Descripción de un Camino en el tiempo de la peseta I

Esta crónica es en homenaje a Demetrio

Peregrinos: Abilio Gálvez Castillo y Demetrio Alonso Hernández.

A cuento de que, dos prejubilados de Magneti Marelli con edades de 58 años Abilio y 54 Demetrio se deciden hacer el Camino de Santiago.

Todo surgió en la Escuela de Adultos de la Estación de Guadalajara C/ Rio Sorbe, donde nos matriculamos para hacer un curso de Internet, pues sentimos mucha curiosidad por las nuevas tecnologías y un buen día, navegando por la Red, utilizando el buscador AltaVista, se nos acercó nuestro profesor Salvador Sánchez y nos invitó a visitar su Web, (Buscador AltaVista ) «Paca y Salvador» donde explica con todo lujo de detalles, fotos incluidas, la ruta que él y su esposa Paca, hicieron el año pasado desde Roncesvalles, hasta Santiago y la verdad es que aunque nos parecía una historia que exigía demasiado sacrificio, pues los entrenamientos previos que él realizo, nosotros consideramos que con las caminatas que nos damos a diario creemos lo tenemos superado.

De todas formas decidimos sacar copia de la mencionada web para consultar con nuestras respectivas, Loli y Ángeles, por si se decidían a hacer con nosotros los entrenamientos necesarios para este evento, cosa que por distintos motivos casi dábamos por descartado, y no nos equivocamos, pero si conseguimos el visto bueno para hacerlo nosotros, debo de reconocer que nos costó mucho irnos a nosotros sin su compañía, pero después de analizarlo con detenimiento, y teniendo en cuenta que los entrenamientos previos ya los dábamos por hechos, pues las caminatas que durante los meses anteriores nos habíamos realizado recorriendo, Clavin, Sotillo, Iriepal Etc. Etc. nos sentíamos con la suficiente fuerza para poderlo realizar, solo nos faltaba comprar algunas cosas que Salva apunta en el capítulo de provisiones y consejos, y decidir día, y desde donde Por fin pensamos que el día Viernes siete de julio (San Fermín) es un día adecuado, como tenemos que pedir vacaciones por nuestra situación laboral nos ahorramos tres días, porque pensamos, que bajando al INEM a solicitarlas el Jueves para que el próximo Lunes nos empiecen a contar, pero la funcionaria que nos atendió no debía de estar en su mejor momento, y nos comunicó que los días de vacaciones empiezan a contar desde el día que se solicitan, entonces decidimos volver a bajar al siguiente día Viernes, para irnos el Lunes a primera hora y nos lo concederán, y cuando llegamos la funcionaria que nos atendió fue Marisol que por su parte todo fueron facilidades y nos pudimos irnos el día previsto (Viernes siete de Julio San Fermín).

07/07/00 Guadalajara – Chamartín

Salida de mi casa a las 12:00 horas a recoger a Abilio, nos acercaron a la estación Javi y Carlos, mis hijos, que antes de tomar el tren nos hicieron una foto.

Salida aventura

Nos daba vergüenza ir andando desde el coche a la estación, pues la vestimenta mochila y gorra incluida, no nos parecía la más adecuada. Sacamos billete hasta Chamartín pues yo previamente me había informado por teléfono que el tren que partía hacia León, salía de Madrid a las 15:00 horas, Llegamos a Chamartín a las 14:00 horas y enseguida nos pusimos en cola a sacar los billetes, una vez sacados nos tomamos una caña y nos dispusimos a buscar los servicios, (que no fue fácil) y a las 14:15 nos bajamos a coger el tren, que en uno de los monitores de información indica que en el andén nº 16 salía el tren dirección León, los andenes tiene acceso por unas escaleras automáticas, y cuando bajamos nos sorprendió no ver ningún pasajero en los andenes y preguntamos a un funcionario de Renfe, si era el andén de donde partía el tren en dirección León y sorprendido nos dijo, enséñenme sus billetes, y al verlo nos indicó, este billete corresponde al tren que salió a las 11…00 de la mañana.

El tren dirección León está a punto de salir pero no de este anden, sin pensarlo un segundo subimos corriendo las escaleras y nos fuimos a la oficina de información, que al darse cuenta del error que con nosotros habían tenido, personalmente se interesó en resolvernos el problema, pues el tren estaba a punto de salir. Su hora de salida era las 14:30 horas, y no las a las 15:00 como a mí me habían informado por teléfono.

Chamartín – León

estacion chamartin

Nada más entrar al tren emprendió la marcha, pero a nosotros después del sofoco de ir corriendo con las mochilas nos quedaba buscar el asiento que el billete nos indicaba, cosa que si lo encontramos, pero ocupado por una pareja de edad avanzada que se habían equivocado, pues el nº de asiento si coincidía con los billetes que ellos tenían, pero el nº de tren se les había pasado por alto. Subsanado este pequeño contratiempo nos disponemos a colgar las mochilas, tarea nada fácil, y por fin pudimos respirar profundo, pues llegamos a pensar que nos faltaba reflejos para afrontar ciertas situaciones de alto riesgo que nosotros debemos de evitar. Una vez ya acoplados en nuestros asientos nos dedicamos a observar por la ventanilla como Madrid se queda a nuestra izquierda, y nos vamos introduciendo en la parte de la sierra donde el paisaje se va haciendo más atractivo, mientras vamos contemplando la variedad arquitectónica del sinfín de casas de campo, que a nuestro paso nos encontramos.

A la derecha de nuestro camino queda una bella estampa de la Sierra de Guadarrama, y a medida que vamos avanzando ya en la cima de la sierra atravesamos un pequeño túnel donde se divisan piaras de vacas negras pastando por verdes praderas, y se deja sentir un fresquito típico de altura, pero a medida que vamos avanzando y perdiendo altura, vamos dejando detrás ese paisaje serrano hasta que llegamos a la ciudad de Avila,

avila

y donde el tren se detiene durante algunos minutos. Cuando inicia la marcha y por el lado izquierdo, que es el nuestro, intentamos ver las murallas que cercan la ciudad, bueno que la cercaban, porque se observan modernos bloques de viviendas que no han tenido cabida dentro del recinto amurallado, y pasada la ciudad «amurallada» los paisajes van perdiendo interés y nos acordamos que sería bueno comer algo pues hora ya es, y en las mochilas llevamos comida y nos disponemos a bajarlas tarea nada fácil, el tren va repleto, el pasillo es muy estrecho y para desenvolvernos por los compartimentos de las mochilas, fue todo un espectáculo pensamos que más de uno se lo paso bien a nuestra costa y sin pagar nada, pero de lo que se trataba era de comer, y lo hicimos.- Cuando estamos recogiendo la improvisada mesa el tren va perdiendo velocidad y es que llegamos a Arévalo.

