Magallanes

Biografía de los grandes exploradores de la historia

Battuta, Ibn (Abd-Allah-El-Lauati) (Tánger 1304-1378)

Ibn Battuta (Abd-Allah-El-Lauati). Erudito y teólogo, fue uno de los viajeros más importantes del siglo XIV, hasta el punto de ser considerado el equivalente árabe de Marco Polo. Su inmenso recorrido de 120.000 kilómetros por tierra y mar le llevó a conocer a lo largo de tres décadas numerosos países y ciudades de Africa, Europa y Asia. Battuta partió de Tánger en 1325 con la intención, al menos en principio, de cumplir con su deber de musulmán: peregrinar a la Meca. Hizo su primera escala en Alejandría, el gran puerto de Egipto, desde donde se trasladó a El Cairo. Fascinado por el río Nilo, decidió quedarse allí durante un tiempo para explorarlo, pero los conflictos fronterizos que mantenían egipcios y nubios le impidieron culminar su aventura por el histórico río.

Fue en dirección al Asia Menor. Visitó Gaza, Jerusalén, Beirut. Atravesó Balbek y llegó a Damasco (1325). Fue luego a las ciudades de Meshed y Basora, y se internó en el reino de Ispahan y la provincia de Shiraz. Pasó a Bagdad, después a Tebriz, luego a Medina y, al fin, llegó a la Meca, que visitaría cuatro veces en el transcurso de su viaje por medio mundo. Tras permanecer en la Ciudad Santa tres años, se dirigió a Yemen donde visitó todas sus ciudades. Y se embarcó de nuevo en el Mar Rojo hacia Abisinia para explorar la costa oriental de África, donde tuvo la oportunidad de conocer y estudiar a numerosas tribus negro-africanas. En 1332 visitó la Meca por segunda vez, de donde partió hacia las poco conocidas regiones del Alto Egipto, para luego ir hacia El Cairo. Continuó por Siria y Jerusalén.

Dejando atrás el continente africano, puso rumbo hacia la península de Anatolia y, una vez visitada en profundidad, se dirigió al mar Negro. En el delta del Volga conoció la ciudad tártara de Astrakán, desde la cual, como menciona Julio Verne en su libro "Historia de los grandes viajes y de los grandes viajeros, Ibn Battuta tuvo el honor de acompañar a la esposa del khan e hija del emperador de Constantinopla, la princesa Bailún, quien viajaba "con una escolta de 5.000 hombres y una mezquita portátil que se levantaba en cada etapa". Tras atravesar tres desiertos (Turkestán, Jorasán y Herat) y macizos montañosos de Asia central.

Inició entonces la etapa más sorprendente de su viaje, la que le conduciría al Extremo Oriente. La oportunidad le llegó cuando arribó a Delhi en la India. Allí conoció al sultán, un caudillo tirano y déspota que, sin embargo, conectó bien con Battuta, nombrándole embajador en China. Hacia allí partió escoltado por 2.000 jinetes. Por el camino, la expedición fue atacada por rebeldes y Battuta cayó prisionero, no sin antes ser despojado de todas sus pertenencias. Logró escapar de sus captores y, errando por los caminos durante una semana, llegó de nuevo ante el sultán. Este le puso al mando de una segunda expedición, esta vez, naval: la flotilla dobló el extremo sur de la India, circunnavegó Ceilán, ascendió hasta el golfo de Bengala y volvió a descender para sortear la península Malaya.

Finalmente llegó a China, instalándose una temporada en la ciudad portuaria de Guanzou. También dijo haber visitado Pekín, aunque este extremo no ha podido ser confirmado por los historiadores. En 1347 regresó a la India, después a Egipto y desde allí a su tierra natal, adonde llegó un año más tarde. En 1349, después de una breve excursión a Granada, cruzó el Sahara y visitó Malí. A la vuelta, tras 29 años de viajes, instalado en la ciudad de Fez (1353), dictó su Diario de ruta, importante obra de información geográfica y etnográfica. Fuente: http://www.mgar.net/var/explasia.htm

Fuente: Txema García