Magallanes

Biografía de los grandes exploradores de la historia

Herodoto (484 adc - 420 adc)

Herodoto. Autor de la primera gran narración histórica producida en el mundo antiguo, Herodoto se cree que nació en Halicarnassus, una ciudad griega que en la actualidad remite a Bodrum, en territorio de Turquía. No son muchos los datos que se conocen sobre su vida, salvo que durante un tiempo debió de residir en Atenas, donde tuvo algunos encuentros con el escritor de tragedias Sófocles y que después marchó a la localidad de Thurii, una colonia en el sur de Italia establecida por los griegos. En aquellos lejanos tiempos el mundo tenía un foco principal de conflicto que no era sino las guerras que enfrentaban a dos grandes civilizaciones, la persa y la griega.

La confrontación de estos dos poderosos imperios, sus constantes rivalidades, fueron objeto de su interés, que dejó plasmado en una gran abro - "Historia" - en la que recoge los principales acontecimientos de esta lucha por el control de una buena parte de la humanidad conocida en aquella época y que nos han servido con posterioridad para saber más acerca de las singularidades culturales y económicas, así como de la organización social y política de ese periodo histórico. Todo ello le ha hecho pasar a la posteridad más por su condición de historiador que por la de viajero. Pero por sus escritos también sabemos que Herodoto fue un trotamundos excepcional.

Sus itinerarios cubren unos territorios que, aun hoy en día, parecen inabarcables, máxime teniendo en cuenta las dificultades que existían entonces para realizar grandes travesías. Así, este hombre inquieto, estuvo en Egipto (llegó hasta la zona de Elephantine, en Asuan); conoció la actual Libia, Siria, Babilonia, visitó también Tracia, Macedonia… e incluso se desplazó hacia el norte del Danubio, el Mar Negro, etc. En unos itinerarios que le llevaron muchos años de su existencia. Tanto es así que se desconoce el lugar y el momento exacto de su muerte, aunque se cree que debió de ocurrir alrededor del año 420 antes de Jesucristo.

Fuente: Txema García