arevalo

Un pueblecito en el camino que no nos despierta ningún interés, donde el tren para lo justo para la carga y descarga de algún viajero, y enseguida emprende el camino, los paisajes que desde el tren se observan pudimos compararlos con los de nuestra campiña de Guadalajara y así hasta Medina del Campo.

medina del campo

En este pueblo parece importante por el trasiego de personas y nudos de comunicaciones que desde ventanilla observamos. Cuando emprendemos el viaje y pasados algunos kilómetros, en su agricultura el cultivo de huerta se hace presente, no en vano estamos atravesando parte de la Rivera del Rio Duero. Según vamos avanzando los cultivos de regadío van dejando paso a las grandes extensiones de cereal, pues estamos en «Tierra de Campos» donde los horizontes se alejan y la blancura de los rastrojos parece una enorme sabana, solo salpicada por las torres de los escasos campanarios por esta zona presentes, que durante varios kilómetros este paisaje se repite hasta llegar a la ciudad del Pisuerga, Valladolid

valladolid

donde en tren se detiene largo rato y nos da tiempo a reflexionar del camino que nos falta por recorrer hasta el destino convenido, llegando a la conclusión que debe de ser la mitad del camino. El tren se mueve y es que ya nos vamos, se nota calor y nos entra algo de morriña. Dejamos de hablar durante largo rato, yo me levanto para estirar las piernas y de paso me acerco hasta el servicio, este está ocupado y debo de esperar, mientras me entretengo mirando por la ventanilla, donde el paisaje es una repetición de la etapa anterior, y es que todavía estamos en “Tierra de Campos» por fin se abre la puerta del servicio y de él sale una chica joven, al entrar a duras penas logro introducirme, pues la puerta es muy estrecha y en su parte posterior pega con un toallero y no se puede abrir del todo, en esos momentos mi acorde de los gordos.

Una vez dentro mi necesidad era la fácil, aunque con el movimiento del tren tampoco resulta fácil, y cuando regrese a mi asiento comenté a Abilio lo poco prácticos que resultan los servicios de Renfe, este asintió con un leve movimiento con la cabeza hacia bajo, pensé que no había descansado bien la noche anterior pensando en el viaje. El tren va perdiendo velocidad resultando que estamos llegando a Palencia.

palencia

donde para durante escasos minutos, por la ventana no se observa ninguna novedad que destacar, y creo que me quedo dormido durante un rato, pues cuando oigo un silbido de cruce de tren, abro los ojos y veo el letrero de Sahagún,

sahagunun pueblo de León y cerca este, mi reacción fue volver a asomarme por la Ventanilla donde pude comprobar que las extensas llanuras de «Tierra de Campos» han dado paso a un paisaje de pequeños valles muy diferentes a lo que durante muchos kilómetros ha sido el paisaje habitual, y que detrás ya ha quedado, pensando que falta poco para llegar a León, se me ocurrió preguntar a una señora que acababa de salir del servicio, respondiéndome que ya falta muy poco tiempo, y decidí despertar a Abilio para trasmitirle la necesidad de ir descolgando las mochilas, pues estamos llegando a León.

leon

León – Ponferrada

Cuando arranca el tren lo hace cambiando su trayectoria, ahora vamos de cara al sol y en dirección Oeste la tarde va de capa caída y el fresquito se deja sentir los, paisajes verdes que por aquí se ven resultan atractivos, pues debemos estar bastante altos, en cultivo de cereal escasea y abundan más las parcelas de maíz y algunos prados con reses de vacuno, entretanto nos acercamos a Astorga

astorgapues la parada es cortita y el tren va medio vacío a partir de aquí el fresco agradable que poco atrás se dejaba sentir ahora se ha vuelto a un frío desagradable, tal es así que tenemos que buscar el jersey aun sabiendo lo complicado que resulta tener que hurgar en los compartimentos de la mochila, según vamos avanzando las vistas van ganando en atractivo los picachos que vamos atravesando a través de túneles, los puentes que a lo largo se divisan de la nueva autopista de acceso a Galicia en construcción resultan espectaculares, una pena que se esté haciendo de noche y no poder contemplar este paisaje natural que resulta ser el comienzo de los Picos de Europa, de pronto observamos luces entremezcladas con las escombreras de las minas de carbón, resultando ser el pueblo donde por casualidad nos va a tocar pernoctar en régimen de albergue, preguntamos a un funcionario de Renfe por el pueblo próximo y nos confirmó lo que ya habíamos dado por hecho, además al preguntarle por el albergue nos dijo, que quedaba bastante retirado desde la estación, y optamos por ir en taxi. Cuando por fin para el tren para en Ponferrada.

ponferrada

Nos bajamos con decisión a montar al primer taxi de la fila y le comunicamos al taxista, al albergue por favor, este respondió al de arriba, contestando los dos a la vez siii, en el corto recorrido no hablamos nada, pues el conductor tiene cara de pocos amigos y no invita al dialogo, algunos minutos después y sin estar el taxi parado dice: son quinientas y es aquí, una vez descargadas las mochilas tocamos el timbre en la puerta de al lado, pero no salía nadie a abrirla, y el taxista que regresaba de darse la vuelta, se percató de la novatada y nos indicó es la otra puerta más adelante. una vez pasado el umbral de lo que sería nuestro hotel, hay un patio con mesas debajo de unos árboles y algunos chavales de tertulia donde se respira un ambiente de cierta tranquilidad, pero nosotros deseosos de saber dónde nos iban a ubicar nos dirigimos a la puerta de entrada donde hay una especie de mostrador de recepción, una vez aquí se nos acercó una joven presentándose, soy la cuidadora del Albergue y me llamo Aurea interesándose desde donde veníamos pidiéndonos que nos identificásemos, cuando comprobó que es la primera vez que, pisamos un albergue.

albergue

Nos facilitó el carnet de peregrino, y nos asignó la habitación donde debíamos de pasar la noche.-Una vez aquí nos dispusimos a dejar las mochilas y asesorarnos algo para después llamar a casa por teléfono y comunicarles el éxito del viaje para después ir a cenar, pero al preguntar a Aurea donde se podía cenar nos dijo que el albergue ya estaba cerrado, aunque nos concedía como una hora para volver, y como el pueblo está algo retirado decidimos cenar de las reservas que todavía nos quedan, además estamos algo cansados y mañana tenemos que iniciar la marcha, para cenar en vez de bajar al comedor que hay en la planta baja lo hicimos en la habitación improvisando una pequeña mesa que forma parte del escaso mobiliario del que disponemos, durante la cena el comentario que hicimos consistió en elogiar la curiosidad del albergue y la amabilidad con que Aurea nos atendió, pues al decirle lo que deberíamos de pagar por dormir y desayuno, nos dijo que la voluntad, pues añadió que los peregrinos los hay de distintas capas sociales y la cuota es voluntaria, añadiendo que ella ha sido peregrina y conoce el sacrificio que para muchas personas supone el tener que pagar aunque sea poco, además parte de los gastos de los albergues los financia el Ayuntamiento.

