Magallanes

Biografía de los grandes exploradores de la historia

Hannon (505 A.C)

Hannon. El único viaje de exploración que por sus extraordinarias circunstancias y resultados merece tal nombre rodeando el Africa en parte fue el de Hannón, famoso navegante cartaginés, cuya expedición no debe llevarse tampoco más allá del archipiélago de las Bissagas y en ningún modo hasta las Canarias o más adelante, aunque otros historiadores sostienen que pudo navegar hasta el golfo de Guinea y que la presencia de una violenta erupción volcánica le hizo regresar "pues torrentes de fuego surgían de la tierra o iban a precipitarse al mar".

De todas formas las colonias fundadas por el explorador cartaginés en su periplo corresponden a tierras africanas como Thymiaterión (la actual Rabat), Karikon, Teichos, Gytte, Akra, Melitta, Arambys, y Kerne, enclavada esta última en una isla que puede coincidir con la del Galgo en el Río de Oro en el antiguo Sahara español. El periplo de Hannón que ha llegado hasta nosotros a través de versiones griegas, contiene además de datos geográficos imprecisos, relatos de aventuras y detalles fabulosos de algunas ciudades fundadas por el caudillo cartaginés, de las que ya Plinio decía que no conservaba ni memoria ni vestigio. (Fariña) El viaje de costeo por Africa con una flota de cierta importancia es evidente que existió, aunque también parece que Cartago exageró su importancia, bien en honor al jefe de la expedición, bien por conveniencias políticas para hacer resaltar su poderío marítimo y colonización comercial. Participaron en la empresa sesenta naves con cincuenta remeros cada una; entre hombres y mujeres, había unos treinta mil cartagineses y norteafricanos a bordo, futuros habitantes de las colonias que se iban a fundar. Los víveres, de acuerdo a su idea de la extensión del continente, resultaron muy escasos. Un error de graves consecuencias.

Según el relato que del viaje nos ha llegado la flota partió de Cartago recalando en Gadir; entre cabo de Espartel y cabo Bojador se fundan siete colonias reseñadas y continúa la expedición hasta llegar a una isla denominada Kerne en el relato, cuya situación no ha sido fijada con exactitud. La descripción de Hannón es similar a las de los exploradores modernos: montañas cubiertas de bosque se levantaban sobre el mar, el aire estaba saturado de los más diversos aromas exóticos, fuegos encendidos en la costa, retumbar del tam-tam… Continuando la navegación llegaron a un brazo de mar que los intérpretes llamaron "Cuerno Hesperico" desembarcando por un día, "De día sólo veíamos bosque y más bosque, pero por la noche se encendían muchos fuegos. Oíamos el son de los tambores, las notas de las flautas y los címbalos y muchos gritos. El aire estaba lleno de perfumes.

Los arroyos de turbulentas aguas se vertían ruidosamente en el mar. A causa del calor sofocante no podíamos desembarcar".(Hannón) Les sobrecoge el temor y por consejo de sus sacerdotes-augures se disponen a abandonar la isla. Siguen navegando y desde el mar ven el trono de los dioses, una tierra llana con un fuego mucho más grande que los otros, que parecía llegar a las estrellas, viendo de día que era una montaña muy alta. (este pico volcánico pudo haber sido el de Camarones en la actual república del Camerún). Peludos habitantes de la selva: A los tres días de navegación el relato se interrumpe bruscamente. Han llegado a una isla (o un istmo del interior del golfo) donde ven salvajes peludos que escapan de ellos con gran rapidez y a los que los intérpretes llaman "gorilas". Estos seres sirvieron de base a numerosas fábulas de sátiros y cíclopes. Hicieron lo mismo que solían hacer los cartagineses al encontrarse con indígenas: intentaron apoderarse de algunos de aquellos furiosos habitantes de la selva vestidos de pieles y llevarlos como esclavos a Cartago.

Los gorilas se escaparon encaramándose hábilmente por los acantilados. "Sólo pudimos alcanzar a tres hembras -dice el texto original de Hannón-, pero no quisieron seguir; mordían y arañaban de tal manera a nuestros oficiales que tuvimos que matarlas". Les arrancaron la piel para ser llevadas a Cartago. Y aquí termina el periplo -evidentemente cortado- con la frase: "No continuamos la navegación por falta de mantenimiento". Hannón se dio cuenta de que todavía le faltaba mucho para dar la vuelta a Africa. Allí no era posible establecer ninguna colonia. Lo que divisaba no tenía interés para su ciudad. Después de un viaje de varios meses relató a los senadores que el centro de Africa no tenía interés comercial ni político y que sólo estaba habitado por negros que tocaban el tambor, gnomos asustadizos y hombres cubiertos de pelo.

Fuente: http://mgar.net/africa/africa.htm

Fuente: Txema García