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| 4.
A. E. NORDENSKJOLD CRUZA EL PASO DEL NORDESTE, (1875-1879)
Adolf-Erik
Nordenskjöld nació en Helsingfors (Helsinki,
en la actualidad), Finlandia, el 18 de noviembre de
1832; realizó sus primeros estudios en un ambiente
difícil. Estudiante de geología, proyectaba
un viaje a Siberia cuando estalló la guerra de
Crimea. Nombrado ingeniero de minas por el gobierno
ruso, no tardó en ser destituido por ligeras
extravagancias políticas, terminando por fijarse
en Suecia; cuando regresaba a Finlandia lo hacía
en pleno invierno, patinando a través del golfo
de Botnia, helado, y del archipiélago de Aland,
examinando al pasar la formación del hielo del
mar.
En 1863, la Academia sueca de Ciencias le comisionó
para realizar en el Spitzberg el trazado de un arco
de meridiano; prácticamente, ejecutó la
cartografía de la parte meridional del Spitzberg
y luego, aprovechando la circunstancia de que en otoño
el mar estuviese todavía libre de hielo, partió
derecho en dirección norte, pero sus planes quedaron
contrariados por el hallazgo de siete botes ocupados
por pescadores de foca, que habían naufragado
al nordeste del Spitzberg, a los que recogió,
haciendo vela en dirección a Noruega.
A bordo del
Sofía,
barco perteneciente a la administración de los
puestos suecos, efectuó en 1868 un nuevo viaje
de estudios al Spitzberg, travesía que estuvo
a punto de terminar en naufragio a 80º N. Al regreso
convenció a un rico mecenas, Óscar Dickson,
para la realización de un proyecto de expedición
al norte del Spitzberg, en dirección al Polo,
y con objeto de familiarizarse con los perros de trineo
ante la perspectiva de invernadas realizó en
1870 un viaje a Groenlandia. |
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LOS DESCUBRIDORES DEL ARCHIPIÉLAGO
FRANCISCO JOSÉ, JULIUS
PAYER Y KARL WEYPRECHT
(a la izquierda) (a la derecha)
se
expresan de este modo en
L'Odyssée du
Tegethoff (i87a-7q):
"La barba, por corta
que sea, y a causa del vapor de la respiración,
se cubre pronto de cristalizaciones
sólidas en forma de estalactitas; es conveniente
rasurarla por completo antes de la
partida, lo que no hicimos ..." |
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| A
la derecha: Pintura académica (Biblioteca de
Viena) en la que Payer y
sus compañeros colocan la bandera imperial "sore
el hielo eterno" |

Dibujo correspondiente a la edición alemana
del relato de Payer,
en el que se representa a éste con Orei y Zaninovitch
(un checo y un yugoslavo)
en el punto más elevado en dirección
norte, a los 82,5º, alcanzado el 12 de
abril de 1874 Y denominado cabo Fligely, siempre bajo
los colores austro-húngaros.
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| DEL
ANTÁRTICO AL ÁRTICO
A
semejanza de Amundsen que se inició en el Antártico,
(1898-99),
J.-B.
Charcot (a la izquierda) se
encargó
de la exploración francesa en el Antártico,
primeramente
a bordo del
Francais (1903-05),
después a bordo del famoso Pourquoi Pas?
(1908-10) |
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Vista aérea de la región del polo
magnético Norte, al que llegó Arnundsen
en trineo, del 6 de abril al
28
de mayo
de
1904,
dejando el Gjöa en invernada,
antes de cruzar el paso del Noroeste en agosto de 1905.
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Retrato
de N. A. E. Nordenskjöld, por George von Rosen
(Museo Nacional. Estocolmo)
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| Nordenskjóld
intentó allí una exploración sobre
el interior helado, mas no pudo avanzar sino 50 km.,
porque sus auxiliares esquimales se negaron a ir más
lejos. Era la primera vez que se iniciaba la empresa
de estudiar in situ el casquete glaciar, cuyas actuales
condiciones ilustran con fuerza lo que debió
ser la edad glaciar de las regiones templadas al presente.