Después de la merienda cena decidimos acostarnos, son las once da la noche y el silencio en el albergue es total, lo difícil es introducirse dentro del saco y el poco espacio que existe entre literas dificultando los movimientos, bromeamos diciéndonos que mi cama es más grande que la tuya etc., por fin decidimos apagar la luz, no sin antes poner el reloj despertador a las seis de la mañana y desearnos descansar bien y despedirnos hasta mañana. Los pitidos de mi reloj despertador me hacen encender la luz y la triste realidad se impone, observo a Abilio hecho un ovillo metido dentro del saco de dormir en la litera de al lado, que sigue roncando como si del primer sueño se tratara, hube de hablarle con tono de voz subido, Abilio ya ha cantado el gallo, por fin reacciona y después de asearnos nos disponemos a recoger los trastos, cuando estamos a punto de bajar a desayunar Abilio se acuerda del carnet de peregrino que no sabe dónde lo había metido, y después de vaciar la mochila pensando lo había dejado dentro, resulta que por la noche se lo había dejado en la litera de arriba, cuando bajamos al comedor solo hay extranjeros y tenemos que copiar como se las arreglan, pues es una especie de bufe y cada uno debe de servirse lo que quiera, a mí las cafeteras me jugaron una mala pasada, después de probar con tres que al volcarlos no me daban café, y a otros sí, me percato de un pequeño artilugio que pulsándolo no se resistía, cuando terminamos de desayunar, (bien por cierto) nos consideramos obligados a pagar, y hubimos de buscar al cocinero del albergue para que nos cambiara moneda y poder dejar nuestra voluntad en la hucha que al efecto hay a la salida del alberque.

A este buen señor el cocinero del albergue, recurrimos para que nos indicara el camino a seguir, que nos lo indico, hasta dar vista a una carretera que nos conducía por el centro del pueblo, advirtiéndonos que con las flechas no íbamos a tener ninguna dificultad.

08/07/00 Ponferrada- Trabadelo

Cuando llevamos andado un kilómetro aproximadamente, y creo que estamos por el centro del pueblo de Ponferrada hemos dejado de ver las flechas que nos indican el camino a seguir, y tenemos que recurrir al primero que a nuestro paso nos encontramos por si nos puede indicar el camino correcto, pues se trata de un señor de largo bigote con pinta de despistado que al hacerle la pregunta del camino de Santiago hubimos de cambiar el rumbo atravesando por unas calles que nos despistaron bastante, y al no estar totalmente convencidos de la ruta que llevamos volvemos a preguntar y entre las explicaciones que nos dan, tenemos la opción de ir por camino o carretera, escogiendo carretera porque nos indica hay algunos kilómetros de ventaja y además el camino está muy deficiente.

Cuando por fin nos ponemos en la ruta correcta, pues se trata de una carretera con un arcén muy estrecho donde la precaución que debemos de llevar se convierte en una preocupación por la gran cantidad de tráfico que hay, por esta zona se observan gran cantidad de pequeñas industrias a ambos lados de la carretera donde su continuidad se hace presente durante varios kilómetros, hasta atravesar los pueblos de Columbrianos y Fuentes Nuevas

columbrianos

fuentes nuevas

donde va remitiendo la industria tradicional y se observan algunos viñedos que a medida que vamos avanzando llegamos al pueblo de Camponaraya

camponarayaatravesando un rio del mismo nombre, la industria que por aquí observamos está directamente relacionada con las cooperativas de vinos, pasadas estas cooperativas y llegando a la autopista A6 un señor que en el lugar se encontraba haciendo faenas del campo nos indicó que no íbamos por el camino correcto, y debíamos de retroceder como un kilómetro para pasar por encima del puente que atraviesa la autopista,

autopista

para después coger el camino de  la derecha, pasado el puente unos jóvenes peregrinos con bicicletas optaron por el camino de la izquierda pero nosotros por indicación del campesino nos cogimos el indicado dándonos cuenta del error al quedar este muerto en mitad de unos viñedos, donde decidimos pedir ayuda a unos labriegos de vid que nos marcaron el camino a seguir, hasta dar con el camino correcto .En este punto  en mitad de un campo de viñedos, donde el bonito paisaje, y la agradable temperatura se funden, respirando un ambiente de tranquilidad difícil de describir, decidimos descargarnos las mochilas para descansar, pues llevamos más de dos horas de camino sin pararnos ni un segundo y merece la pena saborear el clima de este hermoso lugar llamado «El bierzo». La sensación que me causó al andar sin la mochila, fue de un desplazamiento  doblado hacia delante como por inercia, pensando que  aún llevaba la mochila acuestas.

Cuando iniciamos la marcha  bordeando un canal de abundante caudal de agua clara donde aparecía y desaparecía con cierta facilidad, y cuando llevamos  rato andando, divisamos a personas en fila india que nos hicieron pensar podían ser compañeros/ras de camino, y sin pensarlo más, decidí dar silbidos de pastor acompañados de voces con la frase «Eeeeeeeee, que vais mal» Abilio no aprobaba mi aptitud, por parecerle demasiado ordinaria, pero conseguimos que parasen hasta que llegamos donde estaban, resultando ser dos parejas de mozas peregrinas, que al acercarnos les confesamos nuestras verdaderas intenciones y consistían en juntarnos con alguien que por experiencia supiera más de camino que nosotros.-Las chicas lo aceptaron de buen grado y nos invitaron a seguir con ellas ya  andando nos dijeron que  dos de ellas vienen desde Roncesvalles y son de S. Sebastián y las otras vienen desde Tulousse (Francia) y son Malagueñas .- Seguimos andando juntos hasta el pueblo siguiente Cacabelos

cacabelosdonde pensamos es hora de comer algo y decidimos entrar en un restaurante que está situado a la derecha de la carretera y es conocido por «Casa Prada » o «Prada a Tope”, pues se trata de una enorme casa antigua con un patio, que en su planta baja está lleno de mesas al aire libre  y  su primera planta consta de varias salas, todas ellas comunicadas por  una hermosa balconada dando vistas al patio, en una de las salas, hay varias  maquetas donde exponen  casas típicas de esta zona, (pues merece la pena verlo.

