el 13
llegaba a Vardó.
Antes de que se lanzara el ancla, Nansen saltó a la
chalupa y corrió
hacia la oficina de correos con un montón de telegramas.
Pronto cayó una granizada de respuestas sobre el infortunado
telegrafista
local, mas nada se sabía del Fram.
En Hammerfest encontró Nansen, el 19 de agosto, el
yate Otarie,
de Baden-Powell, fundador de los boy-scouts, y subió
a bordo. Sir George
regresaba de Nueva Zembla, pero tampoco tenía noticias
del Fram.
El día 20 por la mañana el jefe de la oficina
de correos llamó a la
puerta de Nansen, al que acompañaba sir George.
-Un telegrama que tal vez sea de interés.
Con mano temblorosa, Nansen abrió el telegrama: ¡Sverdrup!
El flemático capitán telegrafiaba:
"Fram llegado en buen estado. A bordo, todo va
bien. Salimos para
Tromsoe. Bien venido a la patria."
Nansen había afirmado que el Fram estaría
de regreso en el otoño
de 1896.

Fridtjof
Nansen
(1861-1930)
Según una fotografía tomada en el verano de
1896
al regreso del archipiélago
Francisco José, después de los tres años
de la deriva del Fram.
La
deriva del
Fram
había proseguido sin incidentes. En octubre de 1895
el barco alcanzó 85º 57' N. Proseguía el
trabajo científico. Transcurrió el invierno.
En junio, Sverdrup se hallaba al norte de Spitzberg; decidió
desaprisionarse y el 13 de agosto de 1896, después
de treinta y ocho días "de esfuerzos hercúleos",
el
Fram,
liberado, ponía proa al sur, en la época en
que Nansen llegaba a Vardó.
Sverdrup encontró un pesquero de focas, pero nadie
sabía de Nansen. En la isla de los Daneses encontraron
la expedición de Andrée, que en aquel año
no pudo emprender la partida; continuaba la misma falta de
noticias. -Si
Nansen no está en Noruega- dijo Sverdrup-, iremos a
buscarle a Francisco José.
Los demás asintieron.
El 2o de agosto, a las tres de la madrugada, Sverdrup se presentó
en la oficina de Correos de Skjaervoe. Una figura apareció
en la ventana:
-¿Por qué tanto ruido?
-Es que... vengo del
Fram. La
puerta se abrió.
El 21 por la mañana toda la tripulación del
Fram
organizaba en
Tromsoe, en presencia de Nansen y de Johansen, a bordo del
Otayie,
una danza con orquesta estrepitosa, imposible de presumir
entre gente
nórdica.
En el fiordo de Oslo el 9 de septiembre, 13o barcos empavesados
escoltaron al sonido de las sirenas al
Fram,
precedido de unidades de
guerra y saludado con 13 cañonazos.
Fue el postrer viaje ártico de Nansen, cuyo lema era:
¡Apunta más
alto, pero mide tus fuerzas!
El capitán Otto Sverdrup era el destinado a continuar
la empresa
en otro teatro de acción.
Documentación
extraida del Tomo IV de la "Historia Universal de las
Exploraciones" de la Editorial
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