La expedición del Spitzberg, que partió
en 1872, sufrió bastantes reveses; primeramente,
porque el estado del hielo en aquel año fue especialmente
malo y los barcos de aprovisionamiento se vieron bloqueados
poco antes del momento previsto para su partida; los
renos, preparados como animales de tiro, se escaparon
sin posible recuperación; además, |
| fue
necesario recoger y auxiliar a muchos náufragos
pescadores; por
último, en enero de 1873, la tempestad puso en
grave peligro los barcos
bloqueados.
El fracaso no desalentó a Óscar Dickson
y, cuando Nordenskjöld
regresó a Estocolmo, resolvió proseguir
sosteniendo la empresa ártica;
mas, ya que parecía imposible llegar al Polo
y que, por otra parte, los
intentos de explotación minera en el archipiélago
de Sptizberg se habían
desvanecido, se trataría de abrir a la navegación,
total o parcialmente, el
paso del Nordeste, cuya búsqueda intentara ya
en 1533 el inglés Wil-loughby
.
El pequeño velero de Nordenskjöld partió
en junio de 1875 de Tromsoe, puerto
noruego situado muy cerca del parelelo 70, y a su bordo,
Nordenskjöld logró ejecutar plenamente el
programa de investigaciones
que le era propio en todos los campos: hidrología,
geología, fauna y
flora de los mares y regiones visitados. Alcanzó
el
Proven
sin obstáculo
la embocadura del Yenisei y regresó a su base,
en tanto que Nordenskjöld,
con cuatro hombres, remontaba el estuario hasta Dudinka,
a bordo de
una embarcación llevada especialmente para este
propósito, y después
el río en uno de los vapores que navegan aguas
arriba. El regreso a Suecia
se efectuó por el interior: Yenisei, Ekaterinburgo,
Moscú, San Petersburgo.
Faltaba demostrar que la vía inaugurada de este
modo respondía
a las exigencias del tráfico regular. Nordenskjöld
efectuó la demostración
por medio de un segundo viaje con partida desde Trondheim
en
julio-agosto de 1876. Había reconocido el sueco
un puerto excelente,
amparado por islotes, de aguas profundas, emplazado
en la embocadura
del Venisei, en una isla a la que bautizó con
el nombre de Dickson.
Nordenskjóld se iba haciendo una especie de héroe
nacional. Pronto
ideó un plan mucho más vasto. Se trataba
de reconocer en toda su longitud
el legendario paso del Nordeste; la gloria de Suecia,
el interés de
la ciencia, las repercusiones económicas previsibles
quedaron expuestas
en un informe que dirigió al gobierno. Asimismo,
insistía en la proeza que
había de representar conseguir que desde 82º
E. a 170º E. la navegación
moderna pudiese seguir vías nunca frecuentadas;
además, jamás se habían
explorado los parajes del cabo Cheliuskin, independientemente
de las
islas hipotéticamente situadas al norte de la
ruta a seguir; tal vez se
descubriera de este modo, entre otras, la tierra buscada
en vano en el
mar por el viajero Wrangel. "Si fracasara la expedición
en el cumplimiento
de todo el programa -concluía el sueco-, no habría
lugar para
considerarla como estéril, porque, en tal caso,
se estacionaría sobre
puntos de la costa de Siberia, favorables para exploraciones
científicas."
Los gastos de la expedición fueron subvencionados
por el gobierno
sueco y los completaron Dickson y el negociante ruso
Sibiriakof. |
| El
Vega, barco
de locomoción mixta y de
300
ton., tripulado por 21 hombres bajo el mando del capitán
Palander, abandonó Tromsoe el 21 de julio de
1878, llevando a bordo a Nordenskjöld y su plana
mayor de científicos. Un
pequeño convoy
de tres barcos de carga, el
Fraser,
el
Express y
el
Lena,
debían unirse al
Vega
en el mar de Barents.
El 3o de julio, Nordenskjöld encontraba en el fondeadero
de Khabarova, en la costa oriental del
estrecho de
Yugor, al
Fraser y al Express.