casa tipica

Nos sentamos en  la balconada y al reclamar al camarero nos comunica que debemos de esperar, porque todavía no les ha ido el panadero, las chicas junto con Xose, que acaba de incorporarse, deciden esperarse hasta que traigan el pan del día porque en este restaurante invitan a pan y vino a los peregrinos, Abilio y yo nos tomamos, él  una caña y  yo café y decidimos ir avanzando, pero de pronto nos topamos de frente con un supermercado y optamos por entrar a comprar algo, pues lo primero que vemos son barras de pan y un expositor de vinos de la zona, y no nos resistimos a hacer la compra, pocos metros después nos paramos en un parque público   a orillas del Rio Cua,

orillas rio cuadonde nos sentamos (Foto de Abilio comiendo) a desayunar, el ambiente que aquí se respira es de una tranquilidad  total, el parque está muy  cuidado  y enfrente de donde estamos sentados comentamos lo bonitos que están los rosales de la casa del guardes del parque, una vez que terminamos de comer decidimos seguir el camino  y lo primero atravesamos un bonito puente de piedra, para encontrarnos a  la derecha  con una espectacular   Iglesia donde Abilio  me sacó una foto en su portada principal y, seguidamente continuamos por una  carretera

iglesiano exenta de peligros, el arcén es muy estrecho  y la circulación abundante, atravesamos un pequeño poblado llamado Pieros

pierosy poco más adelante por fin, se coge el camino de la derecha, que sin ser bueno  y estar mal señalizado se avanza  mucho mejor que por la carretera, por detrás  viene pisándonos los talones un peregrino cojo, que resultó ser Xose el que habíamos dejado en el restaurante de Cacabelos, y  le preguntamos donde ha dejado a las chicas  y nos dice que se habían quedado cuñando, al principio me dio la risa, pues mi imaginación no fue por el significado de  poner el cuño en el documento acreditativo de peregrino.- Con Xose caminamos durante un buen rato nos dijo que es la segunda vez que hace el Camino de Santiago y lo hace desde Roncesvalles, al comentarle el buen tiempo que nos está haciendo, nos dice que él es de A Coruña y por esta zona  siempre  hace bueno, refiriéndose a que el calor no es tan sofocante como por los campos dejados detrás, el problema suyo es la tendinitis que tiene, pero que es mejor no hacerle demasiado caso, y con esta conversación se nos adelanta dejándonos atrás, poco más adelante empezamos una  larga bajada  donde por fin  de pronto nos topamos  con la hermosa estampa de  Villafranca del Bierzo,  donde los tejados de  las casas  son de pizarra, antes de entrar al pueblo bebimos agua en la fuente que hay al lado del albergue municipal donde casi hay que tumbarse para poder beber del caño, aquí preguntamos a un peregrino, que alberque sería mejor, este nos dijo que el llamado FENIX, regentado por una   familia inglesa llamada  «Jato», tenía mucha fama y él iba a ir a él,  y a nosotros nos convenció. A la izquierda del camino nos encontramos con una solitaria Iglesia de estilo románico,

solitaria iglesiay en esta misma mano poco más adelante está el famoso albergue. Cuando llegamos entramos en un portal grande

portal grandedonde una señora bastante desaliñada nos cuñó y nos condujo a un habitáculo   para mayores de cuarenta años donde nos asignó nuestras literas, a mí me tocó  una de  la parte de arriba, donde había una pequeña cavidad dentro de la pared con  espacio suficiente para dejar las botas y algunas cosas más, a Abilio se la asignaron en la parte de abajo, cosa que agradeció, porque el acceso a la parte de arriba no es nada fácil y  por su peso la caída puede ser peor.-Una vez liberado de la mochila me apetecía darme una ducha y así lo hice, las duchas resultó ser de lo más original, pues son de cemento con basares de piedra para dejar el jabón y demás etc., el agua sobrante discurre por una reguerilla a un desagüe común con las demás duchas, además estas  duchas son comunes para hombres y mujeres y me resulta chocante ver  hombres y mujeres  que están haciendo la colada  en los lavabos, a cuya tarea me sumo, pues decidí lavarme la ropa interior, con la misma pastilla de jabón «Lagarto “que me había duchado, para después tenderla donde quedaba algún hueco en las cuerdas de un descampado que debe de ser propiedad de la familia Jato, hecha esta importante labor que desde los tiempos de la mili no había vuelto a hacer, fui a buscar a Abilio, pues es hora de ir pensando en  comer, y preguntamos a la señora Jato si daban de comer en el Albergue, pues hay un rotulo que pone » Menú del día 900Ptas» y nos contestó que el día anterior  se les había ido la cocinera, cosa que nos alegramos, decidimos  bajar al pueblo, digo bajar, porque en este pueblo solo hay bajadas y lógicamente subidas, al acercarnos al pueblo comentamos la difícil ubicación de  una  bonita Iglesia que tenemos de frente,

bonita iglesiaque resultó ser la de San Francisco, y que casas más rusticas, todo en este pueblo resulta original, por fin llegamos a una céntrica plaza, donde entramos a tomar unas cañas  y preguntamos por casas de comidas, indicándonos que  hay varias por esta zona, y bajando por unas escaleras muy pronunciadas nos metimos en un restaurante ubicado en un semisótano  donde nos atendió una camarera de grueso calibre y una adolescente, que Abilio la bronqueo por  unas hojas lacias de lechuga, que nos había puesto en la ensalada. Cuando terminamos de comer decidimos regresar al albergue a descansar, no sin antes darle la vuelta a la ropa que había dejado tendida, para su mejor secado, cuando terminamos la siesta son las cinco de la tarde y nos sentimos frescos para continuar la marcha, cosa que sin pensarlo dos veces, le pedimos la cuenta a la Sra. Jato 400 Ptas. (La voluntad) recogimos los trastos y sin saber el destino nos pusimos en marcha, bajamos desde el Albergue  y atravesamos un puente y seguidamente cogemos una carretera  de asfalto  donde todo es subir por un arcén muy estrecho y la valla de protección quitamiedos, porque abajo está el Rio Valcarce  presente durante largo  rato . De pronto nos topamos con la carretera general que se hace presente desde  la salida de un túnel y debemos de atravesarla, para continuar por nuestra izquierda, carretera arriba donde el peligro se multiplica porque la  circulación de camiones es muy intensa y la valla quitamiedos y el Rio Valcarce siguen estando presentes durante varios kilómetros, a mí me está entrando la pájara, pues me siento cansado e invito a Abilio a parar a descansar un poco y de paso beber agua cosa que acepta aunque sin reconocer mi cansancio, pues él dice estar más fresco que una lechuga, minutos después y con un calor sofocante emprendemos la marcha y  dejamos a nuestra derecha un letrero indicando el albergue de

