Magallanes

Biografía de los grandes exploradores de la historia

Clapperton, Hugh(1.788 - 1.827)

Hugh Clapperton. Explorador escocés nacido en Annan (Dumfriesshire). A la edad de trece años ya viajaba como aprendiz de cabina en un barco mercante que realiza la ruta Liverpool-América. Después da varios viajes al nuevo continente es reclutado contra su voluntad por la Armada inglesa y enviado al Mediterráneo donde, por mediación de un tío suyo, es promovido al rango de guardiamarina. Viaja a las Indias Orientales, después a Canadá, y en todas estas expediciones demuestra un gran coraje a la hora de enfrentarse a muy diferentes dificultades. En 1.817 alcanza el grado de teniente pero no es hasta 1.822 cuando comienza su verdadera carrera como explorador. En este año parte de Trípoli y comienza un viaje por el desierto con una caravana de camellos. Muchos enferman de malaria pero, finalmente, después de once meses de travesía, la expedición consigue llegar hasta el lago Chad, convirtiéndose en los primeros europeos en contemplarlo.

Tras explorarlo a fondo llega al convencimiento de que no era el origen del río Niger, tal y como había sugerido Lyon. Tras abandonar el lago Chad la expedición se dirigió a la región de los Hausa, siguiendo los pasos de Hornemann, aunque con objetivos distintos. Clapperton avanzó hasta Kano, capital del reino Hausa y centro comercial desde tiempos legendarios. Prosigue su viaje hacia Sokoto, de cuyo gobernador, Mohamed Bello, intenta conseguir información sobre el curso del río Niger en un momento en el que toda esta zona se encuentra inmersa en numerosas luchas tribales.

Así, mientras Bello intenta preservar el área de las apetencias imperiales británicas, al mismo tiempo de mantener unas buenas relaciones diplomáticas, Clapperton pugna por explorar zonas desconocidas para el hombre europeo hasta esa fecha. Finalmente, decide volver hacia Trípoli, sin alcanzar Timboctou y el Níger. Los avatares de sus viajes fueron publicados unas años después de su muerte en 1.827 acaecida a consecuencia de haber contraído la disentería y la malaria.

Fuente: Txema García