Se realizaron observaciones y, mientras se
esperaba la
llegada del
Lena,
hubo tiempo para comprar a los samoyedos una colección
de ídolos a |
|
El
Vega de Nordenskjöld doblando el extremo asiático,
el
2o
de julio de 1879,
después de haber logrado cruzar el paso del Nordeste
|
| siete
rublos pieza. La nueva partida tuvo lugar el 1de agosto
para llegar a Port-Dickson el 6. Una vez allí,
el
Fraser y el Express
tenían que remontar el
Yenisei, variar
sus calas, llenarlas de trigo siberiano y regresar antes
del invierno, en tanto que el
Lena
tenía por misión seguir al
Vega
en dirección nordeste, para doblar también
el cabo Cheliuskin.
Levaron ancla los dos barcos el 10 de agosto y salieron
poco a poco
de las aguas dulces
superficiales, relativamente cálidas
(10º),
que los ríos
de Siberia lanzan durante el verano al océano
Ártico. Del
14
al 18 de agosto
efectuaron una
escala dedicada a la investigación científica
entre la
isla de Taimir y la costa. El 19, después de
mediodía, al contacto de los campos de hielo
que jalonaban la costa, se levantó la niebla
y pudo
verse un
promontorio que apuntaba hacia el nordeste; era el cabo
Cheliuskin. A las seis de la tarde, al lanzar el ancla,
los barcos izaron el pabellón y uno de los cañones
del
Vega
disparó una salva de honor: "El horizonte
se había aclarado y el cabo aparecía a
nuestra vista, bañado por el sol y libre de nieve." |
| Se
levó ancla el 20 de agosto hacia mediodía
y hubo calina entre los
hielos flotantes más espesos y de mayor tamaño,
lo que fue causa de
detenciones y rodeos entre la bruma, con una pérdida
de veinticuatro
horas ocupadas en buscar aguas libres. Luego se levantó
brisa del
noroeste,
que despejó el mar, impulsando hacia adelante
con rapidez a los dos
barcos, de modo que se rebasaron pronto los estuarios
del Khatanga,
del Anabara y del Olenek. La mar era salada y poco profunda
-de 5 a
8 brazas-, había vida intensa en los islotes,
en los que revoloteaban
las gaviotas y los pingüinos de Brünich. Pero
los mapas eran poco
seguros,
y los crepúsculos nocturnos se acortaban. Dejando
al
Lena
seguir
en ruta determinada hacia el estuario del río
de su nombre, el 27 de
agosto Nordenskjöld hizo directamente ruta al este,
con intención de
llegar antes del «embâcle» (acumulación
de témpanos de hielo) al
punto extremo reconocido por Cook en el siglo XVIII.
Pocas horas más
tarde se vio decepcionado en su esperanza.
"A partir del
Lena,
la expedición siguió de modo constante
la costa,
con dos excepciones, una para tratar de tocar la isla
Liajov, otra para
penetrar desde las islas de los Osos en dirección
nordeste. A partir de
aquellas islas, situadas fuera de la desembocadura del
Kolima, la
expedición
atravesó de modo continuo masas apretadas de
hielo flotante,
pasando más cerca de la costa, a tres o cuatro
brazas (5,34 m. a 7,13 m.)
de agua; a veces y durante largas distancias, con unas
pocas pulgadas
de agua solamente bajo la quilla.»
Franqueado el estrecho de Dimitri Laptev y después
de doblar el
cabo Sviatoi Nos, llegando al cabo Kuliuchin, el
Vega
quedó
repentinamente
aprisionado entre los hielos a 67º 7' N. y 173º
31' E,
(27 de septiembre
de 1878).
"El
hielo compacto en el que el barco quedó definitivamente
inmovilizado
medía una longitud de 40 m. por 25 de ancho...,
más de
una
vez el campo de hielos recientes se vio empujado hacia
la costa por
las
violentas tempestades del otoño se dejaban oír
ruidos y crujidos
espantosos
de vez en cuando en los flancos del navío, lo
que probaba de
modo
más que evidente que no se hallaba al abrigo
de las presiones;
sin
embargo, no hubo que lamentar ninguna avería
notable,
a pesar de que durante los intensos fríos se
oyesen fuertes detonaciones, mientras
se
ponían de manifiesto grietas en el casco, causadas
por filtraciones,
que se convertían inmediatamente en hielo."
