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CONSEJOS DE LA SORGIÑA

Muchas veces he tenido que bajarme de la escoba para juntar a los cachorros cuando juegan y se dispersan por el jardín, para ponerles a mamar junto a su madre, o para limpiar su lecho y que estén secos, y cuando me montaba de nuevo en la escoba, volvía a bajarme rápidamente para verles jugar y mirar esos ojos que me hablaban tan claro.

A continuación te escribo algunos de los consejos que a mí me han servido para criar a mis pequeños amigos de más de 70 kilos. Eso sí poneros en contacto con un buen veterinario que os oriente como experto. También os hablaré un poco del carácter de esta raza por la que los criadores estamos trabajando actualmente.

Vuestra amiga la Sorgiña.


CARÁCTER

Cuando observamos un San Bernardo, vemos belleza física, bonito manto, buena línea dorsal, stop pronunciado, excelente movimiento, etc..., pero a veces descuidamos un poco su carácter. El carácter de un San Bernardo es esencial. Os imagináis por un momento un perro de 80 kilos agresivo. Es un perro afectuoso, juguetón, tranquilo, y siente por los niños una especial devoción, los comprende como nadie convirtiéndose en su inseparable hermanito mayor, pues se sentirá un cachorro durante toda su vida. Se considera un miembro más de la familia y como a tal quiere que se le trate.

El San Bernardo es un perfecto guardián, equilibrado, tranquilo y excelente compañero.


ALIMENTACIÓN

El crecimiento de los cachorros de esta raza es tremendo. Con dos meses el cachorro pesará sobre 10 kilos y en tan solo cuatro meses pasará a cincuenta kilos de peso. Con este desarrollo tan brutal deberemos estar muy pendientes de él y de su alimentación.

Como consecuencia de ello, aconsejo un pienso de alta gama para cachorros de razas gigantes. Con este pienso es raro el tener que apoyar con aportes vitamínicos extra, salvo prescripción veterinaria. Si se les quiere cambiar de pienso habrá que hacerlo de forma progresiva y nunca de repente, manteniendo siempre la calidad del mismo.

Además es muy aconsejable que el cachorro pase al aire libre el mayor tiempo posible, pues los rayos ultravioletas del sol favorecen la producción natural de la pro-vitamina D, la cual ayuda a la fijación del calcio primordial en el crecimiento y sobremanera entre los tres meses y medio y cuatro meses y medio como consecuencia del cambio de dientes.

Para los cachorros es necesario dividir la toma diaria en tres partes; desayuno, comida y cena. Y con el fin de evitar la tan temida torsión de estómago, es muy aconsejable que a los perros adultos se les divida su ración diaria en dos tomas; mañana y tarde.

En definitiva, una buena alimentación apoyada por visitas frecuentes a nuestro veterinario, será la base para un buen crecimiento de nuestro nuevo compañero.

HIGIENE

No aconsejamos bañar al San Bernardo con mucha frecuencia. Al cachorro, es imprudente hacerlo antes de los nueve meses. Lo que sí aconsejamos es cepillar al cachorro con mucha frecuencia siguiendo con esta buena costumbre también cuando sea un adulto.

Para los ojos que lloran utilizar suero fisiológico, para los que supuran el veterinario nos aconsejará.

Limpiar regularmente las orejas con una dilución de agua oxigenada de 10 volúmenes, sin dejar que el líquido le caiga en el interior del oído.

EJERCICIO

Debido al tremendo crecimiento de estos perros, para una buena constitución de las patas en conveniente dar paseos diarios o mantener al cachorro en espacios abiertos el mayor tiempo posible.

Hasta los 10 meses los paseos deberán de ser pequeños, y a partir del año ya podremos darnos paseos largos.

Después de cada paseo es importantísimo examinar al perro a fondo y eliminar las garrapatas que pueda haber cogido pues son un enemigo muy poderoso y dañino.

Hay que controlar muy bien el movimiento de estos perros, y a la menor cojera acudiremos a nuestro veterinario.

VACUNACIONES Y DESPARASITACIONES

Las primeras vacunas nuestro cachorro las ha recibido en los calostros de la madre que le inmunizarán las cuatro o cinco primeras semanas de vida. A partir de ahí deberemos ser nosotros quien lo vacunemos. Nuestro cachorro ha recibido la primera vacuna de la Parvo y la Trivalente a los 45 días y la segunda a los 60 días.

Nuestro veterinario nos indicará cómo proceder para continuar con la vacunación que será revacunar de Parvo/Trivalente a los 90 días y a los 6 meses, para luego repetirla anualmente.

Respecto a la vacuna de la Rabia que se puede poner a los 3 meses, si no existe ninguna urgencia es preferible realizarla hacia el séptimo mes, y a partir de ahí cada año.

Nuestro cachorro ha sido desparasitado contra los ascárides y demás parásitos intestinales desde los 15 días y hasta los 2 meses. Se consultará al veterinario para seguir el programa de desparasitaciones, que serán cada tres o cuatro meses, sobre todo si los perros conviven con niños pequeños.