pereje

Pereje, donde se divisa una casa de piedra con hermoso jardín, que consideramos de mucho lujo para  albergarnos, y además recién descansados nos sentimos con fuerza para seguir andando hasta que llegamos a

trabadelo

Trabadelo pueblo situado a la derecha  de la carretera y que se extiende a lo largo de  esta y es durante muchos metros, en este pueblo alargado nos resistimos de preguntar dónde se encuentra el albergue, pero al ver que no hay letrero que lo indique, preguntamos a un grupo de mujeres que haciendo tareas de costura se encuentran sentadas al sol, y nos indican, que en este pueblo no hay albergue y el próximo está a  tres o cuatro kilómetros, le comunico a Abilio que no estoy dispuesto a seguir andando y echando la vista hacia atrás veo dos restaurantes de carretera y convenzo a Abilio para regresar y preguntar si nos dan cobijo, cosa que acepta, en el primero que preguntamos no tienen camas libres y decidimos atravesar la carretera al otro  que tiene por nombre

galazlas

LAS  GALAZLAS que nada más entrar  y sin preguntar por habitaciones nos tomamos unas cañas que nos supieron a gloria, al pagar las cañas preguntamos a la camarera que nos sirvió, por habitaciones  con ducha, diciéndonos que iba a consultarlo.  cinco minutos después nos dijo que tenía   una habitación con dos camas y baño independiente, para enseñárnosla hubimos de salir al exterior del restaurante, pues su acceso resultaba un poco difícil, al tener que subir por unas escaleras y pasar por un callejón de obra un tanto complicado, pero la habitación en cuestión  nos pareció muy decente, y el precio acorde a nuestras posibilidades . Una vez instalados nos duchamos y nos bajamos al restaurante para cenar, que por cierto cenamos estupendamente, y la conversación de la cena resulto bastante animada, pues versó sobre la religión, que aunque nuestras creencias no son del todo coincidentes, llegamos a la conclusión que por ir a misa  no se es mejor. Cuando terminamos de cenar llamamos a casa  y pagamos por adelantado el hospedaje, porque mañana domingo a primera hora queremos iniciar el camino, y el restaurante está cerrado.

9/07/00 De  Tabadelo a Hospital

Salimos del restaurante a las seis de la mañana, apenas si se ve, a estas horas hay poca circulación pero nosotros caminamos por el centro del pueblo por un  camino paralelo a la carretera que se está construyendo, cuando ya es de día nos recreamos viendo las grandiosas obras de la autopista en construcción, pues por lo escarpado del terreno solo hay túneles y puentes espectaculares, donde hicimos algunas fotos, el primer pueblo que nos encontramos es La Pórtela

la portela

pueblo situado a la izquierda del camino donde el paisaje resulta de un atractivo por el verdor de su vegetación, a la derecha dejamos unos restaurantes a la orilla de la gasolinera que estamos tentados de entrar a desayunar, pero resulta un poco pronto y decidimos seguir andando, la mañana invita a caminar pues la temperatura es excelente y el caminar resulta entretenido, por cualquier sitio hay riachuelos que desembocan a los Ríos Valcarce y   Balboa, que se unen en el pueblo que terminamos de descubrir y que tiene por nombre Ambasmestas

ambasmestaspero que no vemos a nadie por la calle, pues es demasiado pronto y la gente debe de estar en la cama, ni la panadería está abierta, pero si nos fijamos en un antiguo horno de cocer pan un tanto abandonado y en  las balconadas de madera, que en nada se parecen a los tradicionales pueblos de castilla, el pueblo en cuestión es de construcción antigua y su única explotación parece la ganadería y fundamentalmente el engorde de ovinos, pasado el pueblo volvemos a dejar el camino para incorporarnos a la carretera, donde sigue presente el Rio Valcarce y los espectaculares puentes de la autopista de nueva construcción, continuando el camino llegamos al pueblo de Vega de Valcarce,

vega de valcarce

pueblo grande, que se extiende  a lo largo de un hermoso  valle y la carretera  comarcal que va paralela a las casas que componen este peculiar enclave urbano situado al noroeste extremo de la provincia de León, cuando estamos atravesando este pueblo son las ocho de la mañana, comentamos sería bueno parar a desayunar en alguno de los bares que a nuestro paso nos encontramos, y en este comentario en uno de estos bares una señora  asomada en la ventana  de un bar,

baral tiempo de desearnos feliz camino nos dice tener café casero muy bueno y nos convenció, una vez dentro del bar había desayunando peregrinos/nas que supongo habrían picado en el mismo anzuelo que nosotros, de entre estos comensales nos fijamos en unas chicas que por su aspecto físico llaman la atención, pues una de ellas puede pesar más de cien kilos de  nacionalidad  Americana y otra  acompañante de mesa que es Holandesa, en el transcurso del desayuno la señora que nos lo sirve, nos dice que por trescientas ptas. su marido que es taxista, nos acerca las mochilas hasta O Cebreiro, pueblo que hay a más de tres horas andando y todo cuesta arriba, al mismo tiempo que nos comenta que solo le faltan dos mochilas para completar el cupo, pues el máximo lo tenía establecido en seis y solo faltaban dos, y sin pensarlo dos veces le pagamos por adelantado y confiamos nuestro portátil hogar a una  aparente buena señora. Antes de iniciar la marcha nos tomamos buena nota donde las debíamos de recoger y la dirección de la señora en cuestión es:   Bar Valcarce «Casa Gelo»  Tfno 987/543119) ( Recogerlas en O Cebreiro, en el Bar que hay al lado de la puerta de la Iglesia). Cuando salimos del bar bien desayunados y sin mochila nos parecía un milagro, el primer pueblo que nos encontramos es