Fue
lo que se llama una invernada sin historia. Por amenazado
que estuviese
el casco del
Vega,
totalmente cubierto de nieve, ofreció a su tripulación
un refugio templado: 15º, mientras que en el exterior
el termómetro descendía a -50º.
Muy cerca se construyó un refugio de nieve,
en el que los técnicos procedían a sus
observaciones. |
| Al
mismo tiempo, como dos pequeños grupos de tiendas,
siete en
cada uno, se levantaban sobre la duna de la costa, se
iniciaron relaciones
amistosas con los indígenas de Chukotski.
Los mirones terminaron por considerar el
Vega
como punto de paseo, adonde llegaban desde muy lejos,
sea para recibir un paquete de tabaco o un vaso de aguardiente,
que en su lengua denominaban
ram.
Cuando la estación se hizo más dura, el
pan de Suecia, cambiado por herramientas, pieles, grasa
de ballena o de foca, ocupó el primer plano de
las transacciones. Sin embargo, los indígenas
ignoraban el ruso y el inglés, excepto la frase
"buenos días", por cuyo motivo el teniente
Nordquist se puso sin descanso a estudiar su lenguaje,
consiguiendo en algunas semanas hacerse comprender bastante
bien. De este modo, resultó posible recoger copiosa
información detallada respecto a las costumbres
del país, sus recursos y, sobre todo, al estado
del mar en las distintas estaciones.
El más destacado de los visitantes fue un «estaroste»
indígena, pagano,
aunque bautizado por los rusos con el nombre de Vasili
Menka.
Llegó hasta el navío en un trineo respetuosamente
tirado por hombres; llevaba "una hermosa túnica
blanca de piel de reno, bajo la cual se descubría
una camisa de franela azul". Era un hombrecillo
de color oscuro, de rostro demacrado. A su llegada presentó
un certificado en lengua rusa, que expresaba su dignidad
y las percepciones de sus impuestos, consistentes en
pieles; luego hizo algunos signos de la cruz ante las
imágenes expuestas en el salón de popa,
cortando pronto sus garabatos al observar que los marinos
-de secta evangélica- no le imitaban; dio muestras
de majestuosa jovialidad, entregó y recibió
regalos, bailó a los acordes de un organillo
y se despidió.
A1 llegar el 18 de julio el deshielo despejó
el mar; sin embargo, el hielo embarrancado todavía
era sólido, pero el 18, a las 13,3o horas, el
floe
que aprisionaba el barco comenzó a ceder.
Nordenskjöld revocó al punto una salida
prevista para algunos días, mientras Palander
encendía las calderas; a las 15,45 horas, el
Vega,
completamente impermeable, se desprendía y tomaba
de nuevo su ruta tras doscientos noventa y cuatro días
de cautividad. Al día siguiente,
20
de julio, a las once de la mañana, izaba el pabellón
y disparaba cinco cañonazos para saludar al cabo
Oriental. El
2
de septiembre, Palander y Nordenskjöld anclaban
en Yokohama, terminada su misión, sin averías
y sin escorbuto.
Había seguido, pues, el explorador una carrera
simbólica. Nacido en un país nórdico,
descendiente de antigua estirpe, criado al contacto
del Gran Norte, había adquirido lentamente en
sus misiones anteriores la experiencia necesaria para
triunfar en una gran proeza, al mismo iempo que trabajaba
por enriquecer a la ciencia y exaltar a su país.
Otros le han superado, pero él nunca fracasó.
Efectuó todavía un raid en Groenlandia
-el primer raid importante por el desierto helado y
murió en Estocolmo en 1901. |
|
Dos generaciones humanas transcurrieron antes de que
el paso del Nordeste se hiciese realidad cotidiana;
su descubrimiento fue una adaraja; para que el hecho
de los suecos diese fruto era necesario que el Asia
rusa desarrollase su infraestructura económica.
Pero cubre 15 millones de kilómetros cuadrados,
la obra es de enorme envergadura y apenas ha comenzado
en nuestra época.
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Documentación
extraida del Tomo IV de la "Historia Universal
de las Exploraciones" de la Editorial
ESPASA CALPE
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