Magallanes

Biografía de los grandes exploradores de la historia

Hillary, Edmund Percival (1.919-)

Edmund Percival Hillary. Pasará a la historia de las grandes hazañas humanas por ser el primer hombre que ascendió, el día 29 de mayo de 1.953, a la cima de la montaña más alta de la Tierra, el Everest (conocido también como Sagar-matha por los nepalíes y Chomolunga por los tibetanos). Una distinción que compartió, aunque no la gloria final, con el sherpa y pastor de yaks, Tensing Norgay, que debiera haber sido el primero en hollar la cúspide y recoger en primer lugar ese honor pero, como ocurre en estos casos, cedió el protagonismo principal al líder de la expedición. Muchos habían sido, y algunos hasta curiosos, los intentos para alcanzar esta cima. Desde catapultas para lanzar del Collado Sur a la cumbre una ancla con un hilo fosforescente para la noche, hasta globos de hidrógeno para reducir el peso de los escaladores… o los intentos de Mallory e Irvine, tres décadas antes, por subir al techo del mundo, todas las expediciones habían fracasado.

Sin embargo, sería Edmund Percival Hillary, un neozelandés hijo de un editor y de una profesora de escuela, el que finalmente consigue montar una expedición que, a la postre, consigue el éxito final. Formada por 13 escaladores de la Commonwealth, 18 sherpas y más de 9 toneladas de material divididas en más de trescientas cargas, el proyecto sortea numeraras dificultades hasta que el día 28 de mayo otros tres componentes del grupo consiguen transportan combustible, alimento y una tienda hasta 8.500 metros, para después descender. Hillary y Tensign vivaquean allí y, al día siguiente, a las once y media de la mañana, conquistan la cumbre.

Con ésta era la decimoséptima expedición que intentaba el ascenso. A partir de aquí, el alpinista neozelandés ensaya el Makalu en 1.954, realiza una travesía por la Antártida en 1.958, participa en 1a búsqueda del Yeti en 1.961 y consigue, sin autorización oficial, la primera ascensión al Ama Dablam. En décadas posteriores se compromete, hasta nuestros días, con la mejora de las condiciones de vida de las sherpas.

Fuente: Txema García