ruitelan

Ruitelán y no nos paramos, aunque si nos encontramos con un señor que al desearnos buen camino, como por aquí es costumbre, se atrevió a preguntarnos que de donde procedíamos, y al identificarnos nos dijo que tiene un amigo en Guadalajara que cree, vive en la calle de Sigüenza, pero que hace muchos años que le ha perdido la pista, y no se acuerda del nº, la conversación versó sobre las andanzas de este buen señor cuando estuvo haciendo el servicio militar en la provincia de Zaragoza y se hizo algunos viajes a conocer Madrid, y de paso alguna vez paró en Jadraque y Sigüenza, mientras Abilio sigue de conversación con el vejete yo bebo agua en una fuente, que de su caño sale una abundante cantidad de clara agua, seguimos andando y enseguida pasamos por otro pueblo llamado

las herrerias

Las Herrerías que no deja de ser copia de los anteriores con la diferencia que ya empezamos a subir, aunque todavía por carretera de asfalto, sin apenas circulación. Pasado este pueblo paró un señor con un taxi oscuro y nos comunicó que es el taxista de Vega de Valcarce  y ha dejado las mochilas en el bar de O Cebreiro  al mismo tiempo nos indica, que poco más adelante hay una bifurcación donde debemos coger el camino, pues es el auténtico  de peregrinos, y nos asegura  que vamos a disfrutar de bellos paisajes, cuando llevamos dos o tres kilómetros de subida, nos adentramos en túneles de auténtica vegetación natural donde apenas penetran algunos rayos del sol, que brillan en los riachuelos que por aquí discurren hacia el Rio Valcarce, poco más adelante se va despejando el paisaje para encontrarnos con el  pueblo de La Faba,

la faba

donde paramos a beber agua y refrescarnos la cabeza, con gorra incluida, en una bonita fuente, ubicada en el centro de este peculiar pueblo, que por ser Domingo somos observados por varios mirones que disfrutan  las sombras de las casas, con tejados de pizarra de este puente de verano, aquí nos dan alcance el grupito de peregrinos/nás  que dejamos desayunando en el bar de Vega de Valcarce, incluidas la Americana y la Holandesa donde nos saludamos y comentamos la belleza del camino, para después continuar la subida, ya sin apenas vegetación, pero de unas vistas bellísimas salpicadas de rebaños de vacas pastando por estas empinadas laderas, y pastoreadas por señoras y jovenzuelos donde se deduce es el medio de subsistencia, pues la agricultura es muy escasa y el centeno el principal cereal que por aquí se cultiva. Poco más arriba nos encontramos con otro caserío llamado Laguna,

lagunaaquí como en el pueblo anterior, es obligado parar a refrescarse y  beber agua en la fuente situada   en  mitad del caserío, donde está más preparada para los animales que para las personas, pues el olor a vaquerías se hace presente durante  la travesía de este  inhóspito caserío, que además es  el último de la provincia de León. En esta fuente conversamos con unos chavales peregrinos que vienen de Madrid, aunque uno de ellos nos dijo ser de Guadalajara y ha vivido en el edificio de Ibercaja, pocos minutos después continuamos con la estirada subida donde nos encontramos con un grupo de extranjeros montados en mulos, y ataviados con una indumentaria campestre, zagones de badana incluidos, donde dedujimos  regresan a  sus orígenes . Desde estas alturas se divisan a lo lejos columnas de peregrinos que nos vienen siguiendo, pero el paso que llevamos no es fácil darnos alcance, porque la mayoría llevan la mochila acuestas, y la nuestra suponemos ya está en O Cebreiro, poco más adelante nos encontramos con un numeroso grupo de jóvenes haciéndose fotos en lo que es límite de Castilla-León y Galicia (Lugo),donde nosotros también nos hicimos una Columbrianos

columbrianosy sin entretenernos demasiado seguimos avanzando ya por tierras gallegas hasta  que empezamos a ver vallas de robusta construcción de piedra, a la derecha del camino indicándonos que la civilización está cerca, y  poco más adelante llegamos  a Piedra Fita de O Cebreiro,

piedra fita

pueblo enclavado en un collado desde donde se divisan unos paisajes a dos vertientes con vistas a Galicia y Castilla León, que merece la pena poder disfrutar en un día radiante  como  hoy .-Antes de ir a recoger las mochilas nos dedicamos a curiosear por los sitios típicos de este peculiar pueblo, donde toda su actividad está relacionada con el turismo, pues en días buenos como es el caso de hoy, son varios los autocares de extranjeros, que a su paso hacia Santiago, este es de parada obligatoria, cuando nos cansamos de curiosear decidimos ir a recoger las mochilas al bar que Gelo nos había indicado, y al preguntar al camarero por las mochilas que el taxista de Vega de Valcarce había dejado, este en tono un tanto despectivo, nos indicó ! a pues será alguna de ese montón que hay en la puerta, y visto el desinterés con que nos atendió, enseguida nos largamos del bar sin hacerle ninguna consumición  a comprobar si nos faltaba algo, visto que  a nuestra portátil casa se mantenía intacta, a  Abilio se le ocurrió entrar a oír misa a una bonita Iglesia prerománica

iglesia preromanica

que la tenemos justo en frente, yo le hice compañía y a decir verdad salimos muy animados para seguir caminando, pues el cura en el sermón nos dio  ánimos a seguir por el buen camino hasta llegar a alcanzar la catedral de Santiago. Nada más salir de oír misa decidimos comer en el altillo que al oeste de este pueblo hay preparado para comer al sol, al tiempo de poder disfrutar de las impresionantes vistas que desde aquí se divisan, los víveres que todavía nos quedan aquí les damos  fin, así como a la botella de vino Abilio compró en Cacabelos .Cuando terminamos de comer y beber nos sentimos con fuerzas de seguir andando, y sin pensarlo dos veces emprendemos la huida hacia adelante sin saber el  próximo destino, el camino lo iniciamos en dirección oeste y cuesta arriba envuelto entre pinares  hasta coronar una cima donde el camino aparte de ser cuesta abajo está más usado y pronto divisamos una carretera que conduce hasta una aldea, y  decidimos llegar hasta ella atravesando a campo través , la aldea en cuestión es un pequeño pueblo situado a la izquierda del camino y la carretera y se llama Linares,

linaresdonde se divisan alguna explotación ganadera de  vacuno,  pues el olor está presente durante su travesía, pasado el pueblo el camino va paralelo a la carretera por su lado derecho y es todo cuesta arriba hasta volver a atravesar la carretera para encontrarnos con una enorme estatua de  bronce donde nos detuvimos a descansar y observar desde este peculiar punto  los paisajes que podemos divisar al lado de León.

estatua

La estatua en cuestión es de San Roque, aunque al examinarla a Abilio no le cuadraba por faltarle la compañía del perro, yo observo donde habrán encontrado el nº de las sandalias que calza este buen señor, desde este punto debemos de volver a atravesar la carretera para coger el camino lleno de enebros donde se rodea bastante, y pronto divisamos el próximo pueblo donde  casi todo es cuesta abajo, cuando estamos llegando lo primero que nos encontramos es el rotulo del nombre del pueblo que es Hospital

hospitaly  la indicación  del albergue municipal,  como las fuerzas van  a menos decidimos  entrar a pasar la noche, pero cuando llegamos está totalmente lleno   de chavales  catalanes, y no hay nadie que nos pueda atender, así esperamos más de una hora, en la solana del albergue que nos quemamos por el sol  hasta el punto de preocuparnos,    en este tiempo no dejan de llegar gente al albergue, entre ellos llega una pareja de alemanes de gran talla y uno de los chavales nos comenta, que si a estos los dejan entrar él se va, pues dice haber estado en algún albergue, y los ronquidos son tan grandes que los papeles del tablón de anuncios desaparecían,  por fin llega Concepción que es la encargada del albergue, y nos dice que nos pongamos en fila por orden de llegada para cuñar, pues en este albergue no hay sitio para todos, cuando nos toca pasar por la censura, Concepción nos dice que nosotros tenemos asegurada la litera por ser mayores, y la verdad es que por un lado nos sentimos aliviados, pero la poca sensibilidad de Concepción nos ha hecho reflexionar, aunque llegamos a la conclusión que es una pardilla.

Cuando nos asignan la litera, a mí me dan una de la parte de arriba y en la de abajo me toca la suiza que habíamos visto en el bar Gelo, de Vega de Valcarce a Abilio le toca en la litera de al lado, y  de compañero de litera un chaval que está averiado por esguince de un pie, cuando por fin nos acomodamos yo decido hacer la colada pues en la parte exterior del albergue hay unas pilas para estos menesteres y, todavía queda mucho rato de sol y se puede secar, mientras decidimos bajar a conocer el pueblo, que nos llevamos una desilusión, pues solo hay vaquerías y malos olores, nos llamó la atención ver a una chica joven cargando una carreta de excremento de vacas con una musculatura poco corriente, cuando regresamos al albergue nos están esperando para encargar  la cena, porque en este pueblo no hay ningún bar ni nada  parecido y debemos de pedirlo a un taxista del pueblo más próximo, nos juntamos para encargar la cena seis personas que paso a describirlos por características exteriores, un Danés rabiato y su compañera que hacía de interprete, el Chaval del esguince, la Holandesa, Abilio y Yo, la cena consistió en unas tortillas y una ensalada del tiempo, de beber, agua del grifo  menos el Danés que tenía una botella de vino y aunque  nos ofrecía, Abilio no lo aceptó porque dice tiene pinta de guarro (El Holandés, no el vino) cuando estábamos cenando en la cocina del albergue había varios guisoteando  y apenas se cabía, pero en estos sitios la colaboración es imprescindible y está prohibido exigir, y  además cada uno debe de fregarse lo suyo.

Cuando terminamos de cenar escotamos lo que debemos de pagar cada uno que resultó barato, yo tuve que salir a recoger la colada, que todavía está  húmeda, pues he  observado que por aquí la ropa se seca muy mal, también he llamado a casa por dos o tres veces y no me cogen el teléfono, y me siento preocupado, pero por fin logro hablar con Angelines y no hay ningún problema, el único problema es que la cabina del teléfono está fuera del recinto del albergue y hace un frio insoportable, y como en este pueblo está todo visto me subo al piso de arriba que es donde están las literas y me pongo a escribir unas notas de lo que ha dado de si el día, que no ha estado nada mal, pero la gente se está acostando y debo de apagar las luces, para no molestar y echarme a dormir, que seguro que me viene bien.

A eso de las cinco de la mañana y entre sueños oigo ruidos de movimiento de agua que pensé seria algún grifo de los cuartos de baño, pero su insistencia me desvela y pronto me doy cuenta de que está lloviendo de lo lindo y me reconforta que aunque algo húmeda yo había recogido mi colada, poco después ya se empiezan a encender las luces y es que la gente empieza a calentar el desayuno para salir arreando, yo le comunico a Abilio el panorama que desde la ventana  observo y decidimos aguantar hasta ver si se despeja, pues pensamos que siempre que llueve escampa, yo me pongo a seguir escribiendo en el diario de notas lo que anoche y por falta de luz no pude terminar, el tiempo va pasando y de pronto llega Concepción y nos dice que no es hora de estar en el albergue y debemos de irnos porque ella debe de limpiar y ya no queda nadie nada más que nosotros, sin ponerle ninguna pega recogemos los trastos y nos bajamos a la cocina con la sana intención de hacer lo que los demás, parapetarnos para no mojarnos y emprender la marcha, cuando estamos poniéndonos los plásticos rodeados por las piernas y sujetados con esparadrapo por indicación de la hija de Abilio, llega la chica Americana procedente  de O Cebreiro calada hasta los huesos,

nieve

y  con mucho frio yo comente con Abilio lo importantes que somos nosotros para salir lloviendo a cantaros, con la niebla baja, y además por carrera, pero después de parapetarnos decidimos iniciar la marcha, no sin antes contribuir a dejar en la limosnera lo que de rigor consideramos que es justo.

10/07/00  De Hospital  a Triacastela (Coche) De Triacastela a Sarria

Cuando salimos del albergue hacia un día de perros y antes de llegar a la carretera, que no hay más de doscientos metros nos acobardamos y nos volvemos al albergue para tomar alguna decisión, preguntamos a Concepción quien nos puede sacar de este pequeño lio y nos  pueda acercar hasta Triacastela  y nos recomienda al señor que ayer nos acercó la cena «José», pues hace de taxista y no es muy caro, pero cuando le llamamos por teléfono no está disponible y recurrimos a otro, que particularmente a ella no le parece el mejor, pues cobra más caro, pero nos facilitó su teléfono y al pedirle precio me pidió cuatro mil ptas. Como me pareció exagerado le dije que no le daba más de tres mil ptas., y si cambiaba de opinión en diez minutos nos llamara al teléfono del albergue, pero en este tiempo vuelvo a llamar a José  y me dice que ya está a nuestra disposición, pues por tres mil ptas. esta dispuesto a acercarnos hasta Triacastela y en quince minutos nos viene a recoger, madamas colgar el teléfono oímos el claxon de un coche resultando ser el de las cuatro mil ptas. que venía con la intención de acercarnos, pero a mí en ese momento, se me presentó un gran problema de conciencia y le dije que con él no había adquirido ningún compromiso y por tanto no vamos a dejar a José sin clientes, entonces contestó que había percibido por teléfono el hablar con un espabilado, pero por fortuna para él, en ese momento aparece un nuevo peregrino con familiares de corta edad, que tomó la sana decisión de saltarse esta etapa metido dentro de un taxi.- Por fin llega José con su todoterreno y montamos en dirección a Triacastela, por carretera vemos con mucha dificultad debido a la niebla algún peregrino, cuando llegamos al Alto do Poio

alto do poioJosé dice que si no hemos desayunado tenemos una buena ocasión para hacerlo, pues da el intermitente y nos para en un bar que resulta ser de su propiedad, y nos  dice que matar dos pájaros de un tiro no todos los días se puede hacer, además levanta a su hija de la cama para que pueda atender a posibles peregrinos que vayan llegando, y nos comenta que los jóvenes de ahora solo piensan en pasárselo de cachondeo, cuando abandonamos el bar su hija se queda metida dentro del mostrador con un careto que refleja lleno de dificultades, cuando vamos avanzando José nos va explicando lo difícil que resulta la vida por estos inhóspitos terrenos, al mismo tiempo nos comunica la mala suerte que hemos tenido por no estar el tiempo bueno, pues  si hubiera estado claro, esta etapa nos habría resultado por sus paisajes de lo más bonito del Camino de Santiago, pero días de niebla baja  como hoy en esta zona son bastante frecuentes, atravesamos por unos pequeños caseríos que José nos comunica son Fonfria

fonfria

y poco más delante Viduero, donde parece que la niebla amaina pero no deja de llover, y algunos peregrinos se divisan empapados, que nos hacen reflexionar de  lo que nosotros estamos haciendo puede ser traicionar  a nuestra debilitada fe, poco más adelante José nos comunica estamos llegando al final de etapa, aunque a él no le importa llevarnos donde digamos, incluso hasta Santiago, pero su negocio es incompatible con el nuestro y decidimos que nos acercara al albergue municipal del pueblo, cuando por fin llegamos a Triacastela

triacastelanos indica que el albergue es el edificio de toldos azules que a la izquierda de la carretera se divisa a poco más de cien metros, aquí le pagamos y nos despedimos a José que nos encargó darle un abrazo de su parte al Santo, en este momento no llueve nada, y como cansados no estamos, preguntamos a los lugareños su opinión por la climatología y nadie se comprometió a asegurarnos nada, pero nosotros por nuestra cuenta decidimos seguir, aún a costa de mojarnos, atravesamos el pueblo y nos encontramos con la duda de ir por carretera lado derecho o camino por San Xil,

san xil

sin dudarlo decidimos  el camino es menos peligroso y  además se aventaja cuatro kilómetros, pero como había llovido tanto, el barro está presente y no resulta fácil sortear entre el barro y los excrementos de vaca que por estas callejuelas son demasiado frecuentes, a nuestra derecha discurre un riachuelo sin demasiado caudal, para poco después atravesarlo por un rudimentario puente y encontrarnos con una  abandonada ermita,

ermitatodo por aquí resulta atractivo por las peculiaridades que entraña este singular paisaje de densa vegetación, a nuestra izquierda dejamos una hermosa fuente, que no hacemos uso de ella,

fuentepues está empezando a llover y debemos de  pararnos a protegernos del fuerte aguacero debajo de un gran árbol y hacer uso de las capas impermeables que desembalamos de nuestros respectivas mochilas, en estos momentos nuestros pensamientos se centran en la pena de no haber disfrutado de la estancia en Triacastela, pues habría merecido la pena, pero todo pasa y el aguacero también y pocos minutos después emprendemos el camino  atravesando un pequeño caserío llamado San Xil,  por aquí el camino aunque es subida está asfaltado y no nos atascamos, de pronto nos encontramos con una piara de vacas de enorme tamaño en mitad de la carretera,

carreteraque son conducidas por una señora de mediana edad y nos obligan a pararnos,  nos alcanzan unos jóvenes peregrinos en bicicleta que tampoco pueden seguir, Abilio en tono jocoso les dice que sigan, pues si atropellan  alguna vaca, que no se hubiera puesto en el medio, pasado este pequeño incidente enseguida terminamos la subida coronando el Alto de Riocabo,  y a partir de aquí iniciamos una bajada de varios kilómetros por caminos encallejonados que discurren por minúsculas aldeas, donde apenas nos encontramos con gente para poder preguntar, pasado el pequeño caserío de Fontearcuda

fontearcudanos dan alcance las chicas vascas, andaluzas y Xosé, que intentamos seguirlas pero es imposible, van corriendo, cuando llegamos a otro pequeño poblado llamado Furela

furelanos encontramos con un vejete que charlamos con él unos minutos, solo tenía dos dientes y  portaba un azadón, su aspecto reflejaba lo duro   que  debe de ser vivir por estos deshabitados territorios, poco más delante atravesamos otro pequeño poblado, aunque algo más grande que los anteriores se llama Calvór

calvor

pero por indicación de Xosé el de A Coruña, nos ha dicho que merece la pena llegar hasta Sarria porque es un buen pueblo, además es el Concello de esta Comarca, pues hay hasta ferrocarril, a partir de aquí ya se divisa, pues parece una capital, pero hasta que llegamos se está haciendo demasiado pesado, cuando llegamos a Sarria preguntamos por el albergue, y para colmo nos dicen que está al otro lado del pueblo, pues debemos de cruzar el puente del Río Sarria.

Nota: Para documentar gráficamente este apartado del Camino de Santiago, hemos tenido que utilizar fotos encontradas en la web (en el buscador de imágenes de Google), ya que desgraciadamente no disponemos de fotos propias de todos los sitios. Si alguna persona propietaria de alguna foto expuesta aquí considera que no debe estar, por favor, póngase en contacto con nosotros a través del e-mail: info@viajemania.com y será retirada de nuestra web.

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